El Trato

Tamaño de fuente: - +

Vas a caer rendida a mis pies

Mi audición ignora el desagradable ruido del rugir de la moto para centrarse en la respiración de Ewan, ese sonido que cada segundo que pasa se va intensificando más. Quiero sentir el contacto de su piel, quiero sentir la sensación extraña pero sumamente agradable que solo me hace sentirla él. Mis manos se adentran por la fina tela de su camisa, acariciando con fragilidad su espalda, recorriendo con las yemas de mis dedos la curvatura de su columna vertebral, sintiendo la suavidad de su piel, notando como se a erizado ante mi tacto.

— No hagas eso... — ignoro su súplica, siguiendo repartiendo caricias, escuchando como se escapa un gemido ronco de sus labios.

Mis manos abandonan rápidamente su espalda cuando para la moto de golpe, girando su rostro hacia atrás, mirándome fijamente. Su boca está levemente abierta, su pecho sube y baja con rapidez, al ritmo de su descontrolada respiración. Su vista va descendiendo por mi rostro hasta pararse en mis labios, mirándolos fijamente. Miro a sus ojos grises, intentando ver a través de ellos, saber que es lo que está pesando en este mismo instante, descubrir si soy yo la única que siente como la atmósfera que nos rodea se a tornado de una forma diferente. No puedo controlar que un suspiro de frustración se escape de mis labios cuando gira su cabeza, poniendo su vista hacia la carretera, para después volver a retomar el camino, haciendo el pequeño trayecto en un silencio desconcertante. Para la moto enfrente de la fachada de mi casa, bajando de ella para después mirarlo.

— Ewan... — sus ojos se cierran cuando escucha su nombre en mis labios, haciendo que deje de hablar ante su acto.

Sus ojos se van abriendo al mismo compás que sus rasgos se van endureciendo. Su mandíbula está tensada, las fosas nasales de su nariz dilatada y sus preciosos ojos grises muestran un desconcierto hasta ahora nunca visto en el.

— Me tengo que ir, me están esperando. Mañana nos vemos pringada... — no espera contestación por mi parte cuando escucho el motor rugiendo, saliendo de aquí a gran velocidad.

Me adentro en mi casa, con la imagen suya en mi cabeza, sintiendo todavía en mi la sensación extraña pero sumamente agradable que me hace sentir su cercanía, su contacto, su piel, todo él. La noche ya a caído y con ella la soledad de mi casa. Enfundada con mi pijama de unicornio miro embelesada la televisión, viendo a través de ella mi serie favorita. Desconecto un instante, lanzando una mirada fugaz hacia el portátil que está encima de la mesa. Me sorprende que ya no escuche esa voz en mi cabeza pidiéndome con desesperación stalkear las redes sociales de James. Este cambio no solo lo ha propiciado la actitud de James, sino que algo está cambiando en mi y es la seguridad que estoy empezando a notar como va creciendo de forma vertiginosa.

Camino por los largos pasillos con la ilusión de que solo quedan dos días para el ansiado fin de semana, solo queda dos malditos días para desconectar de esta tortura mental que me supone el venir aquí y enfrentarme a lo que me esta causando este desgaste emocional. Dejo de andar cuando veo a Salma al final del pasillo, mirándome con la ceja alzada y con una sonrisa de pura maldad. Anda muy despacio hacia mi, seguida de su grupo de perros falderos, los cuales no dejan de apuntarme con su mano mientras sueltan sonoras carcajadas. ¿Que querrá de mi? Quizás quiera hablar conmigo para saber el por qué del pequeño enfrentamiento entre Ewan y James o quizás este último no a podido con los remordimientos y le a confesado nuestra pequeña aventura amorosa. No se que es lo que pueda querer de mi pero no quiero un enfrentamiento con ella. Mi cobardía toma la iniciativa, girando mi cuerpo y caminando hacia el pasillo opuesto donde vienen ellas. Ando a paso veloz, girando mi cabeza para mirar atrás mía, viendo como siguen viniendo hacia mi. Bajo rápido las escaleras, yendo rápidamente hacia el sótano del centro, escondiéndome con auténtico pavor. No soy una persona conflictiva, todo lo contrario, lo he evitado siempre guardando silencio ante sus provocaciones en forma de burlas. Soy consciente que mi actitud es de cobarde pero no quiero conflictos con la reina y la manda más de aquí. Las palmas de mi mano junto con mi frente se apoyan en la fría pared. Mis ojos se cierran mientras intento controlar mi respiración agitada, la cual es producto de la pequeña carrera y el temor del momento.

— Que agradable visita... — su voz seductora llega a mis oídos haciendo que mis ojos se abran rápidamente, girando mi cuerpo para encontrarme con el rostro de Marco el cual lo decora una sonrisa de boca cerrada.

— Yo ya me iba... — su mano agarra mi brazo cuando ve mis intenciones de irme de aquí.

— Pero si acabas de llegar — su cuerpo cada vez está más cerca del mío, invadiendo mi espacio personal.

— Voy a llegar tarde a clase... — no me deja continuar, interrumpiendo mis palabras.

— El timbre ya a sonado y las puertas ya están cerradas — lo miro con los ojos entrecerrados por su información, por que es imposible que la sepa ya que aquí no llega el sonido que emite el timbre.

— ¿ Que eres adivino...? — una gran sonrisa decora su rostro pálido ante mi tono burlón en la pregunta que he formulado.

— Si y también puedo ver el futuro ¿ quieres saber que es lo que veo...? — su mano da caricias a mi brazo por encima de la fina tela del suéter — veo que vas a caer rendida a mis pies y que antes de que acabe el curso te follare contra estas estanterías — mi boca se abre con asombro por el contenido de sus palabras lo que hace soltar una risotada a Marco.

Podría irme, salir corriendo y huir de su lenguaje soez, pero una pequeña casi diminuta parte de mi esta disfrutando ante la situación de que un chico atractivo le resulte llamativa. Nunca he llamado la atención del género masculino, pasando mi presencia desapercibida para ellos, y está situación esta provocando que la chica insegura que he sido siempre este disfrutando ante el descaro interés que muestra Marco por mi.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

#405 en Novela romántica
#115 en Chick lit

En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar