El Secreto de tu Magia

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Capítulo XLVI - La Razón

—Yo me quedaré —dijo el viejo Dimitri dando un paso al frente, aún apuntando su pequeña arma hacia Jiro—. Honestamente, a mi ninguno de ustedes me importa. Así que sea lo que sea que quieras decirle, no saldrá de esta habitación. Pero tengo que mantener el orden aquí, es mi hogar y hay reglas.

—De acuerdo —Jiro asintió.

—Si la tocas de manera indebida, hay bala. Si tratas de lastimarla, hay bala, ¿de acuerdo?

El asiático asintió.

—Están hechas para matar a un arcano, no lo olvides niño —aclaró al tiempo que le mostró el arma, él no pareció intimidarse con eso.

 

⋆✴✴✧✴✴⋆

 

Jiro tuvo que tomarme de las manos y unirlas dentro de las suyas para de esa manera recitar unas frases en un latín que parecía no conocer mucho. Aunque no hubo ningún efecto visible, yo pude sentir algo extraño en mi cuerpo, una sensación de ligereza. De cierta manera me liberé de algo.

El próximo en acercarse a mi fue Dimitri, quien dio un paso al frente y colocó su arrugada mano sobre mi cabeza, recitó unas cuantas cosas más mientras palpaba la piel de mi rostro, actuando casi como una abuelita al revisar la fiebre de un niño.

—Cumplió con su palabra —aseguró el viejo— lo deshizo.

Se me aguaron los ojos, al tiempo que busqué a Krane con la mirada. Sus brillantes ojos azules me observaron como platos. En su rostro, denoté lo que era el reflejo de una ilusión, ante la esperanza de tenerme con él más tiempo. Él dio un paso al frente, pero tanto Sigmund como Dimitri se pusieron en medio de nosotros. El doctor me tomó por la cabeza, mientras Dimitri sacó una jeringa de su bolsillo y la clavó directo en mi cuello.

De reojo pude notar la reacción del grupo. Tanto Krane como Jiro buscaron acercarse. Pero fueron los viejos los que se quedaron junto a mi cuerpo.

El dolor fue tal, que dejé escapar un pequeño y seco alarido. No sabía que me habían inyectado, pero provocó una reacción extraña en el cuerpo.

—¿Estás seguro de que era el momento indicado? —Preguntó Dimitri.

—Honestamente, no —respondió Sigmund inseguro.

—¿Esto es una puta broma? ¿Cómo que no están seguros? —Cuestionó Krane volviendo a alterarse y yo me moría del miedo. Jiro sin embargo, no pareció reaccionar del todo; se veía más concentrado en ver la reacción de Krane ante su preocupación por mí. Estaba segura que maquinaba algo.

Alonso por su parte se quedó amontonadito en mi cuello, como una manera de darme su apoyo.

Quise al menos gritar de nuevo, para desahogar el dolor que sentía en todo mi cuerpo. ¿Acaso estaba pasando lo que temían y mi sangre había comenzado literalmente a hervir? ¿Acaso iba a morir?

Me sentí insegura de eso, pues, comencé a perder el aire y solo lo busqué a él, busqué ver sus ojos una vez más, tan solo por si acaso. Por si me iba, quería quedarme con aquella última visión y de alguna manera, conectar su alma con la mía en la eternidad.

Pero mi vista se fue en negro y no pude verlo de nuevo.

 

⋆✴✴✧✴✴⋆

 

Recobré el conocimiento, pero las cosas parecían ser iguales. Aún no podía moverme, y apenas podía decir algo. Mis ojos buscaron a Krane con desesperación. Sin embargo, era su primo, quien estaba en la expectativa por mi despertar. En una esquina de la habitación se encontraba Dimitri, también sentado, de piernas cruzadas, y sobre estas recostaba un arma en dirección al asiático.

Él estaba con su cabeza gacha y sus manos entrelazadas, descansando sus brazos sobre sus rodillas.

—Me desconcierta mucho que esta sea la única forma de que puedas escucharme. Siento que te estoy forzando y no soy esta clase de persona —dijo sorprendentemente tranquilo, casi sonando triste.

«No hables como si fueras un buen hombre», pensé y quise poder decírselo, pero se me hacía imposible.

—Sé que piensas lo peor de mí luego de aquel golpe. Pero yo no soy el villano de esta historia, solo soy un hombre que está haciendo lo necesario para ejercer cierto tipo de justicia.

«¿De qué carajos habla?», me pregunté, lo seguí con la vista. Pues se puso de pie, y apoyó sus manos tras la espalda justo como si me estuviera dando un espectáculo.



Dakkita

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En el texto hay: humor, misterios, romance

Editado: 08.04.2019

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