El secreto de Duncan

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Capítulo 18.

— ¿Si hubiese una forma de hablar con Deckard sin que Duncan se entere, estarías dispuesta a hablar con él? —es lo primero que dice Ava mientras nos sentamos en la mesa del restaurante que encontramos de camino.

— ¡Ava! —Exclamo mirándola con reproche—, prometiste no hablar del tema.

—Claro que no, yo prometí que no le diría a nadie lo que me contaste, pero en ningún momento dije que no iba a intentar que tú hablaras de ello.

—Sabes que no quiero hacerlo. Duncan sería capaz de cualquier cosa si se entera de que lo delate —el solo pensar en eso me da escalofríos.

—Olvídate de ese psicópata por un momento, no es justo que tú tengas que cargar con el peso de sus errores y tengas que vivir con el miedo y las constantes amenazas.

—Eso es en parte mi culpa por estar metiéndome en donde no me llaman.

—Tal vez un poco, pero nadie le dijo que matara a alguien en pleno callejón donde cualquiera podría haberlo visto.

—Como sea, ya no quiero hablar más del tema, solo comamos.

—Como digas K —dice Ava mientras comienza a comer.

Después de haber terminado la comida nos fuimos en autobús hasta el departamento, durante todo el trayecto Ava estuvo inusualmente callada, señal de que estaba tramando algo, seguramente una manera de convencerme para hablar con Deckard. Una vez llegamos al departamento Ava se sienta en el sofá y dándole golpecitos al cojín a su lado, me invita a sentarme con ella.

—En el camino hasta aquí he pensado en varias opciones por si quieres hablar con Deckard —dice Ava con una pequeña sonrisa de suficiencia.

— ¿Cómo cuáles? —pregunto un tanto escéptica.

—Guardaespaldas —dice simplemente—, te pueden poner protección mientras a Duncan lo encarcelan o lo que sea que decidan hacer con él una vez que se compruebe que él es el asesino.

—Es muy riesgoso —digo no muy convencida por esa opción —, y si luego se escapa, burla la seguridad y consigue hacerme daño a mi o a mi familia.

—Te estas adelantando demasiado los hechos.

—Claro que no —digo mirándola seriamente—, estoy pensando en todo lo que podría pasar.

— ¿Has pensado en el programa de protección a testigos? —Pregunta Ava—. Si le dices a la policía que presenciaste el asesinato de Paul pero estas siendo amenazada por el asesino lo más seguro es que te protejan a ti y a tu familia de alguna manera si vas a declarar.

—No podría hacerle eso a mi familia. Mis padres aman su trabajo y Keely es muy feliz en su escuela, no sería capaz de pedirles que cambien su vida por completo solo por mí.

—Estoy segura que tus padres lo entenderían, y sabes lo rara que puede llegar a ser Keely, te aseguro que no le importaría en lo absoluto, es más puede que hasta le parezca divertido.

—No lo sé Ava son muchas cosas en las que hay que pensar antes de considerar decirle algo a alguien.

—Piensa al respecto. Sé que Paul merecía lo que le paso pero aun así Duncan no debería salir impune por ello.

—Eso lo sé, solo que no es fácil.

—Bueno me iré a dormir y te dejare para que pienses, no diré nada más al respecto, solo quiero que tomes la decisión correcta. Buenas noches —dice Ava mientras se dirige a su cuarto.

Paso gran parte de la noche sin poder dormir pensando en que hacer. Sé que no debí haberle dicho nada a Ava pero una parte de mi quería liberarse de esa carga de alguna manera y ahora que ella lo sabe no sé qué hacer al respecto.

Desde el principio debí decirle a la policía lo que vi, y ahora que ha pasado tiempo no sé qué dirán por haberme callado lo que vi.

Son muchas las cosas que tengo que tomar en cuenta, Ava me dijo que tomara la decisión correcta y sé que es lo que debo hacer, solo que tengo miedo de lo que pasara conmigo una vez que hable, o que hará Duncan una vez que se entere de la verdad.

Al Ava levantarse la mañana siguiente, me encuentra sentada en el sofá mirando a la nada con una taza de café en la mano. Va a la cocina a buscar una taza para ella y se sienta a mi lado en silencio por unos minutos.

—Sé que dijiste que no ibas a hablar más del tema, pero de verdad necesito tu consejo —digo rompiendo el silencio.

—Está bien ¿dormiste algo? —pregunta Ava mirándome con preocupación para luego tomar un poco de su café.

—No dormí en toda la noche pensando en que hacer —respondí hundiéndome en el sofá.

— ¿Y qué fue lo que decidiste hacer?

Tomo una gran bocanada de aire y con voz temblorosa proclamo:

—Decidí hacer lo que tendría que haber hecho desde el principio: Hablare con Deckard.

— ¿Quieres que lo llame? —pregunta Ava tomando su teléfono.

—Si por favor, pero no le digas la razón por la que queremos que venga.

—Como digas —dice Ava mientras comienza a realizar la llamada.

Me encamino a la cocina para hacer el desayuno mientras Ava a ducharse y luego de que comemos soy yo la que me ducho mientras Ava se queda lavando los platos y arreglando la cocina.



Liz Tovar

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En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

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