El secreto de Duncan

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Capítulo 13.

El día de hoy me convertí nuevamente en la Barbie de Ava, pues esta me levanto bastante más temprano de lo habitual para arreglarme con la excusa de que ya que Duncan me había besado tenía que mantener su interés en mí. Así que después de probarme lo que parecieron ser cientos de conjuntos, Ava finalmente se decidió por un vestido negro con encaje de tirantes a la altura de la rodilla y unos zapatos de tacón también negros y antes de que Ava decidiera peinarme y maquillarme, me hice una cola de caballo un poco descuidada y me aplique solamente un poco de brillo labial.

— ¿Eso es todo? —pregunta Ava mirándome.

— ¿A qué te refieres? Me veo fabulosa.

—Te ves bien, es solo que estas un poco… sencilla.

—Voy a la universidad, no a un desfile de modas.

—Igualmente deberías arreglarte un poco más.

—A veces menos es más, ahora vámonos —digo mientras salgo del departamento.

El camino hasta la universidad lo pasamos cantando las canciones de la radio y riéndonos de lo desafinadas que sonábamos, una vez que llegamos a nuestra facultad nos encaminamos rápidamente hasta el salón de Duncan, casi al llegar a la puerta, Ava se detiene y sonriéndome pícaramente dice:

—Sabes que llegamos 15 minutos más temprano.

— ¿En serio? No me había dado cuenta.

—Bueno, tienes aproximadamente 10 minutos para hablar o hacer lo que quieras con el profesor Blackbourne antes de que lleguen los demás. Anda, yo vigilare el fuerte —dice mientras abre la puerta y me empuja dentro.

Tropiezo un poco al entrar pero rápidamente recupero mi equilibrio y comienzo a mirar a los alrededores buscando a Duncan, al ver que no se encontraba en el salón y escuchando un ruido proveniente de su despacho me encamino hacia allá esperando encontrarlo.

Lo que mis ojos ven al segundo de entrar en el despacho es a Duncan buscando un libro en lo alto de una de sus bibliotecas, la manera en la que está parado hace que su traje se apriete contra su cuerpo dándome una vista privilegiada de lo que esconde su ropa, y debo admitir que tiene un muy buen cuerpo. Toma un libro del estante y se voltea quedando justo frente a mí, al notar mi presencia me sonríe y comienza a acercarse.

—Buenos días pequeña ¿Cómo estás? —dice para luego acercar su boca a la mía y darme un beso que no tiene nada de amistoso.

— ¿Bien y tú? —consigo decir luego de separarnos.

—Excelente, más aun ahora que te veo —dice y de inmediato me sonrojo lo que hace que el coloque su mano en mi mejilla—, me encanta cuando te sonrojas, te ves tan tierna.

Eso lógicamente hace que me sonroje más, lo que tiene a Duncan riendo ligeramente antes de volver a posar sus labios en los míos. Continuamos besándonos por un rato más hasta que se termina el poco tiempo que teníamos y decidimos que ya es momento de salir y esperar a los demás estudiantes.

Me siento en mi silla habitual y segundos después Ava entra al salón y se sienta a mi lado, me mira sorprendida y riendo dice:

—Amiga… te ves como si acabaras de salir de una sesión de besuqueo.

 —No es cierto —le respondo un poco preocupada buscando un espejo.

—Claro que no, estoy bromeando. Aunque los ojos si te brillan más de lo usual ¿Qué te hizo el profesor de ensueño?

—No te lo diré.

—Pero si yo soy tu mejor amiga —dice haciendo un puchero.

—Eso no importa, algunas cosas son privadas.

—Como digas —dice resoplando.

Aun me sorprende que Ava no haya enloquecido tanto como pensé que lo haría una vez que se enterara de lo que sea que está pasando entre Duncan y yo, voy a adjudicarle eso a su tristeza causada por lo que paso con Ian y esperar que se mantenga de esa forma.

La clase transcurría de manera normal y debo decir que Duncan Blackbourne es en realidad un muy buen profesor, todos estábamos tan concentrados en su explicación que cuando unos golpes sonaron en la puerta todos nos sobresaltamos. Duncan dio el permiso para que pasaran e inmediatamente la puerta se abrió dando paso al decano de la universidad y a tres hombres más detrás de él.

—Buenos días estudiantes —dice el decano y puede notarse tanto en su voz como en su rostro que no está pasando por un buen momento.

—Buenos días señor ¿Qué necesita? —le dice Duncan al decano y debo admirar la manera tan neutral que tiene de tratarlo.

—Estos hombres tienen algo que decir —dice el decano para luego apartarse y señalar al hombre mayor que a primera vista parece ser el jefe.

—Buenos días jóvenes, yo soy el agente Torres y ellos son los agentes Reyes y Soulier —dice el hombre mientras señala a los jóvenes castaño y pelirrojo que se encuentran detrás de el—. Venimos de la policía para investigar sobre la muerte de Paul Brown, así que cualquier información que tengan al respecto son bienvenidos a compartirla conmigo o mis compañeros. Eso es todo, que tengan un buen día.

Los cuatro hombres salen del salón y mientras mis compañeros comienzan a murmurar yo me dedico a mirar a Duncan con la preocupación surcando todo mi rostro, el me mira y me da una sonrisa tranquilizadora que en realidad no me ayuda en nada para luego comenzar a pedirle a mis compañeros que hagan silencio para retomar la clase.



Liz Tovar

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En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

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