El Sol, el Viento y la Oscuridad (libro 2)

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¿Quién soy?

Al despertar siempre espero encontrarte al final del pasillo, o con mi tarea de llevarte hasta el colegio todos los dias. Maldito el día que me condene a extrañarte.   

Hugo
23 de diciembre 2014 (2 dias antes de la muerte de Zafiro ).

Levanto la cabeza, estar bajo el agua todo el día me ha agotado tal como lo queria, desde hace unas semanas toda mi vida es un asco.

Desde que Zafiro descubrió que soy un nemosorum, no duermo, aunque me esfuerce en hacerlo, aunque me ejercite y canse mi cuerpo, simplemente no puedo. Salgo de la pileta bajo la atenta mirada de Paulina.

—Alex pregunta si ya pueden entrenar— dice ella recorriendome con sus ojos, es hermosa, pero no es mi tipo, y no quiero nada con ella, mucho menos ahora que mi corazón está anclado en Zaf.

Por más que digan que un clavo saca a otro clavo, Zafiro es de esos clavos gigantescos, necesitaría muchos para sacarla y la verdad está bien así.

—Voy—respondo sacudiendo la cabeza para esparcir el agua que cae hacia mis ojos—.¿Rossana está con ella?—Pregunto esperanzado, ella me ha sostenido estos días y creo que ha sido la única. Mientras Lior y la señora Odeim sólo han disfrutado mi condena y agonía a causa que Zafiro se alejó de mí.

—Sí, ella está allí, estan también con este chico...—chasquea los dedos de manera efusiva, como si eso la ayudara a pensar.

—¿Fran?— digo bordeando los ojos, pues me cansa ver cómo lo tratan, como si fuera una mascota, como si no bastara todo lo que lo torturaron, pero eso sí; no pudieron sacarle ni un poco de información.

Su voluntad es de hierro y Helios, muy listo. Fran no tenía rastro alguno en su mente del lugar donde estaban, ni de cómo entrenaban, es un mecanismo de seguridad demasiado complejo diría yo, debió sentarse horas a planear como hacer que esa información se borre sin que lo afecte por completo.

—Hugo...—llama Paulina cuando estoy por meterme a la ducha, me volteo a verla y ella tiene un dedo en la boca—. Mi propuesta va en serio—su tono es coqueto, seductor. Juro que si era cualquier otro hombre me lanzaba a ella ahora mismo, se nota su destreza en volvernos locos.

—Paulina— respondo ya cerrando la perciana de la ducha—. Gracias por tu buena voluntad, pero en verdad no necesito sexo, quiero un golpe en la cabeza y una manera de viajar a 2 meses atrás... si me ofreces eso acepto.

El silencio se hizo tras la perciana, logre deshacerme de la muchacha, y sé que por un largo tiempo me dejará en paz, en teoría eso debió ofenderla, pero la conozco muy bien, sé que volverá con su oferta de nuevo.

Comienzo a enjabonarme el cuerpo, mientras el agua tibia pasa sobre mi, el pecho me arde un poco,pues hace unas semanas me he hecho un tatuaje, cómo es nuevo, la piel está muy sencible, la verdad sufrí bastante con el proceso, pero lo que tengo me gusta, es un ágila con las alas abiertas, y en sus garras lleva una serpiente, la cual está enrollada a punto de atacar, la imagen la había visto en algún sitio, pero a mí me recordaba de que no hay enemigo más grande que la confianza en nuestros propios ataques, tarde o temprano las cosas salen como deben salir.

Pero no es todo lo que me hice, en el hombro izquierdo tengo una piedra azul, claro, un zafiro con alas, alas que lo llevan volando lejos, lejos de mí. Como se llevaron a la verdadera. Cansado mentalmente salgo de la ducha, me visto con un buzo holgado, y una musculosa, últimamente he entrenado tanto que todas mis camisas, remeras, camisillas etc. me quedan ajustadas, cualquier otro chico estaría feliz, yo, no.

Al salir del salon, camino despreocupado hasta el gimnasio, este lugar tiene todas estas cosas, es la mansion del señor Loftre, el "padre" de Alexandra, es una miniciudad diría yo, del otro lado hay una biblioteca, un salón de eventos, una sala de cine, de música, de juegos, y el salón más importante, de reuniones, a él nunca se lo ve por aquí, siempre está muy ocupado. Y sí. También es un piedra roja, juró lealtad a Ader, a cambio de seguir con vida, crió, mejor dicho, malcrió a Alexandra, y ofreció todas su riquezas para que lo usemos como quisieramos, simplemente el no quiere morir.

Llego hasta el gran salón, y veo a Alexandra con el cabello totalmente recogido, en esa sudadera que le llega al tope de su diminuto short, unas medias casi arrugadas y unos calzados deportivos muy nuevos, los habrá comprado ahora, sóla y únicamente para entrenar.

Rossana, por el contrario, siempre de nego, usa unos buzos que le quedan muy bien, el cabello en un rodete, los ojos muy delineados, sin eso no es ella, masticando alguna goma de mascar que apuesto será de menta, está sentada cerca de los aparatos para ejercitar pierna, leyendo un libro raído por el tiempo.

Al oirme entrar sus ojos viajan rápidamente hasta mí, ella hace una mueca de cuestionamiento, mientras Alex juega con su energía.

—¿Cómo molestaste a Paulina?— Pregunta Ross cerrando el libro y poniendose de pie.

—Rechacé su oferta— Alexandra ríe al oir mi respuesta y Ross bordea los ojos, porque ya sabe que fue lo que me ofreció.



Bsar90

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En el texto hay: amor y odio, guerra, dolor

Editado: 06.11.2018

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