El Trato

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Las dos caras de una moneda

Voy entrando por las puertas del instituto con la cabeza agachada intentando no percatarme si soy la comidilla de las habladurías de todos ellos por mi fingida relación con el chico al que todos temen. Mis pasos apresurados van directo hacia mi aula, donde me siento en la última fila para después ponerme a jugar con mis manos con nerviosismo. Alzó la mirada cuando llega a mis fosas nasales su olor, viendo como va entrando con una gran sonrisa y entretenido en una charla con su grupo de lacayos. Una mirada fugaz recae en mi, para después seguir en la conversación, dejándome aturdida por su comportamiento. Pensaba que me miraría con un brillo especial en sus ojos o que me lanzaría una sonrisa llena de coquetería, no que ignoraría mi presencia. Después de unos cortos minutos se sienta en su silla, con la mirada al frente, actuando como lo hacía antes, volviendo a ser la invisible para James. La profesora Vázquez entra por la puerta para después ponerse a implantar la clase de Biología. Mi mirada la escanea sin ningún pudor, observado su rostro, viendo como pequeñas arrugas se forman en su frente y en el contorno de sus labios, un ajustado vestido negro me hace apreciar como en su cuerpo lleno de remarcadas curvas asoman los kilos de más que le sobran de su barriga y trasero. ¿ Que le vio Ewan que le pareciera irresistible?. Todavía puedo recordar como tocaba su cuerpo mientras la besaba con auténtica pasión, devorando sus labios y escuchando como pequeños gemidos escapaban de la boca de ella. Parpadeo unas cuantas veces, volviendo mi mente otra vez a la clase, comprobando como la profesora Vázquez no se ha percatado de mi análisis de ella. Mi mirada está puesta al frente, apuntado en mi libreta lo que hay escrito en la gran pizarra mientras lanzó miradas furtivas hacia el asiento de James, viendo solo su espalda y su cabeza cubierta por su pelo castaño con reflejos rubios, esperando con ansias que me devuelva la mirada, pero no ocurre, ni en esta, ni en las demás clases consecutivas. El timbre anunciando el final de este horroroso día hace que salga a paso ligero de allí, parándome en la puerta principal para mirar la moto de Ewan aparcada en el aparcamiento del instituto. Intento no pensar en lo que voy hacer, dejando que mi cuerpo actúe por impulso y que deje a mis pies ir a las partes de abajo de las gradas, donde espero que se encuentre Ewan. Mientras me voy acercando las voces y risas se van intensificando, para después verlo entre un grupo de chicos. Dejo de andar cuando su mirada choca con la mía consiguiendo que mi sistema nervioso se sienta colapsado. Camina rápido hacia mi, con sus manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón y con sus ojos cargados  de furia. Se posiciona en frente mía, sintiéndome intimidada por su cercanía y por la seriedad en su rostro.

— ¿ Que cojones quieres ahora?  — su voz suena cabreada y su mirada gélida esta puesta en mi ocasionando que me sienta cada vez más pequeña a su lado, sintiéndome como una hormiga al lado de un rascacielos.

— Yo.. Bueno... Pues... Es solo si quieres... So-solo seria unos días — intento conectar mi cerebro a mi boca para que pueda pronunciar una frase sin titubear y con coherencia pero soy incapaz — Que-quería pedirte pues que.. — agacho la cabeza, evitando mirar esos ojos que tanto me intimidan — que si puedes fin... — su voz grave y ronca callan mis palabras.

— Mirame a la cara cuando hables conmigo — lentamente voy alzando la cabeza, enfrentándome a su rostro serio.

— Te quería pedir que si po-podias fingir ser mi no-novio unos cuantos días — ladea la cabeza, entrecerrando los ojos mientras me mira.

— ¿ Te estás cachondeo de mí verdad? — no se si me lo está preguntando o es una pregunta retórica pero niego con mi cabeza rápidamente — Lo del otro día fue por un jodido trato, sino, jamás hubiese ido contigo a ninguna parte pringada — aprieto los dientes con fuerza cuando escucho las risas de los demás haciendo que mire hacia ellos, los cuales están atentos de la conversación que estamos teniendo.

Una chica cuyo pelo verde y su extravagante vestimenta, un top por encima de un suéter, una falda de colores y unas leggins rotas acompañada de su baja estatura me hacen recordar un pequeño duende irlandés, me sonríe con dulzura para luego mirar hacia Ewan y negar con desaprobación con su cabeza.

— Escúchame bien pringada — dejó de mirar a la chica para mirarlo, comprobando como se ha inclinado para que su rostro quede totalmente enfrente del mío — no quiero que me vuelvas ha hablar, ni a buscar, ni a mirar... Para ti no existo, como para mi tu no lo haces — me muerdo la lengua cuando me vienen las ganas de llorar, escuchando las risas, murmullos y burlas a mis espaldas, pero me concentro en mirar a esos ojos que me miran sin compasión ninguna.

Le afirmó con la cabeza lentamente, sin pronunciar palabra alguna, ya que si lo hago se percataría del nudo que se ha instalado en mi garganta y quiere salir en forma de llanto. Le doy la espalda para caminar, alejándome de ese alma sin corazón. Unas voces alzadas hacen que gire un instante mi cabeza, mirando atrás mía, viendo como la chica del pelo verde habla con Ewan, mientras este guarda silencio a lo que ella le está recriminado. Camino lentamente, parándome en frente de la puerta principal del instituto, alzando la mirada al cielo gris cuando siento como pequeñas gotas mojan mi rostro. Mi vista se queda mirando al infinito cielo, cerrando mis ojos cuando siento como lágrimas resbalan por mi mejilla, las cuales quedan camufladas por la lluvia. En el instituto ya no se encuentra ningún alumno y el gris aparcamiento antes cubierto de vehículos ahora solo lo decora la moto de Ewan. Mi pelo se pega en mi frente y mi ropa cada vez la siento más pesada, consecuencia del agua que está cayendo del cielo. Unas risas llaman mi atención, bajando mi cabeza para mirar a un extremo, donde vienen andando mientras ríen, James y Salma. La mano de  James rodea la pequeña cintura de ella. Los miro sin pestañear, sintiendo como mi corazón se rompe en mil pedazos y la única culpable soy yo misma, por ser tan estúpida e ilusionarme por un acto que para el a sido insignificante. El pitido de una desagradable bocina hace que deje de prestar atención a la perfecta y maravillosa pareja para mirar al frente. Ewan está montado en su moto negra, su mirada está puesta en mi mientras me hace un gesto con la cabeza apuntado con ella a la parte trasera de su moto. Lo fulminó con la mirada para después volver mi vista a James. ¿Después de burlarse y  humillarme ahora pretende que me vaya con el en su moto? Este chico definitivamente está loco, muy loco. James está al frente mía, se que se ha percatado de mi presencia, pero no me mira, esta demasiado entretenido en hacerle carantoñas a su novia. ¿ En serio es necesario que se las haga delante mía después de lo que ocurrió? El sonido de la bocina de la moto de Ewan llaman tanto mi atención como la de James y Salma los cuales los miran para después mirarme a mi. Ewan vuelve hacerme el mismo gesto con su cabeza, apuntando con ella a la parte trasera de su moto. Debería de decirle que no después de las palabras tan horrible que me ha dedicado, pero en lo único que pienso en este momento es salvar la poca dignidad que me queda  ante James. Ando hacia Ewan, levantando la cabeza cuando paso por delante de ellos para después montarme en la moto, detrás de Ewan. Mi mirada no deja de analizar cada movimiento y gesto de James, sintiendo cierto orgullo y satisfacción, cuando veo como no se mueve de su sitio, tirando Salma de su mano sin éxito, ya que está observando sin pestañear la situación. Mis brazos rodean la cintura de Ewan, clavando mi mirada en James, notando en mis manos como sus músculos se han tensado ante mi acto. Arranca la moto a gran velocidad, saliendo de allí y dejando atrás mía a un James serio y pensativo. En el trayecto a mi casa lo hacemos en silencio, solo hablando para decir izquierda o derecha, indicándole la dirección de mi casa. Mi vista se clava en su ancha espalda, notando por la fina tela de su camiseta azul como se le marcan los músculos, la forman en que se tensan cada vez que coge una curva. Por un momento me siento tentada de acariciar esa zona y notar en mis dedos lo que mi vista no puede dejar de mirar, pero luego recuerdo de que se trata de Ewan, ese insoportable muchacho con incontinencia verbal y ese momento se esfuma de mi mente. Para la moto en frente de la fachada de mi casa, la cual escanea con su mirada en silencio. Bajo de la moto lentamente, para después girar mi cuerpo hacia el, el cual sigue montando en ella. No dice nada, solo me mira, haciéndome sentir incomoda por su mirada penetrante en mi. Abre la boca para después cerrarla, viendo como su mandíbula y músculos de sus brazos se han tensado.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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