El sortilegio de los muertos

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Capítulo 1: Expansión

Eran al menos las cinco de la tarde y tuve que darme un respiro luego de haber tenido que tratar a los ocho pacientes con meningitis que había llegado al hospital. Al menos por ahora, se encontraban más estables, pero a excepción del tipo que había llegado el día antes y los otros dos el día de hoy, se encontraban en un estado más delicado.

—Billy… por el amor de Dios… aquí las cosas se están comenzando a salir de control. —me comentó Thommy con un tono de voz preocupante. Estaba hablando con él por el móvil mientras mis pies reposaban sobre el escritorio. —Por todo el mundo están emergiendo más casos de meningitis… desde la última vez que hablamos hoy, se han detectado otros veintitrés mil casos más… se extiende. —me explicó haciendo un leve énfasis en las cifras dada. Sentí un escalofrío recorrer mi espina dorsal cuando me explicó este pequeño dato, ¿será que se está trasmitiendo por el aire?

—¿Qué has logrado averiguar sobre el virus o lo que sea que este causando este estrago? —quise preguntar. Bajé ambas piernas del escritorio y recosté ambos codos sobre este para pasarme la mano que tenía libre por el cabello.

—Aún no sabemos a ciencia cierta qué es… pero por el momento ya hemos deducido que no se trata de meningitis viral… pero todos le decimos así porque se asemeja bastante por los síntomas. —me comentó un poco cansado. —Pero creo que en al menos unas dos horas tendré los resultados de laboratorio.

—Thommy… deberías volver a Colombia… conmigo. —pedí con la voz un tanto temblorosa. Tenía miedo de lo que fuera a pasar en una semana o lo que el futuro tenía preparado con esta enfermedad. Apreté el teléfono con cierta fuerza como si esto fuera a dar una respuesta positiva por parte de él… pero solo oí un suspiro de desaliento.

—No puedo, Billy… desde que los casos comenzaron a incrementarse de forma exponencial por todo el globo, nos han exigido trabajar lo más rápido que podemos… además la CCE me ha asignado una investigación bastante confidencial de la que no sé nada. —hizo una pausa. —Volveré a Colombia para estar contigo si las cosas se salen de control…

—¡Ya se están saliendo de control! —exclamé un poco. Hubo silencio al otro lado de la línea. —Tengo miedo… tengo miedo de que algo grande este a punto de pasar y miles de kilómetros nos separen… si las cosas siguen así, los países comenzarán a cerrar sus fronteras y solo cuando el virus haya desaparecido, volverán abrirlas.

—Lo sé… pero créeme, quiero volver contigo y ahora el trabajo es lo primordial… si este virus tiene alguna solución, quiero estar presente ayudando a buscarla para que no te pase nada. —me respondió. Sentí que iba a comenzar a llorar, pero me contuve.

—Está bien… —dije mientras la voz me temblaba. Respiré. —Sé que estarás a salvo en la CCE…

Oí que sonrió al otro lado de la línea como si hubiera adivinado lo que estaba pasando en esas instalaciones.

—Muy seguro estaré… han comenzado a llegar militares para protegernos de la gente, ya que una vez que empiece haber pánico por la enfermedad, seremos objetivo de todo tipo de gente para buscar una cura.

—Lógico… —sonreí también. —Por cierto… hace dos horas llegó un niño al hospital con los síntomas… pero no creo que sobreviva, tiene hemorragias internas y sus órganos vitales están fallando… le he dicho a su madre que estaría bien y creo que he hecho mal.

—Lo sé… sangran por los ojos, boca, nariz, orejas, genitales y el recto… es como si reventaran por dentro. —añadió. —Y sí, tienes que decirle la verdad a esa señora…

—Más tarde lo haré… —asentí. —¿Sabes de los síntomas?

—Sí… dado a toda la información que ha recibido la CCE es que me doy cuenta. —me explicó.

—Bueno… espero todo termine de salir bien… yo iré a ayudar en el hospital, necesito ver si han llegado más casos para aislarlos de la gente que aún está sana… además han comenzado a llegar pacientes de un deslizamiento que hubo al Norte de la ciudad. —le comenté. Hubo un silencio por parte de él y se escuchó un susurro muy de cerca. Era una chica, pero no alcancé a oír lo que le había dicho.

—Hasta pronto, señorito. —me dijo tiernamente. —Cuídate mucho y recuerda seguir los protocolos de cuarentena… en cuanto sepamos con lo que estamos tratando, los anunciaremos por la TV para que la gente tenga al menos algo para digerir. —volvió hacer una pausa. —Debido a su rápida expansión, es mejor pedir a la gente que se quede en sus casas para evitar más contagios.



Sirius

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En el texto hay: muertos vivientes, ciencia ficcion, terror

Editado: 30.10.2018

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