El Trato

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Ewan

Pov Ewan

Agarro con fuerza entre mi mano el botellín de cerveza mientras que miro a Ryan de forma amenazante, el cual desvía la mirada de la pringada para mirarme a mi y afirmarme con la cabeza. Se lo advertí que no se acercará a ella y se que lo único que he logrado con mi amenaza es que le despierte más interés la pringada. No le tengo miedo a Ryan como el resto de la gente que lo conoce, incluso estoy deseando enfrentarme a él, poder descargar todo la rabia que siento por todo el daño y dolor que me a causado pero ahora no es el momento adecuado para hacerlo, ahora no cuando la libertad de mi hermano pende de un hilo. Ryan es un tío sin escrúpulos que es capaz de vender a su propios hermanos para poderse salir con la suya. Lo odio y el me odia a mi, y se que me intentará joder a través de la pringada, por que él sabe perfectamente lo que significa ella para mi, pero no lo permitiré. Se que Lily es la clase de chica que a Ryan le vuelve loco, guapa, inocente y que lleva escrito en la frente la palabra virgen en mayúscula. Un caramelito, como diría él, pero la pringada es mía, solo mía.

— Nos vamos a bailar — alzó la mirada hacia Luna la cual está de pie en frente mía — ¿ Te vienes? —  entrecierro los ojos en su dirección, por que en mi puta vida he bailado y esta vez no será la excepción — Vale, tu cara avinagrada ya me ha respondido — niego con mi cabeza a sus palabras mientras enfoco mi vista en ella, la cual esta detrás de Luna y con su mirada puesta en mi.

Sus mejillas están sonrojadas y muerde con timidez su labio inferior. ¿ Como es posible que me ponga cachondo todo lo que hace? La pringada va a ser mi perdición. Luna emprende el camino hacia la pista principal y el chico que se ha tragado un megáfono y Lily vas detrás de ella. Miro absuelto el movimiento de su pequeña falda y mil pensamientos inapropiados me vienen a la mente.

— Está realmente sexy Lily esta noche — con rapidez enfoco mi vista en Marco el cual en cuanto ve mi rostro enfurecido se carcajea ruidosamente.

— La verdad es que tiene razón Marco, hoy se ve de una forma diferente... — no me gusta como pronuncia cada palabra Ryan, de una forma lenta y sádica.

— Si, pero es mía y quien se acerque a ella esta muerto — en ningún momento le quito la mirada a Ryan, desafiándole con ella.

Si sigo cerca suya acabaré partiéndole el botellín es su cabeza, por lo que me incorporo del sofá para irme hacia la baya de metal por la que miro hacia la planta principal. Chicas semi desnudas bailan de forma seductoras pero mi vista está puesta en ella, mirándola completamente embelesado. Su pequeño cuerpo no tiene remarcadas curvas, ni grandes pechos que llamen la atención, ni largas piernas que te haga imaginar mil posturas diferentes, pero en cambio me vuelve completamente loco. Jamás ninguna chica había despertado este deseo en mi, el cual solo el estar cerca suya logra que se me ponga dura en un tiempo récord. Miro como da pequeños brincos mientras se carcajea junto a Luna e instintivamente una pequeña sonrisa asoma por mi rostro. Una canción de mierda suena desde los altavoces y la gente enloquece, escuchando pequeños gritos eufóricos mientras intentan bailar de forma sexy, menos la pringada, la cual solo se mueve de forma natural y divertida. Mis manos agarran con fuerza la baya de metal mientras observo como su trasero se mueve en círculos. Si sigue haciendo ese provocativo movimiento no esperaré ni a que termine la canción, iré a por ella y me la llevaré lejos de aquí. Ella es diferente a todas las chicas que he conocido y eso fue lo que llamo la atención en mi. Me gustaba observarla, ver su rostro sonrojado y su mirada inocente, pero ella solo tenía ojos para él niño pijo del instituto, James Cooper. Todo cambió con el trato que me propuso y ahora ella es mía. Su cabeza se mueve, como si estuviera buscando algo entre el tumulto de personas, hasta alzar la mirada en mi dirección. Sus ojos están inyectados en deseo y un pequeño gemido se escapa de mis labios mientras la miro. ¿ Ella será consciente de todo lo que despierta en mi ? No solo me vuelve loco cada parte de su pequeño cuerpo, sino que ella en sí se ha metido en mi cabeza y no me la puedo sacar ni un solo maldito segundo del día. Enfermo de celos cuando no estoy a su lado, teniendo miedo de que conozca a alguien mejor que yo y la pueda perder. Soy consciente de que no la merezco, que ella es noble y buena y que yo simplemente soy un gilipollas, pero soy un jodido egoísta que solo la quiere para mi. Una pequeña sonrisa asoma en su rostro mientras me mira y instintivamente muerdo con fuerza mi labio inferior, evitando así ir a devorar los suyos. A la mierda todo. Bajo rápidamente las escaleras para después ir andando entre el tumulto de personas hasta llegar hasta ella, la cual me está mirándome expectante. Mi mano se entrelaza con la suya, para después poner rumbo fuera del local, caminado hacia los aparcamiento con su pequeño y atrayente cuerpo detrás del mio. Paro de andar cuando veo mi moto en frente mía, y es cuando me percato de que la he sacado casi a rastras del local para poder besarla, por que si no lo hacia me volvería loco.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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