El Trato

Tamaño de fuente: - +

Lo hecho de menos

Mis ojos se van abriendo con lentitud para encontrarme el rostro de Ryan a escasos centímetros del mio. Es un chico bastante atractivo y sus rasgos marcados y varoniles se le asemeja mucho al de Ewan. Quizás si le doy un corto e inocente beso me de cuenta de que no estoy enamorada de Ewan, sino que simplemente me hizo experimentar una pasión desorbitada la cual me tiene confundida con mis sentimientos. Mi vida amorosa siempre a sido un desastre. Nunca he llamado la atención del género masculino, lo que ocasionaba ser la oyente de las aventuras de los demás y soñando con las mías propias. Ewan llego a mi vida para cambiarla, convirtiéndome en la protagonista de mi propia historia. Gracias a él supe lo que era la pasión, la lujuria y la excitación y quizás simplemente lo que yo creo que siento no sea amor si no adición pasional. A quien pretendes engañar, estas locamente enamorada de Ewan. La maldita voz de mi consciencia me hace ver la realidad de la situación, que en realidad solo me estoy dejando llevar por el sentimiento de rencor y decepción provocadas por las palabras hirientes que mantuve con Ewan, siendo consciente de que si actuó cegada por el impulso del dolor me arrepentiré luego de ello. Ryan como si pudiese leer la indecisión que se está disputando ahora mismo en mi mente decide actuar él, acortando los pocos centímetros que nos separaba para luego juntar sus labios contra los mios. Mi corazón palpita con rapidez en mi pecho, llegando incluso a doler, indicándome del error que estoy cometiendo. Sus labios son cálidos y los mueve con una maestría que a cualquier chica volvería loca pero en cambio yo solo estoy sintiendo remordimiento por besar al enemigo de Ewan. Sus manos se mueven por mi cuerpo como si fueran tentáculos de un pulpo, tocando zonas las cuales nadie antes había tocado. Estoy intentado evitar que siga tocándome, sujetando sus manos entre las mías, pero sin éxito ya que se deshace de mi agarre con rapidez y brusquedad. Ignora que no le corresponda el beso, siguiendo besándome e incluso intensificando el ritmo. Mis ojos se encuentran humedecidos, a punto de romper a llorar, por que no quiero seguir participando en esta situación, por que me arrepiento de haberla llevado a cabo y por qué quiero a Ewan a mi lado. Lo hecho tantísimo de menos. ¿ Que estoy haciendo? Yo solo quería un beso corto e inocente que me desvelará mis sentimientos reales hacia Ewan aunque muy en el fondo de mi ser sabía que me estaba engañando yo misma, que era consciente de mi corazón tiene un nombre escrito y es el de Ewan.

— No quiero más... — mi voz sale al borde del llanto, haciéndole saber que no quiero más besos, ni caricias... No quiero nada de él.

La única contestación que obtengo por su parte es un siseo de silencio que ocasiona que la importancia se apodere de mi pecho. Su boca devora la mía sin piedad. Mis manos están sobre su torso, ejerciendo presión para alejarlo de mi mientras sus dedos ágiles ahora están entretenidos en mi trasero.

— QUE NO QUIERO... — mi voz alzada sale cargada de una rabia que me ayuda para alejarlo de mi cuerpo, soltando un suspiro de alivio cuando no siento sus labios sobre los míos.

Se mantiene mirándome por unos segundos con una mueca de frustración en su rostro para después levantarse del sofá, alejándose de mi, lo cual me hace sentir alivio y tranquilidad.

— No quieres ahora cuando tu has sido la que has iniciando todo esto... — le miro con el ceño fruncido y negando con la cabeza.

— Yo no quería esto... Yo solo quería un beso inocente... — interrumpe mis palabras de manera brusca.

— Tu lo que eres es una jodida niñata que no sabes ni lo que quieres... — sus palabras salen cargada de rabia, viendo como sus ojos me miran con furia y despotismo.

— Se lo que quiero.. Y no quiero tus besos, ni tus caricias, ni a ti... Solamente quiero los besos de Ewan y a él... — mi pecho sube y baja por medio de la respiración entrecortada que me está ocasionando la situación a la que me estoy enfrentando.

— Que pena que Ewan no sienta los mismo que tu... — sus palabras salen cargadas de maldad, sabiendo cual es mi punto débil para hacerme daño.

Mi boca se abre para contestarle, pero no saliendo palabras por ella, lo que ocasiona que me dedique una sonrisa victoriosa para después marcharse, dejándome en completa soledad. No puedo evitar que lágrimas silenciosas resbalen por mi mejilla, por que me arrepiento de haberlo besado, por la situación de su ignorancia a mi palabras para que se de tuviese en sus caricias y sobretodo por Ewan, por que lo echo de menos en mi vida y por que me he dado cuenta de que estoy tan locamente enamorada de él que no se como afrontare su ausencia en mi día a día . No debería de permitir que Ryan se saliese con la suya, que sus palabras hirientes y cargadas de maldad consiguieran el propósito con las que la ha empleado, que es hacerme daño, pero no lo puedo evitar, ahora mismo su última frase se está convirtiendo en mi mayor quebradero de cabeza. Luna no tardo en llegar, yéndonos directamente a su habitación para ella dormir plácidamente y yo estar en desvelo toda la maldita noche. Con el comienzo del amanecer me fui a mi casa, evitando así ver a Ryan y dejando una nota a Luna donde le informaba de que me había marchado pronto para así poder ir a comprar el vestido para la fiesta. Mentira. No salí de casa en todo el día. Estuve esperando con ansias y anhelo escuchar la bocina de su moto, soñando que venía para hablar conmigo y solucionar nuestro desencuentro. Pero no ocurrió. Solamente lo vi en mis sueños, donde me montaba junto a él en su moto y hacíamos juntos un viaje hacia el mismísimo paraíso. Dos días sin verlo, dos días insignificantes que para mi son la misma eternidad. Han pasado más de dos meses desde que el destino lo puso en mi camino para hacer un trato que cambiaría mi vida para siempre y en este tiempo me he acostumbrado tanto a su presencia que ahora estoy sufriendo los estragos del anhelo. Un gran bostezo se escapa de mi boca mientras Jan me va enseñando trajes de fiesta con gran entusiasmo. Mañana es el gran baile del instituto y si no fuera por Jan, quien me a sacado casi a rastras de mi casa, no hubiese venido a comprar ningún traje. Me da igual la maldita fiesta, lo único que quiero es ver a Ewan y poder solucionar nuestro desencuentro.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

#332 en Novela romántica
#93 en Chick lit

En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar