El Templo (el Juego #02)

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Capítulo 34

Cydiler

         Esperanza suelta mi mano y mira alrededor sorprendida, los rayos de luz entran muy finos por las ramas de los árboles haciendo que todo parezca un paraíso, cruzo los brazos y sonrío, ella esta emocionada por como se ve todo, me mira y me agradece por traerla aquí.

         Toco su cabeza y le digo que me muestre como peleaban ella con Isabel, se coloca en guardia y me mira seria, espero su ataque y la observo.

         Su postura es buena, muy segura de si misma, aparece frente a mi y me ataca con el puño hacía el estomago, lo detengo con la mano y sonrío, maneja la teletransportación también pero solo para atacar, muevo su mano hacía mi y la golpeo con mi rodilla en el estomago, lo cubre pero la roce un poco.

         Aparezco unos cuatro pasos detrás de ella y la miro, tiene las manos en el estomago tomando aire, ni siquiera me esta buscando, me acerco a ella si hacer mucho ruido y la pateo, cae al piso arrodillada.

_Nunca pierdas de vista a tu enemigo – digo seria mirándola.

_Se nota que no eres igual que Isabel – dice sonriendo – no te importa que me duela tus ataques.

_Entrene a Isabel para que se defendiera – coloco mis manos en la espalda – pero a mi me entrenaron para ser una asesina, por eso nuestra diferencia es muy grande, yo tiro a matar ella no.

_Por lo menos no me voy a aburrir – se levanta.

         Sus ojos cambiaron, limpia su cara y sonríe, no creo que ella quiera detenerse cuando le duela, por como actúa notó que se parece a mi cuando estuve en el juego lucha para sobrevivir.

         Aparece frente a mi y me patea con la pierna derecha, la detengo con mi rodilla y lanzo un golpe a su cara, lo detiene con sus manos y ríe un poco, muevo mi otra pierna rápido y la pateo, baja los brazos y bloquea mi patada, pero deja al descubierto su rostro, abro mi mano derecha y la golpeo despacio en la garganta con mi palma, se aleja y tose un poco.

_Debes defender todos tus puntos ciegos o por lo menos evitar que yo los noté.

_Eres muy rápida – dice un poco adolorida con un ojo cerrado – ¿Cómo voy a notar que me vas a atacar?.

_Nunca me pierdas de vista.

         Aparezco detrás de ella y la pateo, se arrodilla apoyando sus manos en el suelo y escupe un poco de sangre, saco un cuchillo de mi cinturón y me arrodillo donde ella esta.

         Levanto su cara tirando despacio de su cabello suelto y coloco la hoja afilada del cuchillo en su cuello, se queda quieta y respira lo más calmada que puede.

_¿Qué vas a hacer en esta situación? – pregunto – recuerda que en la batalla no vamos a estar pendiente de lo que te pasa, para estos momentos ya estarías muerta.

_No entrenaste a Isabel de esta forma – dice con la voz un poco ahogada – ¿Por qué lo haces conmigo?.

         Retiro el cuchillo y lo guardo, me levanto y suelto su cabello, cruzo los brazos y espero a que se levante, apoya sus manos en el suelo y se levanta temblando un poco, me mira seria y sus ojos vuelven a la normalidad.

_Por qué me recuerdas a mi – digo seria – quieres sobrevivir. Isabel es un poco más sensible que tu, al igual que Ivan, tu eres más seria y reservada, explotas en algunos momentos pero luego te levantas con la cabeza en alto. Eso es algo que les falta a tus hermanos.

         Saco de nuevo el cuchillo y lo giro en mi palma, ella saca un cuchillo y se coloca en guardia con dificultad, supone que la voy a atacar con un cuchillo, lo detengo en el mango y lo tomo fuerte, le lanzo el cuchillo a su pierna derecha, se entierra el cuchillo y se arrodilla, grita un poco y suelta el cuchillo.

_Así se siente una herida corto punzante – me arrodillo al lado de ella y saco el cuchillo – nunca te confíes cuando tu enemigo tenga un arma, debes centrarte en el sujeto y en el arma.

_Esto me duele – dice apretando los dientes y soltando unas lágrimas.

_Ya lo sé – comienzo a coser su herida con sangre – debes aprender a soportarlo, eso es algo que tus hermanos no han logrado.

_¿Ni siquiera Ivan?  – pregunta un poco más calmada.

_No – termino de curarla – ellos no lo soportan – me levanto.

_Pero Isabel recibió una apuñalada en la espalda para salvarme – se levanta despacio – yo no la vi llorando.

_En una situación con mucha adrenalina no sientes nada – cruzo los brazos – pero en una como la tuya si ¿Acaso no te dolió?.



Laczuly0711

Editado: 11.04.2018

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