El silencio de Raimond.

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Acoso.

Raimond tenía razón, convivir con los paparazzis era un completo infierno. Los días siguientes se corrió la noticia de que el afamado científico había sido encontrado, montones de fotografos, cantidades enormes de fans y muchas personas con microfonos estaban rodeando la casa de Raimond ¿Cuándo se había vuelto tan famoso? El ruido era ensordecedor, una cosa impresionante, dificultaba la concentración, hacía las actividades cotidianas más molestas y dejaba a Raimond de muy mal humor.
Si bien la casa estaba cercada esto no impedía que montones de personas invadieran la privacidad a niveles cada vez más grandes, desde acecharlos mientras comían, hasta llegar a romper una ventana para entrar y platicar con ellos, Raimond estaba volviéndose loco.
Por años, Raimond se había ocultado, sabía que en algún momento sería encontrado, era cierto, pero percibía aquel momento como algo muy lejano todavía, pobre iluso, los fans siempre encuentran como localizar a sus ídolos. En otro momento, Raimond habría vociferado incansablemente hacia los fans, se habría enfadado de sobremanera y poco le habría importado la integridad física de aquellas personas, pero eso solo ocurría si Raimond estaba investigando, sin la presión de su investigación las cosas cambiaban, su personalidad se volvía más dócil, más apacible, más agradable.
—Debemos irnos de aquí, tengo una casa en la ciudad vecina, no es tan grande y el laboratorio no está tan equipado pero al menos tendremos algo de paz.—Raimond le hizo una mueca a Vanessa.
—O podemos negociar con ellos, deles lo que quieren, usted no será noticia eternamente, es cuestión de que responda algunas preguntas y se deje tomar un par de fotos, es todo.
—Detesto las fotos, detesto las preguntas.
—Y detesta más a los paparazzis ¿No? Venga Raimond, no sea infantil, salga y déjese hacer.
—Lo haré solo si vas conmigo.
—Que astuto, así la atención será desviada a mi.—Vanessa rodó los ojos.
—No puedo enfrentar esto solo.—Y Raimond sonó sincero.
Acordaron enfrentarse a la situación luego de comer, tomaron una ducha y se decidieron a salir a saludar a todas las personas que se habían congregado afuera.
Raimond estaba sudando frío, a Vanessa jamás se le hubiera ocurrido que su científico favorito fuera un hombre temeroso, Vanessa se sentía tranquila, los pasos de Raimond eran cortos, rígidos, y esto era solo saludando a la gente desde el balcón, Vanessa pensó que hacerlo conversar con los medios sería un suplicio, y en efecto, tenía razón. Raimond levantó la mano derecha, con la izquierda sostenía la de Vanessa, saludó a todas las personas, y poco faltaba para que aquella muchedumbre se abalanzara sobre él, las fotos se hicieron presentes de inmediato, Raimond apretó la mano de Vanessa con fuerza, ella se mantuvo inerte, el rostro de Raimond comenzó a relajarse, pero el ruido era abrumador, pocos minutos pudo estar enfrentando a los paparazzis, y luego tuvo que volver adentro, a la seguridad de su hogar.
Vanessa había ordenado pizza para todos afuera, había gente que llevaba ahí tanto tiempo que ella dudaba que hubiesen comido siquiera.
—Creo que debemos tratar de negociar, ellos no pueden estar ahí para el viernes.—Vanessa subió sus brazos hasta su cintura, dandose a si misma una posición autoritaria.—Y, doctor, si usted no levanta su gordo trasero de ahí para enfrentar su situación entonces yo lo llevaré a rastras hasta los paparazzis para que lo hagan pedazos.
—¿Mi, qué? —Raimon le sonrió extrañado.
—Lo que oyó, asi que venga. ¡Tiene que hablar con ellos!—Vanessa aumentó su tono de voz, haciendo a Raimond reaccionar.

Llegar a un acuerdo fue difícil, habían tantos paparazzis que hacer que estuvieran en sintonía era difícil, muchos trataban de dar respuesta a una u otra pregunta, por lo que evitaban a Raimond, peleaban entre ellos logrando una imagen triste y patética, pero todo mundo guardó silencio cuando Raimond sacó un megáfono, luego de un diálogo abrupto y grotesco entre todos los participantes se acordó que se le respondería una pregunta a cada paparazzi, que deberían ser preguntas concretas y sobretodo respetuosas, Raimond acordó por otra parte con las personas ajenas a los medios que iba a aventarles algunas de sus pertenencias, con esto luego se retirarían para no molestarlo por lo menos en seis meses, Raimond solicitaba un año, pero seis meses fue lo único que obtuvo, necesitó de mucho valor moral para deshacerse de sus cosas, incluso de las que menos significaban para él, como se trataba de fans tuvo que dejar ir objetos comunes, objetos suyos, desde el tercer piso de su casa lanzó al azar una almohada, una gorra, una playera y una corbata suya, objetos bastante peculiares, pero que definitivamente no iban a encontrarse en cualquier parte.
Para el momento de la entrevista muchos fans se habían retirado, por lo que la gente que quedaba eran mayormente curiosos, personas que habían llegado ahí sin razón alguna y el resto periodistas, por sugerencia de Vanessa consiguió sacar una pequeña mesa acompañada de un par de sillas, donde tomaron asiento preparados mentalmente para lo que a continuación se presentaría.
—¿Por qué se escondió de nosotros tanto tiempo?—Un rubio debilucho no mayor a 20 años fue el primero en gastar su pregunta.
—Por una simple razón ¿Has notado el alboroto generado afuera? Cualquier persona estaría asutada con tal cosa, me era imposible concentrarme con tanta algarabía 24 de 7, un investigador necesita su tiempo privado para poder progresar, para poder lograr algo en pro de la humanidad.
—¿Qué ha hecho en todo este tiempo ausente de las cámaras?—Una señora de cabello rizado lanzó la segunda pregunta.
—Trabajar, eso es para lo que yo vivo, adoro mi trabajo, soy feliz trabajando tanto como pueda.
—Recientemente ha salido la noticia de que usted estuvo casado ¿La señorita es su esposa?—El turno del hombre con pinta de abogado llegó.
—La señorita es parte de un programa de practicas en una Universidad, estamos trabajando juntos.
—Entonces, si la señorita no es su esposa ¿Quién es?—Un periodista con pinta grotesca habló.
—Lamentablemente es información que no les puedo proporcionar, mi relación ha terminado hace un par de años, y por la tranquilidad de mi pareja he decidido no dar a conocer su nombre, pero descuide, haga otra pregunta.
—Hay rumores de que usted se ha recluido aquí porque está trabajando en un nuevo proyecto ¿Qué tan cierto es eso?—El hombre hizo una mueca al ver evadida su pregunta anterior, pero aún así formuló otra.
—Espero que mi proyecto pronto pueda ver la luz, llevo un buen tiempo ocupado con él, la respuesta es si, y quiero mostrarlo al mundo tan pronto como pueda.
—Si a usted se le dificulta lidiar con las personas en general ¿Qué hace para estar en paz con su pupila?—Una rubia de 1.80 habló en el fondo.
—Ella no molesta en lo absoluto.—Raimond sonrió.
—¿Piensa hacer alguna firma de autógrafos pronto?—Un afroamericano de sonrisa coqueta se dirigió a Raimond.
—Me es difícil el simple hecho de estar aquí delante de ustedes, creo que mi fobia a las personas es bastante evidente por lo que usted mismo podría inferir que una firma no está ni en mis más remotos planes.
—Hablando de respuestas decepcionantes a sus fans ¿Es usted gay doctor?—Una castaña de BkNews con actitud perspicaz preguntó una de las cosas que todo mundo deseaba preguntar.
—¿Le parece que soy gay? Si tiene dudas acerquese y le compruebo que se equivoca.—Raimond sonrió con autosuficiencia, la mujer se sonrojó en demasía.
—¿Alguna vez ha pensado en tener hijos?—Un fornido grandulón de voz aguda se mostró amable.
—Como he dicho en una entrevista hace alrededor de 20 años, mi forma de pensar no ha cambiado en absoluto, no deseo tener hijos.
—¿Por qué no quiere tener hijos?—Y gracias a Dios esa fue la última pregunta.
—¿Has visto el mundo actual? La contaminación ambiental avanza exponencialmente, el crimen está a la vuelta de la esquina, la calidad de la humanidad ha disminuido tanto física como moralmente, si voy a traer un hijo a este mundo de mierda, entonces preferiría poner sobre mi sien un arma, con su permiso.—Y diciendo esto, se retiró.
Vanessa fue acosada algunos minutos por todas las personas que habían llegado, desde aquellas que querían saber detalles del trabajo de Raimond hasta las que preferían conocer de su vida, las preguntas llovían a cántaros, las respuestas nunca salieron de la boca de Vanessa, cuando finalmente entró a la casa, Raimond no estaba, no se encontraba por ninguna parte, siendo jueves, esto le preocupaba a Vanessa, se trataba de un día anterior a su exposición, Raimond no era tan tonto como para poner en riesgo su prestigio ¿O si?
Esa noche las luces de la casa no se apagaron, poco importaba si estaban encendidas o no, daba igual, al final de cuentas todo el esfuerzo había sido en vano, después de todo, Raimond había sido descubierto.



Spnyalx

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En el texto hay: asesinos, laboratorio, amor adulto

Editado: 21.12.2019

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