El Trato

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Ewan el bipolar

Mi mente desconecta de la teoría aburrida que esta implantado la profesora Vázquez para volver a pensar en Ewan. No puedo sacarlo de mi cabeza, esta siempre hay, y cada vez me resulta más complicado el concentrarme en tareas tan simple como el memorizar un pequeño esquema. No sólo estoy enamorada de él, sino que me hecho adicta a su contacto y es lo que peor estoy llevando. Mi cuerpo lo reclama de una forma enfermecida, y tengo miedo de que vaya a más. Los celos solo será el principio de una larga lista de emociones y sensaciones si sigo a su lado. Si, soy una cobarde que le da pánico lo desconocido, por que la palabra sufrir puede estar impresa en ella, y eso me aterra. Escucho a la profesora Vázquez despedirse de los alumnos para después poner rumbo fuera del aula, lo que me hace soltar un bufido de fastidio, por que ahora me toca examen de matemáticas, a última hora, y mi mente no está concentrada para llevarlo a cabo. Mis compañeros hablan entre ellos, aprovechando los cinco minutos de descanso hasta la siguiente asignatura mientras yo me mantengo en mi sitio, con la mirada puesta en las vistas que me me da la ventana, mirando ausente tras ella. Mi cabeza esta recostada en mis brazos mientras escaneo con la mirada el lugar, desde un grupo de chicas sentadas en el césped, a los árboles del camino que da acceso a la puerta principal del centro. Alzo el rostro rápidamente cuando lo veo sentado sobre su moto negra. Su mirada pensativa esta fijamente mirando un punto de la solitaria gris carretera y se me encoje el corazón cuando veo sus ojos entristecidos. Mis manos se apoyan en el cristal de la ventana mientras observo con impotencia como muerde con rabia y dolor su labio inferior. Mi corazón me está pidiendo a grito desesperado salir a su busca, pero mi mente la contradice para recordarme que tengo un importante examen y que no me puedo permitir tener más faltas de asistencia sin justificar. Todos mis compañeros ya están sentados en su correspondiente asientos , sabiendo así que el tiempo para decidir el que hacer se me acaba, ya que en cualquier momento el profesor hará su aparición y por lo tanto ya no podré salir del aula. Desvío la vista de mis compañeros para volver a mirar por la ventana viendo como sus ojos se van cerrando mientras va agachando el rostro, como si estuviera derrotado emocionalmente. Le hago caso a lo que me dicta mi corazón, saliendo del aula a paso veloz, corriendo por los pasillos hasta llegar al exterior. Camino lentamente y con cautela hacia él, como si fuera un animal herido. Como si intuyera mi presencia alza el rostro en mi dirección, mirándome fijamente como voy acortando la distancia hasta llegar hasta él.

— ¿ Estas bien Ewan? — su mirada se desvía de la mía, clavando su vista en el suelo — ¿ Te ocurre algo? — se mantiene en silencio y evitando el mirarme, como si no quisiera que viera que el chico de la mirada gélida tiene sentimientos — Me puedes contar lo que te ocurre, no se lo diré a nadie. Soy muy buena guardando secretos... Se de un alumno que se a liado con una profesora y no he dicho nada — puedo ver como las comisuras de sus labios se han elevada levemente ante mi bromista mención a su aventura amorosa con la profesora Vazquez.

— Ese chico tiene que ser todo un conquistador para haber conseguido liarse con una profesora — una pequeña carcajada brota de mis labios ante su tono sarcástico.

— No te creas... Siempre está de mal humor, sufre de incontinencia verbal y tampoco es tan guapo... — pronuncio la frase con una fingida chulería que logra captar la atención de Ewan.

Lentamente va alzando el rostro, mirando fijamente a mís ojos. Se mantiene en silencio, con una pequeña casi inaudible sonrisa que logra erizar cada vello de mi piel.

— ¿ Sabes lo que me gusta de ti? Que cuando estoy realmente jodido apareces con esa sonrisa... Y eso me gusta... — lo miro embelesada y embobada, intentado actuar con normalidad cuando siento que el tiempo se acaba de detener solamente para él y para mi.

Jamás me imagine que su primer alago hacia mi persona seria tan bonito como lo que acabo de escuchar salir de sus labios. En si la frase es preciosa, pero es el reverso de ella lo que me hace estar flotando en una nube de felicidad, por que en ella me está diciendo que logró recomponer su estado anímico con una sonrisa, al igual que me ocurre a mi con él.

— ¿ Sabes lo que me gusta de ti? Que cuando estoy contigo me siento feliz... Me siento viva — sus ojos brillan mientras me mira sin parpadear.

Mis mejillas arden por la vergüenza de confesarle lo que me hace sentir estar a su lado, pero necesitaba que lo supiese. Nos mantenemos en silencio mientras nos observamos, como si fuese la primera vez que nos  vemos. Me hace un gesto con su mano para que me acerque hacia él, y a paso lento lo hago. Me paro en frente suya, sus piernas rozando las mías y con mi mirada puesta en sus atrayentes y adictivos labios. Rápidamente entrelaza su mano en mi cintura, ejerciendo una leve presión con la que acorta la poca distancia que nos separaba. Su rostro se encuentra a escasos centímetros del mio, notando en mi piel su cálido aliento. Su mano se mueve por mi cintura, haciendo un camino de caricias que esta logrando que mi cuerpo se rinda ante él. Mi mente ya ha dejado de pensar, ya no se con que misión me había saltado la asignatura, ahora mismo solo siento y pienso en sus dedos moviéndose con delicadeza por mi piel. Sus ojos recorren lentamente cada rasgo de mi rostro mientras muerde  su labio inferior, captando toda mi atención ese insignificante y seductor gesto. De golpe mi mente me recuerda con el propósito que salí del centro que era para averiguar y ayudar a Ewan. Aunque suene egoísta no quiero hablar, no quiero mantener una charla con Ewan, simplemente quiero seguir disfrutando de su cercanía, de su contacto, de su tacto, de todo él en completo y armónico silencio. Mis ojos se cierran cuando siento como entierra su rostro en mi cuello, notando como traza caricias con su lengua por esa zona. Un gemido brota de mis labios cuando siento como succiona la piel sensible de esa zona mientras su mano va descendiendo hasta mi trasero el cual lo estruja entre sus dedos. Me da igual que estemos a la vista de mis compañeros, que estemos en actitud cariñosa en la puerta del instituto, eso me es indiferente. Este es el efecto que causa Ewan en mi, que olvide el mundo que esta a nuestro alrededor para sólo ver tras él. Te propusiste conocer más de él, conocer más del chico del que estas locamente enamorada. Le hago caso lo que mi mente no para de repetirme, sacando fuerza de entereza para alejar mi rostro de sus adictivos labios.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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