El Trato

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Decepción

Lo peor de estar ilusionada es que deseas con ansias que ocurra lo más mínimo, aunque sea algo insignificante como una simple mirada o una sonrisa. Hace menos de una semana hubiese venido al instituto como el resto de los años anteriores, solo para observarlo, sin esperar que ocurriese nada más. Pero ahora todo a cambiado y el responsable es James. Su cambio de actitud hacia mi, notando como para él he empezado a existir y he dejado de ser la invisible, ha echo que tenga ilusión, que este deseosa de más y que quiera seguir experimentado esta sensación que me despierta sus miradas fugaces, que es sentirse viva. Lo peor, que cuando no ocurre nada de lo que esperas y sueñas, la desilusión llega como un guantazo sin mano. Hoy llegue al instituto contenta, con una sonrisa de oreja a oreja que incluso llamó la atención de mi fiel amigo Jan, el cual me miraba como si me hubiese salido un tercer brazo. Todo apuntaba a que iba a ser un gran día, que los astros se habían alineados a mi favor para que en el trabajo de Ética me asignarán en el mismo grupo donde se encontraba James. Estoy sentada en una mesa redonda, con James en frente mía y dos chicos más a cada lado. Tenemos que debatir entre nosotros sobre el "concepto de la vida" para luego presentar nuestra teoría delante de toda la clase y la mejor presentación y argumentos se llevará un positivo por parte del profesor.

— Para mi el concepto de la vida tiene que ser vivirla como si estuvieras viviendo tu último día... — miro hacia un lado mía para ver a Michael hablando mientras se balancea sobre las patas traseras de su silla.

— Para mi es tener dinero... Con dinero puedes hacer de todo y eso es vida... — una voz inaudible escapan de los labios del chico pelirrojo que esta sentado a mi lado.

Un silencio por parte de los tres restantes que formamos el grupo es nuestra contestación a sus palabras. Agacho la cabeza y cojo una gran bocanada de aire antes de expresar mi concepto de lo que es la vida delante del chico de mis sueños.

— para mi es vivir cada sentimiento que existe ... Felicidad, dolor, amor, esperanza, fragilidad, ilusión ... El sentir te hace sentirte vivo — guardo silencio durante unos cortos segundos cuando siento sus miradas puestas en mi — Dicen que para haber llevado una vida plena has tenido que experimentar todas las emociones que existen, ya sean buenas o malas... — termino la frase levantado la mirada hacia James el cual tiene su vista puesta en su libreta y apuntado todo lo que vamos diciendo.

— El concepto de la vida se resume en una palabra y es... Felicidad — mi mirada esta puesta en James viendo como habla con esa seguridad que le caracteriza — la felicidad es el motor de la vida, lo que le da sentido.. Yo cuando beso, abrazo, acaricio... A mi novia soy feliz, me siento que estoy en una nube volando hacia el mismísimo paraíso y para mi ese instante de felicidad, aunque dure unos segundos o unos minutos, son lo que le da sentido a mi vida — mi cabeza se va agachando lentamente, intentando que no pueda ver el dolor de sus palabras en mi rostro.

El debate sigue, pero yo no participó ya que mi mente solo repite en bucle sus palabras, torturandome una y otra vez con cada letras de cada una de ellas. Una mezcla de sentimientos se instala en mi corazón;  tristeza, impotencia y sobre todo desilusión. El resto de la asignaturas me la pase en silencio y mirando por la ventana. Si, evito como una coberde mirar hacia el chico al que amo y el que me acaba de escupir en la cara que el motor de  felicidad es su preciosa y perfecta novia. El timbre anunciando el fin de este día y el anuncio de dos días libres por delante en el instituto me hace salir de mi mundo, para después agarrar y colgar mi mochila del hombro y poner rumbo fuera de este infierno al que tengo que asistir cinco días a la semana. Voy andando lentamente, arrastrando los pies como si mi alma le pesará a mi cuerpo. Al final del pasillo se encuentra James, con su espalda apoyada en los casilleros y con su mirada clavada en mi. Una gran sonrisa se expande en su rostro a la vez que levanta el brazo, moviendo su mano en muestra de saludo. Mi corazón golpea en mi pecho fuerte y no puedo reprimir que mis labios se eleven en una gran sonrisa.

— ¿ Llevas mucho tiempo esperando bebe? — Salma pasa por mi lado, golpeando su hombro con el mío con brusquedad.

Inmóvil en mi sitio, incapaz de mover aunque sea un solo pie, miro sin pestañear como se besan para después James rodear la cintura de Salma y caminar juntos a las afueras del centro. No era a mi a la que sonreía y saludaba, sino a su novia. Cierro los ojos con fuerza y sintiendo pena de mi misma.

—Te has ganado el título de pringada con creces — abro los ojos lentamente para ver el rostro serio de Ewan mirándome.

Esta en mitad del pasillo, con sus manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón vaquero. Su cabeza la cubre el gorro de la sudadera negra que viste y en su brazos no se ve ninguna mochila o libros, lo que me hace pensar que solo asiste al instituto para hacer la vida imposible a pobres infelices como yo. Por hoy mi cupo de humillación esta completo, no hay más cavidad para los dardos envenenados de Ewan. Empiezo a andar, ignorando su comentario y pasando por su lado para salir al exterior del edificio. Paro de andar cuando veo como llueve fuertemente, soltando un suspiro mientras miro al cielo atormentado con resignación. Hoy no va a ser mi día, los astros definitivamente no se han alineados a mi favor. Siento como un cuerpo se sitúa a un lado mía, en silencio. Lo miro de reojo para comprobar de quien se trata, poniendo una mueca de desagrado cuando veo a Ewan, el cual mantiene su mirada al frente, ignorando mi presencia. Estará esperando que deje de llover, ya que con moto no es muy seguro conducir bajo estas condiciones atmosféricas. Su moto, una Yamaha mt 10 es más conocida entre los alumnos de lo que lo soy yo, incluso tiene su propio nombre "la viuda negra", la llaman así por que es totalmente negra y por que su gran velocidad le hace verse de una forma letal. Los minutos pasan y la lluvia sigue cayendo igual de fuerte. Intento distraer mi mente de este momento de total aburrimiento mirando a cada punto de este lugar, como si fuera la primera vez que lo veo. Muevo mi pierna de forma nerviosa cuando siento su mirada puesta en mi. No dice ni una palabra, aunque sea para burlarse de mi, como lo lleva haciendo desde hace unos días atrás, solo me observa en silencio. Es curioso como mañana fingiéremos ser novios y hoy nos ignoramos mutuamente.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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