El silencio de Raimond.

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Sobre Raimond Jhonson.

 

Raimond Jhonson, aclamado científico en el campo experimental, era el vivo estereotipo de un científico, con su barba de varios días, sus ojos cansados, adornados con grandes ojeras, sus pasos rápidos, y su hablar pausado, acostumbraba verse inmerso en alguna gran investigación, que si bien conseguía casi por regla aclamaciones de todo tipo, no lograba llenar su curiosidad, ni calmar su sed de entendimiento.

Las pocas personas que le habían tratado no sabían mucho de él, le describían como alguien tímido, siempre ausente, de miradas perdidas y asentimientos regulares cuando conversaba, no muy dado a las reuniones con vasta cantidad de gente, ni tampoco deseoso de compartir sus gustos y creencias al público en general.

Los entrevistadores, le notaban evasivo, y monosilábico al responder, con tendencias a ignorar campalmente cuestiones relacionadas con su vida personal, y marcados periodos de entusiasmo desmedido cuando se tocaba algún tema de su interés.

Los pocos estudiantes que tuvieron oportunidad de trabajar con él, decían que era apático, grosero, y careciente de cortesía, que cuidaba celosamente su laboratorio, y que su única fuente de orgullo, era su vida laboral.

Sus colegas, por su parte, no revelaban mucho de aquel hombre, hablaban de su rivalidad con otros científicos, de sus grandes progresos en los diversos campos en los que trabajaba, pero remarcaban que no le conocían mucho, y no eran quienes para hablar de él, siempre con cierto recelo cargado de admiración sobre sus cuantiosas investigaciones.

Aquella atmósfera de intriga sobre la vida de Raimond era el tema favorito para tratar de sus escasas entrevistas en televisión, o para los periódicos locales, por lo que con el tiempo, la aparición pública de Raimond fue cada vez más esporádica, hasta el punto de no verle tras varios años.

La mente de Raimond es quizás uno de los mayores misterios que hasta hoy día, no puedo resolver, pero apoyándome de algunas de sus notas, y de lo poco que pude conocerle, sé, que en aquel momento de su vida, en el que su carrera como científico estaba en su mayor auge, tenía como meta personal un experimento, y atención a ello, sobre el amor, uno creería que el pobre hombre buscaba esto con desespero, porque su infancia había sido traumática, pero en lo poco que puedo juzgarle, debo decir, que Raimond no gozaba de la mejor salud mental del mundo, pero que los temas triviales como el amor, no te intrigaban por mayor cosa que el simple hecho de saber.

Creo que nadie puede asegurar como Raimond cayó en aquel estado, pero su fascinación por aquella primitiva emoción humana era tal, que se mostraba disponible a arriesgar su prestigio y gastar sus millones por un par de respuestas.

Las notas de Raimond, han pasado por varios psicólogos, pero todos tienden a diferir sobre su estado mental, pues por mero estudio de unas anotaciones de las que aun no se sabe su procedencia, poco puede hacerse.

Entre sus mayores aciertos, se presenta a Raimond como un hombre deseoso de encontrar respuestas, aquello era su motor, su energía, y toda la concentración de sus emociones.

Según su filosofía, los humanos han deseado eso desde siempre, respuestas, y él podía darle muchas a la humanidad si su experimento no fuera desaprobado éticamente.

¿Qué mejor que experimentar con amor?

Raimond conocía a muchos amigos suyos que se creían grandes amantes, que trabajaban día a día para conseguir mejorarse, para conseguir entenderse y en pro de que su amor no fuese común.

Las personas se enamoran y destruyen todo el tiempo, poniendo por encima de ellos a sus amantes y el bienestar de estos, pero claro, nunca reciben una exploración de sus límites, solo están sujetos a decisiones simples con cosas que fueron implantadas en sus cabezas por los medios, el significado de amor, dejarlo todo, pero esto no era real, no si el humano no era colocado al borde del precipicio ¿Qué de sacrificio tiene donar un riñón o un litro de sangre? Las personas hacen esto todo el tiempo, miles de parejas hacen esto justo en este momento, no importa realmente si no sufres, sufrir no es dejar de beber alcohol o dejar de consumir picante, esos no son sacrificios reales.

Raimond amaba a la humanidad tanto o más como a sí mismo, eso lo puedo constatar, dedicó su vida a investigarla, con grandes resultados, pero ninguno que fuese lo suficientemente satisfactorio para él, y ciertamente nuestros peores enemigos son nuestros propios intereses.

Cuando eres un solterón de gran edad, tu forma de ver la vida cambia, tus aficiones también, es difícil tratar de mantener la mente joven, contrario a lo que se dice siempre, la mente es lo que más se oxida, su deterioro es incluso más rápido que el deterioro físico.

Algunos años atrás, sin embargo, Raimond había sido el mejor en su campo, desde el mejor investigador hasta el mejor expositor, tenía don de palabra, capacidad de darse a entender y una voz de lo más melodiosa, se los juro, cualquiera que en momentos donde hablase se hubiera topado con él habría quedado maravillado.



Spnyalx

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En el texto hay: asesinos, laboratorio, amor adulto

Editado: 21.12.2019

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