El Trato

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¿Por Qué Lo He Echo?

Un día nuevo y por primera vez veo la vida de un color llamado esperanza. Me siento ilusionada y eso me hace sentirme bien, me hace sentirme feliz. Esta mañana me he despertado una hora antes con el único propósito de ir un poco más "arreglada" al instituto. He maquillado mis ojos con un poco de sombra clara y he aplicado rímel a mis pestañas. He ondulado mi pelo con pequeñas ondas que me ha constando un buen rato hacérmelas. Mi vestimenta es sencilla, unos pantalones vaqueros ajustados y una sudadera negra. Me gusta vestir cómoda, por lo que las faldas no entran dentro de mi look diarios, aunque en alguna que otra ocasión me he vestido con ellas. Antes de salir por las puertas miro hacia el pequeño salón, viendo a mi madre como duerme plácidamente en el pequeño sofá. Desde que se separaron hace ya siete años mi madre no ha parado de trabajar para que la económica familiar no se viera afectada tras la ausencia de mi padre y lo ha conseguido. Trabaja en el turno nocturno en el hospital de la ciudad de enfermera, por lo tanto por la mañana duerme y por la tarde intenta pasar el mayor tiempo posible conmigo, aunque sea más bien escaso. Ya me he acostumbrado a esta situación , incluso me siento cómoda con la soledad y tranquilidad de mi casa. Me gusta poder poner la música que yo quiera sin escuchar a mi madre relatar de fondo o ser yo la dueña del mando a distancia. Son como pequeños placeres de la vida para mi. Mi padre opto tras la separación en irse de la cuidad y país, básicamente huyendo de sus responsabilidades como progenitor. Mi relación con él es fría y distante, pero es lo normal, no puedo ser cariñosa y afectuosa con una persona que veo una vez al año. A veces me pregunto que hubiese sido de mi vida si no fuera hija única, si hubiese tenido un hermano o hermana con la cual poder hablar hasta las tantas de la madrugada, confesarle sin ningún tapujo cuando estoy triste, simplemente alguien con la que sentirme menos sola. Cierro la puerta y empiezo andar, poniendo rumbo al instituto mientras escucho música a través de los cascos que van conectando a mi móvil. Con la mirada puesta en el semáforo espero paciente que se ponga de color verde mientras tarareo y muevo los pies al ritmo de una canción de Taylor Swift. No se si se debe a que es muy temprano o que el cielo está cubierto de nubes grisáceas pero no hay nadie por la calle. Empiezo andar lentamente cuando veo como cambia el color rojo al verde edel semáforo pero me detengo de golpe y sobresaltada cuando veo como una moto negra como una pantera pasa a centímetros de mi. Totalmente pasmada por lo que acaba de ocurrir miro hacia la carretera donde se encuentra parada la moto a unos pocos metros de donde me encuentro yo temblando como una gelatina. He estado a punto de ser atropellada. Todavía sin creerme la imprudencia que acaba de cometer ese conductor vuelvo a mirarlo y me quedo atónita cuando veo como va girando la cabeza con lentitud hacia mi y me percato de quien se trata. Ewan. El chico temido y problemático de mi instituto es quien por poco me atropella y sinceramente no quiero tener problemas con él. Soltando un pequeño bufido de fastidio emprendo el camino bajo su atenta mirada. No sólo se cree el rey del instituto si no también de la cuidad.

—Ten cuidado por donde vas niñata — con desconcierto me retiro los cascos de los oídos asegurándome de que haya sido a mi y no a otra persona a la que me ha dedicado esas palabras.

Inmóvil en mi sitio giro mi cabeza para mirarle, encontrándome su rostro de pocos amigos puesto en mi dirección. Mantiene la moto parada, con un pie en el suelo y sus ojos clavados con furia en mi. Debería de ser yo la que estuviera cabreada, él a sido el que se ha saltado el semáforo y por poco me atropella.

— ¿Es a mi ? — lo miro con el ceño fruncido y con mi mano apuntando hacia mi pecho, pensando ingenuamente que tal vez me estoy equivocando y se está dirigiendo a otra persona, aunque su mirada furiosa puesta sobre mi me diga lo contrario.

— ¿ Eres sorda o estúpida? — totalmente boquiabierta lo miro sin ser capaz de contestar a su despectiva pregunta por el miedo y respeto que su conocida fama de chico violento causa en mi — Vale.. Eres estúpida... — pronuncia las palabras con frialdad y un asqueo que me hace sentir ridícula por mantenerme en silencio como una verdadera cobarde.

Como si no hubiese pasado nada empiezo a andar lentamente y cabizbaja mientras escucho el rugir de su moto saliendo despavorido del lugar. Siento como mis ojos se van humedeciendo y como la impotencia quiere salir en forma de llanto. No me siento así por él, si no por mi, por no tener las agallas de enfrentarme a nada en mi vida. Soy una cobarde que me da miedo todo lo que me rodea y lo peor es veo pasar los días sin hacer nada para intentar salir de la zona de confort en la que estoy sumergida. Me adentró a paso lento en el instituto, notando como la pequeña ilusión con la que me he amanecido esta mañana se ha esfumado por culpa de mi carácter tan lamentable. Voy directa a mi aula, sin esperar a Jan y evitando así verlo, ya que lo único que quiero es estar a solas. Me siento, como siempre, en la última fila, con mis brazos en la mesa y recostando mi cabeza en ellos. Puedo escuchar la voz de James de fondo, pero no levanto la cabeza para mirarlo, solo me dedico a escuchar su voz dulce como habla de su novia, como la alaba por ser buena estudiante, buena animadora, buena amiga... Buena en todo. Cuando escucho la voz del profesor dando los buenos días me siento en la obligación de levantar la cabeza para mirar al frente viendo con sorpresa como James tiene el rostro girado en mi dirección. Me mira serio, ausente, como si estuviera pensando en algo que yo ahora mismo mataría por saber el que. La voz del profesor impartiendo las clases hacen que James mire al frente y deje de prestarme atención. Pensaba que había sido una mera casualidad, que su mirada posada en mi había sido por que tal vez se había quedado pensativo en mi dirección, pero en las siguientes clases que compartimos juntos he podido ver como me miraba de reojo. Con Jan a un extremo mío caminamos hacia la zona del comedor mientras pienso en James. Por más que lo intente no puedo evitar hacerme ilusiones por unas fugaces miradas que en verdad no dicen nada. Sujetando la bandeja de comida entre mis manos miro hacia el amplio lugar en busca de una mesa libre en la que nos podamos sentar para comer. En un rincón, al lado de un gran ventanal logró visualizar una y a paso veloz me dijo hacia ella con Jan detrás mía cantando una pegadiza canción de Lady Gaga. Formándose un sonoro ruido desagradable depositó la bandeja sobre la mesa pero la figura de Salma al otro extremo de la mesa me hace saber que ella quiere la misma mesa que he visto yo primera. Mi día no podía ir ha peor. Cierro los ojos durante unos segundos con resignación e impotencia por que se que aunque yo haya llegado antes que ella tendré que ser yo la que se marche en busca de una mesa libre, básicamente por que yo soy la invisible y ella es la reina de aquí, la manda más. Echo un vistazo al lugar en busca de una mesa libre o simplemente un hueco donde podamos comer tranquilamente pero una melodiosa voz me hace salir de mis pensamientos.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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