El Trato

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¿ Porque ... ?

No me puedo creer que James haya actuado así, dejándome en evidencia delante de todos mis compañeros a los que tengo que ver diariamente con ese maldito beso cuando minutos antes de lo ocurrido me estaba dedicando palabras cargadas de amor. No entiendo su actitud y ahora mismo mi mente se encuentra colapsada con preguntas sin respuestas. ¿Por que no actuó de diferente manera cuando Salma lo beso? ¿ Por que no salió a correr detrás de mi? Simplemente... ¿ Por que lo hizo? Él era consciente de que ese acto malicioso por parte de su ex novia conllevaría a ser la mofa de todos los alumnos presentes, y en vez de salir en mi defensa, plantar cara a Salma, simplemente se limitó a actuar con cobardía. Me siento estúpida por haber malgastado cuatros años de mi vida en alabar y soñar con una persona tan egoísta como lo es él. Lo odio. A partir de este momento James a dejado de ser el chico popular y admirado hacia mis ojos para convertirse en invisible. Mis pies se mueven por inercia, andando detrás suya sin tan siquiera saber a donde vamos. Sus pasos son apresurados, como si me quisiera alejar lo antes posible de aquí. Mis ojos se mantiene fijamente mirando su ancha espalda mientras le voy dando gracias mentalmente por a ver venido a mi rescate. Aunque las temperaturas han bajado de grados ante la llegada de la noche mi cuerpo no siente ni frío ni calor. En mi mente se repite en bucles las miradas de lastima de todos ellos, ocasionando que un dolor punzante se instale en mi cabeza. Me doy pena yo misma y es la peor sensación que he sentido en toda mi vida. Sus pies han dejado de moverse, haciendo que yo también pare de andar y es cuando me doy cuenta de donde estoy. Mi vista escanea la parte baja de las gradas, el sitio elegido y preferido de Ewan y sus amigos. No es la primera vez que estoy aquí pero la poca luz que llega a nosotros del campo de fútbol el cual está totalmente alumbrado le hace verse de manera diferente. Su mirada siempre enigmática muestra rabia e impotencia y no puedo evitar que un ápice de felicidad recorra cada parte de mi cuerpo al pensar y soñar que es por mi. En el silencio de la noche y el formado por nosotros logro escuchar la música que ahora mismo está tocando la banda musical en el gimnasio, una canción lenta y armónica que me hace pensar en la acompañante de Ewan la cual estará esperando por él.

— Te he fastidiado el baile a ti y a tu acompañante... — en ningún momento pronuncio las palabras en un tono celoso o malhumorado, todo lo contrario, me siento culpable por sentir que estoy siendo un lastre para él.

— He venido solo — mi rostro se alza para mirarlo — No tenía pensando de venir pero... — guarda silencio, sin continuar la frase y dejándome con la incertidumbre de lo que quería decir.

Su espalda esta apoyada en una columna de metal, con sus manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón vaquero y con su vista puesta en el suelo, manteniendo una distancia entre los dos.

— ¿ Por que has venido Ewan? — desvía la vista hacia el campo de fútbol, evitando así el mirarme mientras guarda silencio — ¿ Por que me has ayudado? — Aunque mi mente se sienta colapsada por todo lo sucedido soy consciente de que no a dudado ni un instante en ayudarme cuando nuestra amistad estaba en punto muerto y ese acto solo rectifica lo que yo ya sabía, que debajo de la coraza de chico malo se esconde una persona noble y con un corazón gigante.

— No iba permitir que te siguieran mirando así... — su tono de voz no camufla el malestar que siente ante la situación que he vivido y él a sido testigo para luego convertirse en mi héroe.

Por un momento siento como la calma invade todo mi ser, como mi cuerpo raciona a sus palabras con una sensación electrificante en cada poro de mi piel, pero se esfuma con rapidez cuando mi mente me traiciona recordando y reviviendo cada segundo de lo sucedido.

— No quiero volver al instituto...— mis manos van hacia mi cara, ocultando con ellas el dolor y vergüenza que siento.

— Yo estaré allí... — lentamente voy retirando mis manos de mi rostro para mirarlo con auténtica devoción.

Ya ha pasado una semana desde su expulsión disciplinaria. El lunes volverá a retomar las clases y se que través de sus palabras  me está diciendo que este tranquila, que él estará para protegerme. Odio que haga esto, que se comporte de esta forma conmigo por que lo único que ocasiona es que lo ame más y no quiero hacerlo. Mis manos se apoyan en el frío mental, para después coger impulso y sentarme en una columna de aluminio. Mi vista esta puesta en el suelo mientras escucho una baja melodía sonar desde el gimnasio del centro.

— Es normal que sintieras lastima por mi, incluso yo misma lo siento... — un suspiro cargado de tristeza abandonan mis labios sin poder evitarlo, captando la atención de Ewan, el cual me mira durante unos segundos en silencio para luego acortar la distancia entre los dos.

— Jamás he sentido lastima por ti... — mi ceño se frunce con desconcierto ante la sinceridad con que pronuncia cada palabra, pero su cercanía ocasiona que mi mente desconecte de mis pensamientos.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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