El Sol, el Viento y la Oscuridad (libro 2)

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Poderosa.

Lior y yo estábamos comiendo, me preparó una ensalada bastante rara, pero deliciosa, el chico se esmero en verdad, pero lo único que no puedo es acompañarlo con el vino, seré una Astram ahora, pero no quiero probar nuevas cosas.

—¿Nunca cometiste algún pecadito tan siquiera?—pregunta bebiendo de nuevo.

—Emmm, una vez escapé del colegio...para ir a mi casa.

Cuando dije esto él comenzó a reír, el no podía creer que yo fuese tan inocentona, insistía en que algo habré hecho mal, y creo que tengo la repuesta.

—Me cortaba—Solté al fin, la risa desapareció y mi apetito también—Cada que Ader me hacía sentir todo eso, y cuando no podía controlar lo que sentía, me cortaba.

La tristeza invadió mi ser de repente. Bajé el tenedor, y dejé de creer que esto era perfecto. Lior bajó la Copa de vino y tomó mi mano, para exterminar el sentimiento.

—Lo siento, yo no debí...

—Te equivocas, es justo lo que debías... Una vez, en el campamento de los dominis lo hice, Helios enfureció tanto que me arrojó en mi cama, y comenzó a cerrar las heridas sin anestesia, ese día, mi alma se hizo añicos.

Lo recuerdo tan nítidamente, Helios sobre mí, cerrando la herida, haciéndome sentir nada, reduciendo mi alma a la nada.

Había caído en un profunda tristeza después de eso, el dolor se comió mi espíritu, lo evite por días, pero  eso no era suficiente, yo debía estar con él igual, debía trabajar para él.

Aún no comprendo cómo es que lo quería, después de tanto daño, no lo entiendo.

—Amit—Me dice—Lo siento  mejor, hablemos de lo que haremos mañana, estamos en Italia, así que...

—¿Dices mañana en un horario específico?—Pregunto divertida.

—No—Responde riendo—Estamos en el pueblo de Rita y Spiero, sé que los quieres.

—Con toda mi alma, y si, quiero poder recorrer la Toscana. Hace unos años vine. Recuerdo que papá me llevo a un viñedo, luego a ver como recolectaban las aceitunas, me encantó, no hablamos mucho, nunca, pero esa vez me contó que en su niñez trabajo allí, amé saberlo... la verdad, lo amé.

—Tienen una hija—Suelta, yo pongo en blanco los ojos, por que no soy la única víctima en medio de esta odisea—Se llama Rebeca, y es una dominis domo, la buscamos al igual que a tus padres, es por eso que vine a Italia, creí que uno de tus deseos...

—Sí deseo verlos, pero estoy segura que no están aquí. A pesar de que Helio cometió errores, es inteligente, apuesto que los ocultó.

Muerdo el interior de mi mejilla, con rabia, pues sé que es así, Helio no dejaría de mover mar y tierra para encontrarlos y esconderlos.

—Quizás...—Responde Lior bebiendo de nuevo—¿Te importa si fumo?—Inquiere sacando un cigarrillo.

Agito la cabeza para hacerle saber que no, entonces el enciende su cigarrillo y le da una calada profunda, mientras me mira, como si yo tuviese un encanto.

Alce la vista, hacia la puerta de la cabaña, en donde dos hombres estaban parados ante nosotros, inmediatamente me levanté, en esto Lior hace lo mismo.

—Nos encontraron—responde sonriendo Lior—.Son los hombres de lo que te comenté, el inmortal,—Apunta al alto, luego al otro— y el perdido.

—Felicidades, usted tiene una excelente Astram—asegura el inmortal—Hasta habla con ella.

—¿Por qué no lo iba a hacer?—pregunto cuando ellos me miran como si yo fuese poca cosa, y me entrometia en una conversación de gente importante.

—Hablas, veo que eras casi tan perfecta como tu madre...—Asegura

—¿Casi?

Cuando mi pregunta es formulada me arroja una especie de hilo, eso fue tan veloz que no me dio tiempo de detenerlo. El fino hilo se pegó en mi frente, y no hay palabras en el universo entero que pueda explicar todo lo que sentí.

Si Ader me hacía pasar horrores cuando me metía en bifurcaciones, esto es mil veces peor.

Aquí era yo la que moría, era yo la que mataba, era yo que se suicidaba, era la golpeada y la golpeadora, yo tenia al hijo, y yo lo arrebataba, era el niño que sufría la pena y era quien lo causaba.

Mis entrañas se llenaron de asco, y pena, de irá de soledad.

Sin más, expulsé un leve soplo de energía, para terminar la conexión, y lo pude hacer. Me levanté furiosa ¿Cómo se atreve a hacerme sentir eso?

—¿Qué demonios fue eso?—pregunté mientras Lior me ayudaba a levantar.

—Lo que sentiste, es lo que un Astram siente realmente. Y es lo que debes sentir, tú eres sólo una herramienta, ya no perteneces a este mundo.

—¿Y debería estarte agradecida?—Lior pone su mano en mi hombro, pero la furia de mi ser era mayor.

—Te estoy haciendo saber lo que tarde o temprano sentirás, tu vínculo de muerte es con Lior...y si el muere.

—Una razón más para que sea yo quien lo proteja.

Extendí mi mano, mi energía fue contra ellos, y los rodee, haciendo que se levanten del suelo. Provocando que ambos intenten liberarse.



Bsar90

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En el texto hay: amor y odio, guerra, dolor

Editado: 06.11.2018

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