El secreto de Duncan

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Capítulo 2.

El sonido de unas llaves siendo empujadas en la cerradura de la puerta de entrada me sacó del extraño letargo en el que me había sumido desde que llegue al departamento unas cuantas horas atrás, me levante de la cama y dando pasos lentos salí de mi cuarto con cautela acercándome cada vez más a la cocina, pues escuche unos ruidos provenir de ella y aunque las únicas personas que además de mi tienen llaves son Ava y el casero, no puedo evitar ponerme toda nerviosa y paranoica debido a lo que vi anoche. Después de haber pasado toda la madrugada diseccionando poco a poco cada detalle de lo que presencie aun no puedo creer la manera tan tranquila en la que actué, si yo normalmente me pongo toda histérica con cualquier cosa medio siniestra. Voy a achacar mi falta de reacción al shock pues una cosa es ver un asesinato en la televisión y otra muy diferente verlo en vivo.

Al llegar a la cocina me encuentro con Ava poniendo pan en la tostadora y me quedo paralizada por un momento pues no sé si decirle lo que vi anoche, después de pensarlo por unos segundos decido tratar de actuar lo más normal que puedo pues ¿Quién creería lo que paso? Seguro si lo cuento pensaran que estaba borracha o simplemente que busco atención. Entro en la cocina justo cuando la cafetera emite un sonido anunciando que ya termino su trabajo, tomo una taza y sirviéndome café digo con la voz más grave que puedo poner:

—Estas no son horas de llegar señorita —Ava voltea hacia mi ligeramente sorprendida y poniendo mi voz normal de nuevo continuo—. ¿Dónde dormiste?

—Quien te dijo que dormí —responde subiendo y bajando sus cejas vigorosamente—, bueno, en realidad dormí un poco en el dormitorio de Carter.

Como sé que las relaciones de Ava con los chicos son más que fugaces ni me molesto en preguntar quién es Carter, simplemente saco la leche de la nevera y la coloco en la mesa junto con el azúcar y la mermelada. Ava toma asiento frente a mí trayendo los panes ya tostados y comenzamos a comer en un silencio que se extiende más de lo normal, lo que hace que Ava enarque su ceja y diga:

—Está bien ¿Qué pasa que no estás tan habladora como de costumbre?

—No me pasa nada —respondo medio susurrando—, es que no dormí muy bien.

—Parece que no hubieses dormido en lo absoluto, te quiero amiga pero te vez destruida.

—Gracias por ese cumplido —digo sarcásticamente—. No todas podemos lucir fabulosas todo el tiempo.

Me levanto de la mesa y lavo los platos que utilice mientras Ava termina de comer, al terminar me voy de vuelta a mi cuarto para alistarme para mi primer día en el último año de psicología. Siendo honesta no tengo ni las más mínimas ganas de ir a clases, pero sé que si no voy o me muestro entusiasmada por ir Ava sabrá que me pasa algo, pues después de tanto molestarla por el inicio del último año sería raro que de un día para otro dejara el entusiasmo, así que actuare lo más normal que pueda hasta que sepa qué hacer respecto a lo que presencie anoche.

Me baño rápidamente y me visto con un vestido blanco con flores azules y amarillas a la altura de las rodillas junto a unos tacones y un cárdigan también azules. Al mirarme en el espejo decido recoger mi cabello rubio en una trenza y comienzo a maquillarme un poco para cubrir de mi rostro los restos del insomnio, cuando me siento satisfecha con el resultado tomo mi mochila y salgo del cuarto a esperar a que Ava se termine de alistar para irnos juntas a clase, lo que ocurre después de cinco minutos que utilice para revisar mis redes sociales.

— ¿Cómo me veo? —Pregunta Ava saliendo de su cuarto usando un pantalón negro de talle alto, un crop top de encaje blanco y unos tacones rojos—. ¿No crees que es demasiado?

—Te ves increíble —le digo caminando hacia la puerta de salida.

—Tú también te ves genial, tu atuendo hace que tus ojos se vean más azules. Bien pensado.

Salimos del departamento y bajamos por el ascensor hasta el estacionamiento donde nos montamos en el increíble Mustang 2018 negro de Ava y partimos rumbo a la universidad, durante todo el trayecto Ava me cuenta como su madre se fue de nuevo de viaje a Paris, como a su padre está a punto de darle un ataque al corazón y como aun la intentan convencer para que se comprometa con el hijo de uno de los socios de su padre. La familia de Ava es la típica familia de clase alta, con una madre que se preocupa solo por ella, por las compras y por cómo la ve la sociedad y un padre que trabaja todo el tiempo para pagar los caprichos de la esposa que detesta pero de la que no puede divorciarse por el miedo al qué dirán, es por eso que Ava decidió estudiar psicología en la universidad más alejada de nuestra ciudad natal y yo como soy su mejor amiga desde preescolar y quería estudiar lo mismo decidí acompañarla.

Por mi parte mi familia es de lo más común, mis padres se conocieron en la universidad estudiando derecho y una vez graduados se casaron, tuvieron dos hijas siendo yo la mayor y aún viven y trabajan en el mismo lugar.

Al llegar a la universidad Ava se estaciona y a medida que bajo del auto siento un aura de incertidumbre que se aprecia por todos lados, Ava me da una mirada extrañada notando lo mismo y comienza a acercarse a un grupo de personas donde puedo distinguir a varios de nuestros compañeros de carrera.



Liz Tovar

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En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

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