El Sol, el Viento y la Oscuridad (libro 2)

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Un pacto con el tiempo

Lior no ha parado de reprocharme que haya aceptado el trato con Dorot, según él yo podría terminar muy mal, y para ser honestos no es que me importe si el hombre termina engañandome o no, el punto es que hay algo que quiero.

Cuando la sudadera de Helios se hizo cenizas finalmente volvimos, no tenía ganas de hacer otra cosa, sólo volver a mi cuarto y ya.

Me siento algo pesada y extraña a causa de que llevo sombras ahora.  De repente es como si todo diera vueltas, luego está tan tranquilo, como un día cualquiera.

— No tienes idea del terrible lío en el que te acabas de meter—Me dice cuando abre la puerta de mi cuarto, yo paso y me sigue, cierra la puerta trás él—. Es horrible pensar que hiciste un trato con Dorot, me da tanto pavor saber quién sabe cómo termine cobrandote esos favores.

Pongo mis ojos en blanco, porque sé muy bien que siempre hay una merma en este tipo de tratos, sin embargo, yo ahora soy poderosa, y quisiera experimentar un poco más para disfrutar el tiempo sobre este universo.

Ambos nos arrojamos a mi cama, tiramos nuestros calzados y nos recostamos uno a lado del otro.

—Lior, no sé si Dorot me engañe o no, pero si estoy segura de algo, no estaba mintiendo cuando dijo que los híbridos y Astram desapareceremos del universo al acabar la batalla, y créeme, yo no tengo intenciones de desaparecer de este universo.

—¿Crees que es verdad?

Sus ojos se ponen sobre mi y acaricia mi cuello donde tengo la marca de las sombras.

—Sí...

—De ser así impedirnos que la bóveda se abra—Su petición revolucionó mi cerebro, no, no iba a dejar que el sacrifique sus deseos por mi existencia.

—Al contrario, esa es la razón por la que abriremos la bóveda—Le aseguro colocando mi mano  Sobre su rostros, ahora estamos acostados uno frente a otro admirando la belleza. —La abriremos, y tú ganarás esa batalla, y frustraremos esa apuesta, estaremos sobre todos, y tú permitirás que me quede sobre la tierra.

—¿A caso dudas que ese es mi deseo? Yo no quiero que te vayas nunca Amit...— Dice cerrando sus ojos, como si esa declaración le doliera.

Me muerdo el labio inferior, por que me gustaría entender que es lo que pasa ahora mismo en su cabeza, ¿cómo un salvaje se termina domando a este nivel?

Definitivamente hay cosas que no comprendere por más Astram que sea, por más que yo esté en medio de un gran Atlas en donde me describan lo que son todos ellos, los nemosorum, los dominis, hay demasiadas imprecisiones en nuestro andar, y por sobre todo, somos tan diferentes, tan desiguales, un día somos fuego al otro hielo  y las cosas se reducen a la nada cuando la duda se instala a la mitad de nuestras cabezas, como si fueran semillas de un terrible mal.

La discusión de hace unas horas con Lior me hicieron ver que todo es más de lo que mi mente puede predecir. No importa cuanto diga que quiero borrar a Helios, una parte de mi llora el hecho de haberme deshecho de aquella sudadera, y la otra está feliz de haber dado un paso lejos de mi sentimiento de apego.

Si tan sólo pudiera trasmitir eso en más acciones, sin embargo, Lior tiene razón, yo aún no estoy lista para matar a Helios.

—¿Sabes cuál ha sido el error más grande que he cometido en mi vida?—Pregunta Lior mientras sigue acariciandome el cuello, yo niego esperando la respuesta—Creer que podía con esto, creer que tú serías la que dependería de mi, y no al revés... mi gran error es que te quiero, y eso no debería ser así.

—Yo sólo debía ser tu ficha de cambio— Digo cuando el niega—Si, eso es lo que querías, y romper a Hugo, hacerlo sentir miserable, pero al final descubriste que eres tan humano como cualquiera y cometes errores. 

>>Yo no sé si te quiera, pero si me atraes.

—Sólo por que sientes cosas conmigo, eso cambiará con el trato con Dorot.

—¿Ese es el problema?— le susurro cuando cierra sus ojos—Tú y yo seguiremos teniendo un vínculo de muerte, pero no dependere de ti para sentir cosas.

>>No me iré Lior, yo no te dejaré sólo.

Lior aprieta sus labios e intenta levantarse de la cama, pero lo sostengo. 

—No te vayas...—Suplico— Quédate a dormir esta noche conmigo...

—Amit... si yo hago eso, voy a ahondar en este error...—Su voz sale con una profunda tristeza.

—Lior, quédate  y dime que me ayudarás a encontrar esa medalla.

Él me miró, abrió sus brazos para que me acomode allí, por lo que no perdí tiempo y me acerqué en el, nunca antes había hecho algo así, y la verdad, se sentía muy bien, Lior huele delicioso.

— ¿En verdad quieres que sea yo quien dirija el juicio, y me quede con este mundo Amit?

—No hay nadie mejor que tú, y se que me dejaras vivir.

— No podría destruirte Amit.

Lior acaricia mi cabeza mientras escucho su corazón latir, y por momentos me hace sentir que estoy realmente viva  y eso me gusta.

—¿ Te acostaras con otras chicas mañana?—pregunto algo celosa.

—¿quieres pedirme que no lo haga?—pregunta divertido.



Bsar90

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En el texto hay: amor y odio, guerra, dolor

Editado: 06.11.2018

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