El Trato

Tamaño de fuente: - +

¿ Porque no ?

No puedo evitar sonreír y no se si es producto por el efecto del alcohol en mi organismo o por la felicidad de sentir que está a mi lado. Sus ojos grises están fijamente mirándome, escaneando en silencio cada parte de mi rostro. No se por que no ha arrancado el coche y me ha llevado a mi casa, pero gracias a ello puedo disfrutar en admirar cada parte de él.

— Me... Gus-gusta tu sonrisa — por unos segundos he podido ver como las comisuras de sus labios se han elevado levemente ante mi comentario para después volver la seriedad a él.

Él cree que todo lo que sale por mis labios es producto del alcohol, pero lo que él no sabe que mi mente funciona perfectamente, que son las funciones motoras las que no responden ante mi. Puedo decir lo que yo quiera y luego culpar al estado de embriaguez que me encontraba, o simplemente hacer que no me acuerdo de nada como hizo él con nuestro beso. Mi vista se queda ausente mirando un punto del oscuro interior del coche mientras pienso en esa opción. Podría hacer lo que él hizo, besarlo y luego fingir amnesia producida por el alcohol. ¿ Por que no? Me muero por volver a sentir sus labios entre los mios, sus caricias que hacen arden mágicamente a mi cuerpo y el tacto de su suave y tibia piel. ¿Que es lo peor que podría ocurrir? Si me rechaza podría seguir conservando su amistad como hasta ahora ya que fingiría no acordarme de absolutamente de nada de lo ocurrido. Es perfecto. Parpadeo unas cuentas veces, desconectando de mis pensamientos y viendo su vista clavada en mis piernas desnudas. Muy lentamente voy acortando la distancia que nos separa, quedando su rostro a escasos centímetros del mio. Doy una gran bocanada de aire, intentado tranquilizar a mi sistema nervioso el cual está saliendo a relucir en forma de temblores. Sus ojos se encuentran entre cerrados mientras voy acercando con lentitud mis labios a los suyos, dándole tiempo a rechazar lo que estoy a punto de hacer, pero se mantiene quieto mientras me mira con seriedad. ¿ Estoy segura de lo que voy hacer? No se si me arrepentiré de mi acto impulsivo pero es lo que deseo y necesito hacer ahora mismo. Mis labios rozan los suyos con suavidad y fragilidad sintiendo el fino contacto de su piel. Muy lentamente voy moviéndolos, queriendo intensificar el ritmo y volver a sentir la misma sensación ardiente que me hizo sentir cuando nos besamos en el aparcamiento del pub Crush. Mi corazón se encuentra contraído, lanzando punzadas de dolor cuando compruebo como se mantiene quieto, sin seguir el beso. Sus labios parecen estar sellados el uno contra el otro, no moviendo ni un ápice de ellos. El dolor de su rechazo es tan grande que ahora mismo lo único que deseo es llegar a mi casa para poder llorar y desahogarme tranquilamente. Muy lentamente me voy separando de él , apoyando mi cabeza en el respaldo del asiento, cerrando mis ojos para así evitar mirarlo y que se percaté del daño y vergüenza que estoy sintiendo en estos momentos.

— No debería hacerlo... — mis ojos se abren cuando escucho su voz ronca llegar a mis oídos.

Sus grandes manos agarran mis mejillas, atrayendo mi rostro hacia el suyo y juntado sus labios con los mios, besándome de una forma desesperada y necesitada. Le devuelvo el beso con una rapidez que me sorprende. Me pregunto cuantas mujeres habrá tenido que besar para llegar hacerlo con la perfección que lo hace él, pareciéndose a un maestro de las artes amatorias. Sus labios se mueven entre los mios con rapidez, consiguiendo que mi cuerpo se rinda ante él. Rápidamente el sabor de su boca invade la mía, una mezcla de sabores entre menta y tabaco. Su lengua se mueve con rapidez y maestría, haciendo que mi temperatura corporal ascienda mágicamente. Ewan va a ser mi perdición. Mi mente se siente nublada y en lo único que puedo pensar es que quiero más de él, quiero absolutamente todo de el. En el silencio del interior del coche se puede escuchar nuestras respiraciones aceleradas y nuestras bocas chocando entre sí. Su mano se apoya en mi pierna desnuda, haciendo movimiento de arriba a abajo con ella, acariciando con las yemas de sus dedos mi muslo derecho, logrando que un escalofrío recorra cada centímetro de mi cuerpo. Un gemido se escapa de lo más profundo de mi cuando muerde de una forma violentamente placentera mi labio inferior. No soy una experta en besos, pero se que jamas nadie me besara con la misma pasión que Ewan, que nadie conseguirá despertar este deseo animal en mi como lo logra él. Sus manos agarran mi cintura para después alzarme, haciendo que me siente encima suya y con las piernas entrelazadas a sus caderas. Mis ojos se cierran, cegados por el deseo, cuando sus labios atacan mi cuello, dando pequeños mordisco a esa zona sensible que está causando que no pueda reprimir que salgan de mi boca gemidos cargados de lujuria y pasión. Sus manos van descendiendo con lentitud, parándose en mi trasero el cual lo estruja entre sus dedos. Puedo sentir lo duro que está y lejos de detenerme lo único que está causando es que quiera sentirlo dentro de mi. Su mano deja libre mi trasero para adentrarse por mi vestido, acariciando con suavidad mi espalda la cual arqueo ante su tacto ardiente. Sus labios vuelven a devorar los mios, derritiendome cuando siento como sonríe entre ellos. Su mano se va moviendo, acariciando un extremo de mi cintura, ascendiendo con lentitud por mi vientre, pasando de forma lenta las yemas de sus dedos por mi costado, hasta acabar en mi pecho el cual lo agarra entre su grande mano. Si no lo paro esto irá a más, pero lo más desconcertante es que no quiero detenerme. Quiero que me siga tocando, que me siga besando y seguir viendo lo que estoy despertando en él, ver como se está volviendo loco por mi. Su mano juega con mi pecho por encima de la fina tela del sujetador, estrugandolo y acariciándolo. Jamás antes había sentido esta sensación en mi, me encuentro excitada y se que el único que puede aliviar este ardor es él. Mis labios besan su cuello, adentrando de forma necesitada mis manos por su camisa, sintiendo entre mis dedos su piel caliente y suave. Un gemido ronco sale de sus labios los cuales me hacen sonreír, sabiendo ante ese magnífico sonido que está sintiendo la misma necesidad del uno del otro como yo. Cualquier efectos de alcohol que antes corría en mi sistema se ha evaporado, sintiéndome totalmente despejada de los síntomas anteriores. Mi frente esta apoyada contra la suya, mirando a sus grises ojos mientras beso sus labios. Nuestra miradas están conectadas como dos imanes, pudiendo ver a través de ella un cambio que no logro resolver. Sus ojos se van cerrando lentamente, dejando de besar mis labios y viendo como sus rasgos se van endureciendo. Deja de repartir caricias por mi cuerpo, anhelando el tacto de su piel contra la mía, para llevarse sus manos a su cabeza, haciendo movimiento con ellas de manera nervioso. Su rostro se va alejando del mio, dejando su cabeza posada en el respaldo del asiento mientras sigue manteniendo los ojos cerrados, como si tuviera miedo de mirarme.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

#354 en Novela romántica
#95 en Chick lit

En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar