El Sol, el Viento y la Oscuridad (libro 2)

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Miseria y dolor

Inundado de rabia, mirando a un sólo punto, no tenía otra cosa en la cabeza más que la ira, toda mi historia terminaba convirtiéndose en un cuento de desamor, antes que en una misión, algo serio, o incluso  algo más importante, pero no estoy aquí a las 2:00 de la mañana sufriendo por amor.

No, esa era mi meta de vida el año pasado, o sea, yo debía estar ahora en un cursillo preparatorio para ser astrofísico, Gizah debería estar por Francia estudiando literatura, Liza cursando su último año. Mis metas y complicaciones iban a ser ¿Qué día designo para llamar a mamá? ¿qué día llamo a papá? ¿debo llamarlo?

Pero no, no terminé el colegio, me dieron como tarea ser el guardián de una bóveda, y cuidar a una niña malcriada y tener una legión de soldados que no son tan fáciles de encontrar como los nemosorum. 

¿En qué momento algo tan genial se convirtió en un dolor en el corazón?

¡Si, malditamente siempre estuve enamorado de Zafiro!, pero nunca me molesto verla en los brazos de Andree, pero sí en lo de Hugo...

—Deja de condenarte—Tamirá tiene en su mano un pote de helado al cuál a atacado como una loca desquiciada—Mira bebé, no es fácil la vida que te toca, y mucho menos cuando eres un pequeño dictador, no me gusta que te atormentes por algo que es normal, todos nos hemos tirado una noche a llorar un amor. 

  — El problema es que yo no hago esas cosas Tamirá, hay mil tareas pendientes, yo debería estar buscando a Dara, si hubiera sido más atento, y no me hubiese preocupado por despertar a Zafiro, quizás ella nunca me hubiera traicionado. 

— Eso suena a despecho, todos sabemos que era muy importante, para tu corazón y para sea lo que sea que nos depara, que esa niña regrese de la muerte, el único problema es que te duele no ser tu quien tenga a esa bomba en tus manos y sea Lior quien esté disfrutando de su sabor. 

— ¡Eres tan buena animándome Tamirá, quisiera tener 20 amigas más como tú!

 — Mejor la ponzoña de la sinceridad que la bala de una traición Helios. 

Mi amiga sigue tomando su helado mientras me habla y vemos a la gente pasar por la calle, como si nosotros no fuéramos diferentes a ellos, como si mañana a la mañana no debo ir a asegurarme que los equipos lleguen bien, sanos y salvos, planear con Franco y Ebe la purificación de algunas piedras, como si no tengo que buscar quién es la maldita llave para protegerla. 

Esto es una locura, todo mi sufrimiento y preocupación se volcó a Zafiro, y lo peor es que Tamirá tiene razón, lo que realmente me duele es que no sea yo quien la esté besando ahora, sino que es el idiota de Lior. 

Si yo me siento horrible, cómo se sentirá Hugo que debe verlos todos los días? Los dos nos redujimos a un par de tontos enamorados en busca de la menor oportunidad para recuperar a la dama, suena a una novela casi dantesca. 

  Mis ganas de romperle la cara de Lior son tan fuertes que toda mi espalda y mandíbula están tensionadas, o sea, estoy hecho mierda. ¿Y si secuestro a Zafiro?

Estaba por decirlo en voz alta cuando Tamirá me pone una mano en el pecho y niega con la cabeza cuando mira sobre la mía. 

— Borra esa idea, no funcionará, el vinculo de Lior y Zafiro se ha hecho más fuerte Helios, y tú debes fortalecer tu vinculo de vida con ella, o simplemente terminarás a un costado de esta historia. Y aunque creas muy tonto, que tú estés con Zafiro, o simplemente recuperes tu vinculo dará ventaja a los dominis. No es una locura pensar que el amor es importante, pero tampoco es cuerdo creer que lo es todo.

  — ¿Por qué eres tan poética y tan ponzoñosa a la vez?

 Ella se encoge de hombros y va hasta el basurero a tirar su pote de Helado, cuando vuelve a sentarse a mi lado, pero esta vez mira al cielo, como esperando a que saque alguna conclusión, pero no logro entender que espera ella de mi. ¿Qué debo hacer? ¿Que respuesta quiere que saque a este dilema?

Vuelvo a pensar en Zafiro y el Lior, para llenarme de dudas y furia, como si en verdad fuera mi única preocupación, como si me hubieran robado algo mío, cuando apenas y nos dimos unos cuantos besos, cuando apenas y había tocado su piel... Mi cabeza estalló.

  — Viene la pregunta en  tres, dos, uno...

  — ¿Lior y Zafiro...?

— NO— me corta riendo— ¡Dios! ya quería que preguntaras, moría de ansias, desde que nos sentamos aquí sólo esperaba esa pregunta, pero para tu alivio, no Helios, ellos no se acostaron. 

Puse mis ojos en blanco, de nuevo ella tan directa, ¿No podría ser un poco más delicada?

— Sabes que me sorprende de todo esto...— Tamirá me observa con algo de gracia— Que en verdad tú estás tan loco por ella, que apenas recuperaste tus recuerdos y comenzaste a sufrir su partida, y ahora que está de regreso, sigues sufriendo su partida, no hay nada que puedas cambiar más Helios, las cosas ya están hechas. Ella murió, volvió, y está con los nemosorum, a voluntad, pero gracias a que no es un Astram puro, si lo fuera, ninguno de los dos estaríamos vivos. A no ser que ella sintiera tanto amor por ti, como lo hizo Ader con Aldebara, quizás tú estarías con él ahora, y yo en el mundo de ¿quien sabe que hay luego de la muerte?



Bsar90

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En el texto hay: amor y odio, guerra, dolor

Editado: 06.11.2018

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