El secreto de Apolo

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XIII

Phoebe

Observo el reloj frente a mi son más de las once de la mañana y Jonas aún no ha llegado, es extraño, en todos los años que llevamos trabajando juntos esto no había pasado, me preocupo de que le haya pasado algo, vuelvo mi vista al móvil, sigue sin contestar, estoy pensando seriamente en ir directamente hasta su casa. Respiro profundamente intentando mantener la calma, he de hacerlo o me volveré loca.

Pasan dos horas hasta que mi móvil comienza a sonar, suelto una palabrota al ver el nombre de Jonas parpadear en la pantalla.

—Espero que sepas que estoy muy cabreada contigo — digo nada más al contestar.

—Lo sé — su voz no es la alegre y llena de vida de siempre, se escucha preocupado, afligido — Phoe necesito que vengas a mi casa ahora, es una emergencia.

Frunzo el ceño, sabía que algo tenía que haber pasado para que no se presentará a trabajar.

—Trae contigo tu indumentaria medica — me pide.

—Voy enseguida.

Tras colgar, medito por unos minutos lo sucedido, he preferido no preguntar más, hay alguien herido y como medico mi deber es socorrerlo, ya hablare con mi amigo y le pediré las explicaciones del caso. Comienzo a caminar alrededor de mi oficina tomando todo aquello que pueda ser necesario para un procedimiento de emergencia. En cuanto tengo todo lo que necesito salgo directamente hacia el estacionamiento, por fortuna no tengo más pacientes hasta el día siguiente.

Conduzco lo más rápido que puedo hasta la casa de Jonás, respiro un poco más aliviada en cuanto veo el edificio frente a mí, Clive de seguridad me reconoce de inmediato y abre las puertas del estacionamiento, aparco junto al auto de Jonas, esta completamente oscuro, dejo encendidas las luces del auto mientras tomo mi bolsa y mi equipo, cierro la puerta y camino hasta el ascensor.

Subo directamente al octavo piso donde se encuentra su apartamento, camino por el pasillo y lo veo esperándome fuera, su rostro esta pálido, lleva un chándal negro y una camiseta en v del mismo color, su cabello que suele estar perfectamente peinado en este momento es una maraña sobre su cabeza, jamás lo había visto en ese estado.

—¿Qué ha sucedido? — me apresuro a preguntar mientras lo abrazo, él lo corresponde, pero no suelta ni una sola palabra, con la cabeza me invita a entrar.

Entramos a su departamento y tengo que hacer acopio de todas mis fuerzas para no caerme en el suelo cuando veo a Athan recostado en el sofá de piel blanca de Jonas, no entiendo que es lo que ha sucedido, me acerco con pasos inseguros cuando lo veo, tiene una herida considerable en la cabeza, me vuelvo a Jonas que lo mira horrorizado. Me acero a Athan para poder examinar la herida, es bastante profunda, debió hacérsela con algo muy duro, una caiga talvez, el sofá tiene una mancha considerable de sangre, me preocupa de inmediato, constato que de alguna manera la herida a dejado de sangrar, pero aun sigue siendo bastante mala.

—¿Qué es lo que ha sucedido? — pregunto, siento que Jonas está detrás de mí. Saco gaza de mi maletero y lo remojo con suero para poder limpiar la herida y poder revisarla con mayor detenimiento, me vuelvo un segundo para ver a Jonas en espera de una respuesta.

—Se ha golpeado con el mármol de la cocina — dice viendo hacia el suelo, se abraza a sí mismo, verlo tan frágil es algo impactante. Vuelvo mi atención a Athan, necesitaré suturar, sin embargo, es indispensable que hagamos una tomografía para poder descartar cualquier otra complicación por el golpe.

—Me dirás que es lo que hacia Athan aquí — no lo digo como pregunta, lo afirmo, en ese momento me concentro en curar la herida de Athan sin embargo sé que están pasando muchas más cosas de las que no estoy enterada.

En cuanto termino, me tranquilizo al ver que Athan poco a poco va recuperando el color, decido colocarle un suero, no se cuanto tiempo ha estado así, pero es lo mejor que puedo hacer hasta que podamos llevarlo al hospital.

—¿Se pondrá bien? — me pregunta Jonas en cuanto termino de colocarle la via.

Asiento en respuesta, lo hará.

—¿Qué me ocultas Jonas?

Se retuerce las manos, nervioso, tengo la sospecha de que es lo que esta sucediendo, pero antes de hacer ninguna especulación espero a escucharlo directamente de sus labios.

—Hemos estado saliendo — termina por confesar, aparta la mirada — me pidió que no te dijera nada.

Me vuelvo a verlo, aun duerme tranquilamente, no me sorprende nada de Jonas, jamás a mentido sobre su sexualidad, es bisexual, ha salido tanto con hombres como con mujeres en todo el tiempo que llevo de conocerlo, pero Athan si ha sido una completa sorpresa, me pregunto si sus hermanos están enterados de esto.

Asiento no soy quien para juzgar nada de lo que hagan, ya están creciditos los dos como para que deba preocuparme de lo que hagan en su intimidad.

Pasa una hora hasta que Athan recobra el conocimiento por completo, pero se lleva un buen susto cuando me ve estada frente a él.

—No se lo digas a nadie — me pide al borde del colapso.

Tomo una de sus manos y lo obligo a mirarme, le obsequio una sonrisa tranquilizadora.

—No se lo diré a nadie, pero has de saber que no estas haciendo nada malo, como creo que piensas.



Kath B. Carlton

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En el texto hay: musica rock, famosos, bandas

Editado: 05.02.2019

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