El secreto de Duncan

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Capítulo 6.

— ¿En serio es muy necesaria nuestra presencia? —le pregunto a Ava mientras la observo maquillarse sentada frente al pequeño tocador que se encuentra en su cuarto.

—Sabes que lo es, Ian personalmente me invito a su fiesta y sabes que no puedo decirle que no a mi futuro esposo.

Mientras me encuentro sentada en su cama, aún sigo sorprendiéndome de lo rápido que pasó la semana, entre las clases y mi trabajo como asistente los días pasaron como un borrón y cuando me di cuenta ya era fin de semana, es decir, hora de asistir a la fiesta de Ian. Desde que comenzó la semana cada día intentaba darle a Ava una excusa para no asistir, pero ella no aceptaba ninguna por lo que aquí me tienen, esperando que ella termine de alistarse para asistir a esa estúpida fiesta a la que ni por asomo quiero ir.

Después de verla pasar toda la tarde probándose atuendos y descartándolos me alegre cuando finalmente se decidió por un vestido negro bastante ceñido en la parte de arriba y con una falda de plumas bastante corta acompañado por unos tacones dorados increíblemente altos y unos accesorios igualmente dorados, su largo cabello negro lo peino en unas ondas perfectamente hechas y su maquillaje resaltaba perfectamente sus ojos verdes.

Yo por el contrario decidí reflejar mi falta de entusiasmo hacia la fiesta en mi manera de vestir, usando una sencilla falda negra por encima de mi rodilla con una camisa de seda sin mangas de botones roja y unas zapatillas negras. Mi cabello rubio lo ate en una coleta un poco desordenada y mi maquillaje consistía solamente en un poco de mascara de pestanas y un brillo de labios rosa claro que Ava me obligo a usar.

Cuando finalmente Ava decide que está conforme con su atuendo sale del cuarto mientras toma una pequeña cartera donde mete su celular y me incita a salir rápido del departamento, una vez que bajamos del ascensor, nos despedimos del portero del edificio mientras caminamos hacia el estacionamiento y montándonos en el auto de Ava partimos hasta la casa de Ian, en el camino me encargo de hacerle prometer a Ava que bajo ninguna circunstancia va a dejarme sola y que debemos irnos cuando yo lo decida pues realmente no quiero que pase lo mismo que ocurrió la última vez que estuve en una fiesta.

El sonido de la música retumbando, nos recibe mientras nos estacionamos a unas dos casas de la de Ian, al segundo de bajarme del auto pude notar como muchas personas seguían entrando a la casa cada vez más abarrotada. Nos acercamos a la entrada y entrando por la puerta fui absorbida por el estado fiestero de los jóvenes universitarios.

Fui arrastrada por Ava hasta la parte trasera de la casa donde supongo se encuentra Ian, una vez que nos hallamos afuera ella se acerca a un pequeño grupo de personas —entre ellos Ian— que están parados en medio del patio y comienza a saludarlos a todos efusivamente mientras que yo a su lado me limito a sacudir mi mano y sonreír nerviosamente. Ava rápidamente se enfrasca en una conversación con Ian y otros chicos mientras yo me limito a observar a mí alrededor y tratar de no demostrar lo descontenta que estoy por estar en este lugar.

 De pronto un chico se acerca a Ava sonriéndole y le entrega dos vasos con lo que supongo es alcohol y mientras el chico se incorpora en la conversación con los demás Ava me tiende uno de los vasos diciendo:

—Deja de poner esa cara larga y toma.

—No gracias —respondo negando con mi cabeza—, además puedo poner todas las caras y muecas que quiera dado que no estoy aquí por mi propia voluntad.

—Cualquiera creería que te traje para que te torturaran.

—Pues esto para mí es tortura pura —susurro tratando de que no me escuche pero aun así lo hace por lo que entrecierra sus ojos y tendiéndome de nuevo el vaso dice:

— ¿Por qué no le das una oportunidad? Bebe y trata de divertirte, si de aquí a dos horas no la has pasado bien nos vamos ¿está bien?

—Está bien —respondo sabiendo de sobra que no voy a divertirme para nada, nunca lo hago en estas fiestas. Tomo el vaso que me tiende y le doy un trago arrepintiéndome al instante y escupiéndolo en el piso— ¿Qué clase de veneno es esto?

—Cerveza —responde Ava riendo y tomando un trago de su propio vaso—, pensé que ya la habías probado.

—Sabes que yo no tomo.

—Siempre hay una primera vez para todo mi querida Kirstyn —dice mientras empuja el vaso de nuevo a mi boca.

Esta vez tomo un pequeño sorbo y aunque el sabor sigue siendo raro me acostumbro un poco más a él, sigo tomando pequeños sorbos y antes de darme cuenta ya me he tomado más de tres vasos mientras hablo y rio con los amigos de Ava. Aunque me siento cada vez más ligera y desinhibida aun soy consciente de mis acciones por lo que cuando un chico me invita a bailar lo pienso un poco antes de decidir aceptar su invitación.



Liz Tovar

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En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

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