El Sol, el Viento y la Oscuridad (libro 2)

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La balanza de nuestro lado

Mis músculos arden, puedo sentir cada molécula de mi cuerpo convertirse en energía, me tiro al suelo, hago 2 flexiones, vuelvo a levantarme. Repito esto, una y otra vez, en el último esfuerzo me dejo caer al suelo y mi cara sudorosa da contra el suelo frío para ver si me recargo algo.

Me siento de la patada, como se diría vulgarmente. Me volteo para tener mis ojos sobre el techo y allí quedarme, sin mucho que pensar, más que recuerdos fúnebres, no ha salido Zafiro de mi cabeza, he estado tras sus retázos de energía, pero nada intencional, nada importante, eso me dificulta conseguir lo que me falta para traerla de regreso. Luego de unos minutos decido levantarme y darme la ducha que me merezco.

Me levanto, cruzo el patio con menos ganas de respirar que hace dos segundos, llego hasta la casa, atravieso la sala para ver de reojo a Lior coqueteando con Paulina, nada raro. Tomo las escaleras para sentir mis piernas cansadas por tanto ejercicio.

Cuando llego al segundo piso cruzo el largo pasillo llevando mi mano sobre la pared, arrastrandola, cuando me detengo en la puerta del chico metal, una luz iluminó mi oscura mente. Doy dos golpes mientras realizo movimientos circulares con mis hombros.

La puerta se abre y me muestra a un Ian un poco sorprendido por verme ante él. Lo miro analizando todas las posibilidades, para al fin pasar sin permiso a su habitación.

— ¿A qué le debo tu visita? — pregunta parándose erguido.

— Iba a ducharme, pero, una idea me trajo hasta aquí.

— Soy todo oídos.

Caminé hasta la ventana de su habitación, la abrí de par en par para sentarme en ella, y de paso no llenar el lugar con mi olor a sudor.

— Mañana iremos a Ojo de mar.

— ¿Cómo? — Ian se sorprende tanto que no puede ocultarlo, se supone que nosotros no podemos ir a ese lugar. — Ader siempre nos dijo que no podíamos acercarnos allí, por la energía guardada en el agua.

— ¡Exacto! — respondo entusiasmado — ¿Y dónde está esa energía ahora?

Sus ojos se abrieron tanto que su emoción era palpable, al igual que la mía, todo el tiempo en que estuve entrenando pensé en las palabras de la Inmortal, ella quiere traer de regreso a Amit, y Amit surgió recién luego de que Zafiro se sumergiera en el agua, antes ella y Ebe no eran importantes para el mundo de las energías.

  — ¿Qué te invita a ir a ese lugar?—  Dice mordiéndose las uñas de la felicidad, estoy seguro que esperaba un momento así para salir, es más, sé que no querrá esperar a mañana y siendo sinceros yo tampoco.

—  No lo sé, sólo pensé cuál es el único lugar en que  podría encontrar algo de Zafiro, fui a su casa, busqué ratazos de energía que ella dejó, recorrí cada posible camino, nada, ella no dejó nada de ella, y es ahí donde me equivocaba, yo no debía pensar en lo que ella dejó, debía pensar, en lo que ella sacó.

  —  ¡Eres un maldito genio! ahí debe estar el cabo suelto de como traerla de regreso. 

  —  Así mismo, debemos ir ...

  —  Ahora—  Completa él, y no puedo evitar sonreir

—¿No estas de acuerdo conmigo en esperar a mañana? 

  — Ni tú no estás de acuerdo con eso—  Dice dándome un golpe en la espalda, por algo es mi favorito entre los nemosorum.  

  — Sólo iremos tú y yo, no quiero...

—  ¿Crees que pensé que iríamos en escuadrón? Por favor Hugo, que poco me conoces, sabes que yo no quiero depender de nadie, y mientras menos mejor, habrá más diversión para nosotros. Y ¡vamos! que no necesitas ni darte una ducha, teniendo semejante pileta para nosotros. 

No hizo falta más, saqué un pedazo de madera, y recordé la plumilla que había usado Paulina para dejar rastros de energía en Zafiro, gracias a eso, yo pude acercarme a ella después de lo de ojo de mar,  eso, y su confianza a mi persona, a veces me siento tan mal por ello. Pero en momentos como estos me agradezco, gracias a esa plumilla podemos llegar a allá.

Cuando termino de alinear las energías, junto con Ian, mis ojos se cruzan con Ambar quien estaba por entrar a la habitación, tarde, le será muy difícil saber a donde voy. 

En menos de lo que imaginaba estaba en el oscuro bosque, Ian hizo una especie de linterna con su energía y comenzamos a caminar.

  — Se siente extraño—  dice mientras pisa fuerte las hojas y mirando por todos lados   —  ¡Mira!—  Exclama con ímpetu cuando ve un árbol—   Esas piedritas rojas en el tronco del árbol.

Me acerco al lugar que él me mencionó para ver unas especies de cristales totalmente asimétricos, como si en algún momento hubiesen sido líquido. Mis ojos se abrieron tanto cuando mi compañero de aventuras dijo de qué se trataba.

  —  ¡Hijo de Puta! esa era su sangre—  su felicidad era tanta que no pude evitar sentirme afortunado de haberlo elegido a él, nunca me hubiese fijado en esto, mucho menos sacar la deducción que él está sacando. 



Bsar90

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En el texto hay: amor y odio, guerra, dolor

Editado: 06.11.2018

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