El Trato

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Mi héroe

Cierro los ojos con la ilusión de que esto no esté pasando, que sea una mala pesadilla de la cual me despertare en cualquier momento. Mis manos agarran con fuerza el verde césped mientras lágrimas gruesas caen por mi mejillas. No me duele el golpe, no me duele que un compañero cruel me haya echo caer, no me duele escuchar como ríen y se mofan de mi, lo que me duele realmente es que James y Ewan hayan tenido que presenciarlo. Lentamente voy alzando la mirada, viendo a James al lado de mis compañeros mirándome en silencio. Sus ojos desconectan de los míos cuando agacha la cabeza, haciéndome sentir peor por pensar que su comportamiento quizás se deba a que siente vergüenza ajena de la situación de la que soy la protagonista. Las risas han cesado de repente, ya no se escucha ningún murmullo que llevaba mi nombre impreso, ahora lo único que logro escuchar son pequeños gritos y fuertes golpes. Me levanto rápidamente y con dificultad del suelo para ver que es lo que está ocurriendo, sorprendiéndome cuando veo como Ewan golpea con furia a un chico. La profesora de gimnasia intenta separarlo, pero sin éxito ya que Ewan parece un animal salvaje e indomable.

— No pensé que fuera a caerse tan fuerte... Sólo quería que perdiera la posesión del balón —el chico pronuncia cada palabra de forma dificultosa, tapando su rostro con sus manos las cuales intentan protegerse de los puñetazos desmedidos de Ewan.

Mi mente empieza a encajar las piezas, viendo ante mis ojos  como Ewan le está golpeando por mi, como me está defendiendo del comportamiento cruel de ese chico conmigo. Las personas que están presenciando la escena lo miran como a un verdugo cuando en verdad es mi héroe.

— Parece un jodido animal — el tono despectivo que utiliza para referirse a Ewan me hace enfurecer.

No miro quien se ha atrevido a insultarlo, simplemente salgo en su defensa de forma rápida.

— Ni se te ocurra volver a mencionarlo... — mis palabras salen cargadas de rabia mientras miro hacia atrás, queriendo ver quien es la dueña de ellas.

James me mira atónito, viendo como su rostro se va endureciendo. No sabía que James era el dueño de esas palabras cargadas de malicia, pero sinceramente, aunque lo hubiese sabido igualmente hubiese salido en defensa de Ewan. Desconecto de James para mirar a Ewan, viendo como lo tienen agarrados entre cinco alumnos mientras al otro chico se lo llevan a la enfermería. Camino hacia él , queriendo acariciar sus nudillos ensangrentados.

— QUE NADIE VUELVA ATREVERSE A HACERLE LO MAS MÍNIMO — la voz alzada y llena de rabia de Ewan ocasiona que pare de andar de golpe mientras que mi boca se va abriendo, sorprendida y alagada por su protección hacia mi —  POR QUE QUIEN LO HAGA SE LAS VERA CONMIGO — puedo sentir todas las miradas puestas en mi pero lo único que puedo y quiero hacer es mirarlo con verdadera devoción.

No me importa ser el centro de atención, me da igual que todos estén hablando de mi por sus palabras, murmurando a mis espaldas de lo ocurrido, ahora mismo en lo único que puedo pensar es en que esta logrando ganarse mi corazón con creces. Logro ver venir al director del centro, andando velozmente y con el rostro enfurecido y antes de que se lleve a Ewan a su despacho camino hacia él , quedando en frente suya. Los chicos que antes lo sujetaban han desaparecido, dejándome a solas frente a él. Su mirada va descendiendo rápidamente hacia mis rodillas, viendo como sus rasgos se van endureciendo y enfureciendo.

— Tienes sangre... — deja de hablar cuando mi mano acaricia los nudillos de su mano, notando como su vista se clava en esa acción rápidamente.

— Gracias — niega con la cabeza, quitándole importancia al acto casi heroico que acaba de cometer — Eres mi héroe... — guardo silencio cuando siento el impulso y la necesidad de decirle que no sólo es mi héroe por defenderme hoy, sino por ayudarme con la máquina de refresco cuando nadie lo hizo, por ser capaz de recomponer cada pedazo roto de mi con tan sólo mirarme, por hacer de mi vida algo mejor.

Su boca se abre para contestar a mis palabras pero guarda silencio cuando el director llega hacia nosotros para agarrar el brazo de Ewan y llevárselo hacia su despacho. Mi mirada le sigue hasta verlo desaparecer, sintiendo como pequeñas gotas de agua caen sobre mi cuerpo.

— Deberías ir a la enfermería para que te vean las heridas de las rodillas — ruedo los ojos cuando escucho la voz de James a un extremo mio.

— Ya iré... — camino lentamente hacia el interior del centro, sintiendo como el dolor de mis rodillas se van incrementando con cada paso que doy.

— Yo te acompañare a la enfermería — su brazo se entrelaza en mi cintura, ayudándome a caminar pero me deshago rápidamente del agarre para después mirarlo.

— Ahora vienes hacerte el héroe y el salvador conmigo —mi mente vuelve a revivir la escena de hace tan sólo unos minutos, yo en el suelo llorando y el mirando, sin dignarse a ayudarme.

Me gustaría poder decir que no me afecta, que me es indiferente su comportamiento, pero no es así, me duele y para desgracia mía, mucho.

— Para héroe ya tienes a Ewan... Al que ves como tu salvador cuando en verdad a resuelto el conflicto como un animal, actuando como esta acostumbrado que es con violencia... — lo miro con desagrado por sus palabras, por que no entiendo a que viene este ataque hacia Ewan cuando lo único que ha echo a sido ser el único en salir en mi defensa.

— Por lo menos ya a echo más que tu... — un fuerte bufido de fastidio de su parte es la contestación a mis palabras — no entiendo este ataque de tu parte hacia Ewan... ¿ Que es lo que ha echo? — mi tono acusatorio provoca que sus ojos lancen rayos de furia en mi dirección.

—¿ Quieres saber que es lo que me a echo? — pronuncia la pregunta en un tono de voz alzado mientras me mira con rabia.

— Si — utilizo el mismo tono déspota y cargada de furia que ha empleado él para formular la pregunta mientras nos retamos con las miradas, notando como frías gotas de agua van mojando nuestros cuerpos lentamente.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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