El secreto de Duncan

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Capítulo 20.

Pasamos toda la noche y parte de la madrugada horneando, solo nos detuvimos para dormir cuando se nos acabó la harina y Deckard y Jason prácticamente nos arrastraron hasta nuestro cuarto para que nos acostáramos por un rato. Después de unas pocas horas de sueño, nos levantamos y decidimos desayunar algunas de las cosas que habíamos horneado.

—Esto esta delicioso —dice Jason mientras come un brownie.

—Los brownies son la especialidad de Kirstyn —le responde Ava—, tiene una receta secreta que no le ha dicho a nadie por mucho que le roguemos que la comparta.

—Algún día te lo diré —digo sonriendo.

—Si claro —dice Ava sarcásticamente.

—Los brownies están muy buenos, pero estas galletas son súper deliciosas —dice Deckard mientras acapara el plato con las galletas hechas por Ava.

—Gracias por decirlo cariño, solo por eso dejare que las tengas todas —le sonríe Ava.

— ¿Eso significa que yo puedo quedarme con los brownies? —pregunta Jason.

— ¡Ni lo sueñes! —Es la respuesta de una muy indignada Ava—, si mamá Piper se entera de que Kirstyn hizo brownies y no le guardamos se enojara demasiado.

Con esa última declaración, el ambiente relajado que teníamos comienza a transformarse en un momento algo tenso por lo que Ava agarra los brownies que quedan para guardarlos en un envase mientras pregunta:

— ¿Qué haremos hoy?

—Pues esperar a que los padres de Kirstyn lleguen, contarles brevemente lo que pasó y luego ir a la comisaria —responde Deckard.

—Bueno, todavía faltan unas horas para que lleguen así que tenemos que hacer algo mientras tanto, ¿Qué sugieren? —digo mirándolos alternativamente.

—Y si vemos una película —sugiere Jason.

— ¡Perfecto! —Exclama Ava emocionada—, tengo la película perfecta.

—Tus gustos en cuanto a películas dejan mucho que desear —replico pues las películas que Ava suele ver son un tanto… extrañas.

—Claro que no, mis gustos son geniales —se defiende mientras me mira ofendida.

—Si tú lo dices —es lo último que digo antes de comenzar a arreglar la cocina.

Luego de dejar la cocina limpia nos vamos a la sala y comenzamos a ver la película. Como había pensado, esta resulto ser una comedia extraña de esas que solo a Ava le gustan por lo que rápidamente me desconecte de lo que estaba viendo y deje que mi mente comenzara a divagar.

Cuando ya estaba por finalizar la segunda película, el sonido de la puerta siendo tocada me saco de mis divagaciones y sabiendo que los que tocaban eran mis padres pues les habíamos dicho que se vinieran al departamento directo desde aeropuerto me levante a abrirles la puerta.

—Mi bebé ¿Cómo estás? Desde que me llamaste ayer estaba muy preocupada —dice mi mamá mientras me abraza al segundo de entrar al departamento.

—Estoy bien mamá, no tienes nada de qué preocuparte —le respondo.

—Hola cariño —dice mi padre mientras besa ligeramente mi mejilla — ¿Puedes decirme que está pasando? Tu madre no quiso decir nada, simplemente hizo las maletas y me dijo que comprara los pasajes de avión.

—Tranquilo papá en un momento les contare todo.

Una vez que llegan a la sala les presento a Deckard y a Jason que se encuentran sentados muy serios, de pronto Ava sale de la cocina con una bandeja que contiene café y varias de las cosas que horneamos anoche.

— ¿Repostería nerviosa? —pregunta mi mamá más que acostumbrada a nuestro particular método anti estrés.

—Podría decirse —es lo que responde Ava.

Jason dirige su mirada hacia mí y con una sonrisa me indica que es mi momento de hablar. Tomo una bocanada de aire y sin poder dirigirle la mirada a mi familia comienzo a contar por tercera vez todo lo que se respecto al asesinato de Paul Brown. A medida que transcurre mi relato tomo fuerzas y observo brevemente a mi familia, mis padres están mirándome súper serios mientras asimilan lo que estoy contando, en cambio mi hermana está mirándome boquiabierta con incredulidad.

Una vez finalizo mi relato mi madre se queda en silencio por varios minutos más, supongo que pensando en que hacer.

— ¿Estoy en problemas? —pregunto mirando a mi papá después de varios minutos de silencio.

—Para nada cielo —mira a mi madre y esta le hace una pequeña seña—, tu madre y yo tenemos que hablar un momento a solas para pensar en cómo vamos a preceder cuando vayamos a la comisaria. Ya volvemos.

Ambos se levantan y tomados de las manos van hasta mi habitación supongo que para hablar.

—Lo que más me gusta de su manía rara de hornear cuando están nerviosas es que hacen muchas cosas deliciosas que normalmente no hacen —dice Keely rompiendo el silencio que se había formado con la ida de mis padres.

—No sé por qué dices eso, si siempre que quieres algo dulce nos convences a Kirstyn y a mí que te hagamos algo —le responde Ava.

—Eso es cierto —añado.

—Y ustedes lo hacen porque me aman —dice sonriente.



Liz Tovar

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En el texto hay: misterio, asesinato

Editado: 11.07.2018

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