El Trato

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La sonrisa

Un nuevo día que me queda por delante, un nuevo día que me despierto con ilusión, un nuevo día que acudo al infierno del instituto con esperanza. El amor vuelve a las personas ciegas, o sólo me pasa a mi, olvidando todo lo malo para quedarte con una insignificancia que te hace sentir feliz. Ayer odie a James por su comportamiento el cual se limito a ignorar mi presencia cuando hacía menos de dos días habíamos estado en su coche besándonos pero solo basto una pequeñez como una petición de amistad en Instagram para olvidar todo lo ocurrido. Debería de tener más orgullo propio, actuar como el actúa conmigo, pero soy incapaz. Demasiado tiempo amándolo a la sombra para ahora no aprovechar la mínima oportunidad con el. Sentada en mi silla espero una mirada suya que nunca llega, ni en estas ni en las siguientes asignaturas. Dejo de prestarle a atención, comprendiendo que para James ese beso no significo lo mismo que para mi, para el seguramente fuera un pequeño desliz el cual está intentando olvidar, cuando para mi a sido realizar el sueño que perturba mis noches desde hace más de cuatro años. Aprovecho un pequeño descanso que tenemos hasta la siguiente clase para salir de ella, andando lentamente por el solitario pasillo hasta dejar mi espalda apoyada en los casilleros. Cierro los ojos con frustración, torturando mi mente con el recuerdo del beso, soñando con que se vuelva a repetir.

— Morena — abro los ojos cuando escucho su voz pausada y dulce viendo por fin ante mis ojos esa sonrisa que tanto he ansiado — cuando te he visto salir de la clase te he seguido... Espero que no te haya molestado — hace una pausa mientras mira como niego con mi cabeza con rapidez — Te vi ayer irte con tu novio en su moto — alza el brazo para dejar apoyada su mano en los casilleros, acorralándome entre su cuerpo.

Pienso en cómo decirle que Ewan y yo ya no estamos saliendo sin provocar que pierda todavía más intereses en mi.

— Sobre Ewan y yo... — coloca un dedo en su boca, escuchando como sale un siseo de silencio de sus labios.

— Ves eso... — señala con su mano a una gran vitrina que la decora trofeos ganado por el equipo de fútbol del instituto y fotos que recuerdan ese momento — la gran mayoría de esos trofeos son gracias a mi, soy el mejor del equipo, soy el que obtiene las mejores notas aquí, el más popular... todo lo que quiero lo acabo obteniendo y la prueba la tienes delante de tus ojos — vuelve a señalar con su mano los trofeos, dejándome claro que falta de humildad no carece su personalidad.

— No entiendo que me quieres decir con todo esto — me encuentro desubicada después de escuchar su gran discurso con su súper ego.

Su mano agarra la mía, andando detrás de él sin saber a dónde vamos. Miro con asombro a James cuando lo veo entrar a los cuartos de baño femeninos para después ir abriendo las puertas que acceden a los water, sonriendo cuando comprueba que se encuentran vacíos. Sus pasos son lentos, acercándose peligrosamente hacia mi con una mirada picara en su perfecto rostro. Se me corta la respiración cuando lo tengo en frente, su nariz rozando la mía y con las yemas de sus dedos dibujando caricias en mis labios. Su característico olor a colonia varonil llega a mis fosas nasales. Mi espalda está pegada contra la pared con su cuerpo rozando el mío, sintiendo mis piernas débiles y el ritmo de mi corazón desenfrenado.

— En el pasillo estábamos expuestos a las miradas de todos los alumnos y pondrían ir con el chisme a mi novia y a tu novio — su cercanía me aturde y no me deja pensar con claridad — Te he dicho todo lo de antes por que siempre obtengo lo que quiero y llevo queriendo hacer esto desde el momento que arranque el coche y te deje en tu casa — no me da tiempo de asimilar sus palabras cuando siento como sus labios se estampan en mi boca.

Sus manos agarran mis mejillas con suavidad mientras me besa con dulzura. Su lengua juega con la mía, haciendo un baile magistral con ella. En el silencio del cuarto de baño se puede escuchar nuestra respiraciones agitadas y nuestras bocas chocando. Su mano abandona mi mejilla para acariciar la piel desnuda de mi brazo, mandando miles de descargas a mi cuerpo. Siento como mis piernas cada segundos que trascurre se van debilitando, llegando a temer el desmayarse delante de él. Su boca devora la mía con suavidad, sintiendo como si fuera una fina tela de seda los que acarician mis labios. Mi mano acaricia con timidez su rostro, notando su suave tacto entre mis dedos. No puedo evitar sonreír entre sus labios, sintiendo como la felicidad me embarga por completo a través de sus besos. Ahora mismo me encuentro flotando en una nube hacia el cielo. El timbre anunciando el fin del descanso nos hace separarnos viendo como sus labios se encuentran hinchados y de un color más rojizo.

— Vas a ser mi perdición morena —  su mirada pasa de mis ojos a mi boca, instalándose en su angelical rostro una sonrisa seductora.

Sale del cuarto de baño, dejándome totalmente aturdida. Espero unos cortos minutos, en los cuales me lo he pasado sonriendo a la nada, para después salir, yendo hasta mi clase donde lo veo sentado con su mirada al frente. Las siguientes horas vuelven a ser igual a antes, yo mirándolo embobada y el comportándose como si no hubiese ocurrido nada, cuando hace tan sólo unas horas su boca estaba sobre la mía. Cuelgo mi mochila del hombro y salgo a paso deprisa de allí cuando suena el timbre. No espero a Jan, no espero a que los pasillos se encuentren menos concurridos, mi objetivo es ir detrás de James para poder obtener una mirada o una pequeña sonrisa que me haga estar feliz lo que queda de día. Mis pies se paran en la puerta principal, escaneando el lugar, deseando encontrarlo entre el tumulto de alumnos que se encuentran ahora mismo de un sitio para otro. Una gran sonrisa adorna mi cara cuando lo veo parado a unos pocos metros de mi. Su vista está puesta en mi dirección, su cabeza se agacha levemente mientras sonríe con dulzura. No escucho nada a mi alrededor, no veo nada que no sea su rostro, ahora mismo estoy en un viaje al mismísimo paraíso a través de su mirada. Un desagradable pitido se escucha de fondo, pero lo ignoro, prestando toda mi atención al dios griego que tengo en frente de mis ojos.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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