El secreto de Duncan

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 11.

—Todo comenzó cuando Paul comenzó a salir con mi hermanita Clarisse —dice Duncan sentándose en su silla mientras mira absorto por la ventana—, ella era una de esas personas súper amables, tiernas e increíbles que no puedes creer que aun existan, y aunque siempre tuvo chicos pretendiéndola ella nunca quiso salir con ninguno pues estaba completamente concentrada en ser la mejor de su clase y poder obtener una beca para estudiar medicina.

>>Y pudo lograrlo, consiguió la beca y comenzó a estudiar en esta misma universidad, amaba su carrera, tenía excelentes notas y muchos amigos. Siempre la invitaban a fiestas pero como no le gustaba ese ambiente nunca asistía y se quedaba conmigo simplemente viendo películas, hasta que una noche la invitaron a una fiesta a la que como siempre no quería asistir pero yo la convencí de que saliera y se divirtiera un poco, no hay un día en el que no desee no haberla convencido. En esa fiesta conoció a Paul y aunque ella no le dio mucha importancia a ese hecho, el sí, quedó prendado de ella así que comenzó a saludarla en el campus, hablar con ella y hacerle detalles hasta que ella acepto salir con él.

 Quita su mirada de la ventana y posándola en mí continúa.

>>Salieron por aproximadamente 3 meses y desde que lo conocí supe que había algo muy extraño en él así que se lo dije a Clarisse pero ella simplemente se rio y dijo que estaba exagerando, hasta que un día la encontré llorando en nuestra casa, al preguntarle que tenía me contesto que ese bastardo de Paul la había grabado mientras tenían sexo y lo había publicado en internet. El muy idiota grabo a mi hermanita mientras ella tenía sexo por primera vez, nunca había tenido tantas ganas de lastimar a alguien como en ese momento pero Clarisse me convenció de que no hiciera nada que pudiera estúpido que pudiera meterme en problemas así que al final decidimos hablar con el rector y poner una queja sobre Paul.

>> ¿Una idea completamente estúpida verdad? —Pregunta mirándome—, es decir, el rector era el padre de Paul así que era bastante obvio que no harían nada al respecto, pero de todas maneras lo intentamos. El rector respondió a la queja diciendo que no había forma de saber quién había grabado el video, y básicamente culpo a mi hermana por dejar que eso ocurriera.

—Que idiota —digo murmurando pero al parecer Duncan me escucha porque asiente mientras sonríe con tristeza.

—Súper idiota —me responde para luego seguir hablando—, es más que obvio decir que después de que el video saliera a la luz Paul dejo de salir o hablar con Clarisse, y cuando ella se acercó para pedir una explicación el simplemente dijo que no había nada que explicar y que lo dejara en paz o haría que su padre la expulsara.

>>Le dije a Clarisse que podíamos mudarnos a otra ciudad y comenzar de nuevo, pero ella muy firme me dijo que no quería que dejáramos mi trabajo, su carrera y a nuestros amigos por culpa de ese bastardo infeliz, que ella era fuerte y aguantaría cualquier cosa. Y lo hizo, aguanto por más de 2 meses que sus amigos la abandonaran y que las personas se refirieran a ella por nombres despectivos e inventaran cosas sobre ella, pero en ningún momento bajo la cabeza o les dejo ver lo mucho que la afectaban, al menos no en público, aunque siempre lloraba en mis brazos hasta quedarse dormida. Realmente pensé que eventualmente la dejarían en paz y ella saldría adelante, pero no fue así.

>>Hace exactamente 6 meses, entre a mi casa después del trabajo y conseguí a mi hermanita Clarisse tendida en la bañera cubierta de sangre con las muñecas cortadas, el dolor que sentí al verla solo puede ser compararlo con lo que sentí cuando murieron mis padres y por más que trate de salvarla ya era demasiado tarde.

Veo como una lagrima cae por su mejilla y acercándome a él lo abrazo, lo que hace que derrame más lágrimas.

>>Me dejo una carta… en ella me pedía disculpas por dejarme solo, pero que ya no podía aguantar más las miradas de desprecio y burla, la soledad y el que la trataran como algo que no era y jamás había sido, que me amaba más que a nadie y que tenía que ser fuerte y seguir adelante por ella.

Secando sus lágrimas toma mi mano y comienza a jugar con mis dedos distraídamente mientras continúa.

>> ¿Sabes que es lo peor de todo? Que ella no fue la única, después de enterarse de su muerte y de que yo era psicólogo, varias chicas vinieron a mi consulta y me contaron sus historias. Ese imbécil hizo lo mismo con ellas y cuando iban a denunciarlo o hablar al respecto las amenazaba con hacer que las expulsaran y que no pudieran conseguir entrar a otra universidad.

— ¿Y nadie hizo nada al respecto? ¿Ni la policía? —pregunto sorprendida.

—A nadie le importo, era su palabra contra la del maravilloso y muy brillante hijo del rector de tan prestigiosa universidad —su respuesta desborda sarcasmo.

— ¿Y sus familiares? ¿Por qué no les dijeron algo a ellos?

—Tenían vergüenza, no querían que las juzgaran o las vieran diferente.

—Eso está mal, eso está muy mal.



Liz Tovar

#140 en Detective
#83 en Novela negra
#310 en Thriller
#159 en Misterio

En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar