El significado del deber

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XIX

Querido, Phong:

Enterarme de lo de Frederick ha sido una inmensa sorpresa. Nunca creí que Frederick, ese chico que de niños muchas veces se escapaba para jugar con nosotros porque su madre le prohibía jugar con niños mayores por miedo a que le pegaran, que aquel chico de rostro pecoso y risa estridente que soñaba con ser médico como su padre, y que esas esperanzas que mantuvo  en aquel sueño ahora esté muerto.

Y todo por causa de aquellos quienes aún no entienden que esta guerra no tiene sentido. Porque aunque los soldados seamos quienes luchemos, los verdaderos culpables siempre serán aquellos que desde lo alto toman aquellas malditas decisiones sin que parezca importarles la muerte y destrucción que queda de ello.

¿Acaso realmente la guerra, el odio, estas muertes son inevitables? Deberían poder evitarse, considerar respetar todas estas vidas después de todo, aunque ahora sienta con más frecuencia que quizás es imposible evitar todo esto. Como muchas cosas que suceden por más que podamos maldecirlas...

Y, ¿recuerdas al chico del cual te hablé en mi última carta?

Hace unos días Elijah y yo nos vimos obligados a un reconocimiento de zona casi en solitario a pesar de las quejas de este acerca de tener un mal presentimiento. Todos se rieron de ello, lo recuerdo perfectamente porque un soldado «no debe creer en malditas creencias de viejas», así como también recuerdo el estruendo de la mina al estallar luego de que Elijah la pisara, la sangre salpicando frente a mí e incluso sobre mí, los rastros sanguinolentos de lo que fueron sus piernas esparciéndose, y sus gritos de terror y dolor mientras prácticamente se desangraba frente a mí; la desesperación me llenaba sobre todo intentando detener el sangrado de manera prácticamente inútil, lleno de temor ante la idea de perder un gran amigo de semejante manera.

Pero, a pesar de esto muchos dicen que él es un bastardo con suerte por haber sobrevivido aunque ¿en verdad lo es? ¿Realmente es tener suerte haber perdido ambas piernas? ¿Es una suerte convertirse prácticamente en un inútil, en una carga cuando era un hombre que gracias a su trabajo, a su esfuerzo que sus hermanos y su madre podían sobrevivir?

No sé si pueda creer que es un bastardo con suerte cuando ahora en lugar de sus risas y la fuerza de su carácter solo puedo verle devastado, cuando le escucho maldecir y despertar de pesadillas que le atormentan, sin querer ni siquiera conversar conmigo mientras solo espera ser trasladado para ser dado de baja.

¿En verdad eso es ser afortunado?

Lleno de rabia y tristeza,

Kenneth.



NColmenares

Editado: 31.10.2019

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