El Trato

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El principio de lo nuestro

Con mis ojos clavados en el techo de madera vieja pienso en todo lo que ha ocurrido. Aunque me siento eufórica por haber perdido la virginidad con Ewan mayoritariamente estoy feliz por volver estar junto a él. No solo me siento atraída por su físico, si no que todo el como persona me fascina. Nunca he creído en ese amor eterno llamado media naranja, tal vez sea por haber crecido viendo el desengaño amoroso que vivió mi madre junto a mi padre, pero ahora no solo creo que he encontrado el amor de mi vida sino que pienso y creo que el destino me lo ha cruzado en mi camino para darme la felicidad que tanto añoraba, para darme la fuerza y seguridad que le falta a mi carácter, para sentir la protección que en su día mi padre no me dio, para simplemente sentirme viva. Con mi cabeza apoyada en su firme torso y nuestras pieles desnudas rozándose me voy dejando hipnotizar por el tranquilo y armónico sonido del compás de su corazón. Su mano reparte caricias en mi cabeza, haciendo movimiento en mi pelo de una forma tan delicadeza que me hace sentir relajada mientras la otra mano la mantiene entrelaza en mi cintura con fuerza, manteniendo ese toque de posesividad que tanto me gusta en él.

— ¿ Estas bien? — Le afirmó con la cabeza sin mirarle, manteniendo la misma postura en la que estaba — ¿ te duele algo? — no puedo evitar sonreír ante el tono preocupado y protector con el que emplea cada palabra.

— Estoy estupendamente Ewan — omito el decirle que siento un pequeño pinchazo en mi entrepierna por que se que saldrá a relucir el Ewan súper mega protector y ahora mismo lo único que quiero es disfrutar de él con calma.

Su agarre en mi cintura se ha intensificado tanto que puedo sentir su cuerpo totalmente pegado al mío. Una sensación electrificante me recorre de arriba a abajo cuando nuestra pieles se rozan y las ganas de besarlo hasta quedarme sin aliento me golpea con una fuerza casi animal, pero se que si lo hago iremos a por el segundo asalto de la noche, y aunque me muera de ganas por volverlo hacer con él hay una parte específica de mi cuerpo que me está pidiendo sanar con tranquilidad.

— Ewan... Si entra alguien y te ve aquí conmigo estaremos en serios problemas — alzo la cabeza para mirarle y su ancha y traviesa sonrisa me queda sin aliento.

— Me da igual que entre alguien y me echen del instituto... No habrá nadie ni nada que me vuelva ha alejar de ti pringada — después de hablar deposita un beso corto y cariñoso en mi cabeza e instintivamente el ritmo de mi corazón se descontrola ante ese acto y palabras que no me esperaba escuchar y sentir de él.

Después de unos arrumacos y besos nos quedamos profundamente dormidos, siendo su torso mi almohada preferida. A las ocho en punto de la mañana el desagradable pitido del silbato de la profesora Torres nos despertó, y con sumo cuidado y sigilo salimos de la cabaña sin ser descubiertos por nadie. No he podido participar en los juegos deportivos con lo que hemos estado entretenidos estos días, y no ha sido por mi culpa, si no que Ewan se ha negado en rotundo a que participase ya que según él necesito estar guardando reposo después de nuestra noche de pasión. Y ahora mientras el grupo hacen piragüismo nosotros nos mantenemos totalmente alejados, sentados en el borde del lago. Con mi espalda apoyada en su torso, sus piernas semiabiertas y mi cuerpo entre ellas vemos con calma y tranquilidad el atardecer.

— Ewan... ¿ Crees que ahora mismo estaríamos juntos si no hubiésemos echo ese trato? — muchas veces pienso que si esa noche no hubiese ido por esa zona caminando con mi cámara fotográfica en mano con la cual pude inmortalizar la aventura amorosa de Ewan con la profesora Vázquez y cuyas fotografías me ayudaron para hacer el bendito trato con él, hoy por hoy no estaríamos juntos.

— Si... — la convicción con la que pronuncia el monosílabo me sorprende por que no ha dudado ni un instante en contestar a mi pregunta.

— ¿ Por qué estas tan seguro? — guarda silencio un breve instante en el que puedo escuchar el ritmo de su corazón el cual se ha acelerado ante mi pregunta.

— Por que no te hubiese dejado escapar... — en un hábil movimiento giro mi cuerpo para quedar en frente suya y poder mirar a esos ojos que dicen y hablan más que sus labios.

— ¿ Por qué...? — parezco una niña pequeña y curiosa que no deja de preguntar el por qué de todo lo que llama su avispada atención pero solo quiero indagar más sobre sus sentimientos hacia mí.

— Estas muy preguntona hoy... —y con esas palabras me está diciendo sutilmente que no quiere seguir hablando sobre ese tema. Me ha costado lo mío, pero ya eres un libro abierto para mí Ewan.

Aprovecho el silencio que se ha formado entre nosotros para mirar hacia el horizonte, contemplar en clama y armonía la puesta del atardecer que nos regala este maravilloso lugar. Ewan es el complemento perfecto que le falta a mi persona para sentirme completa, y ahora que estoy junto a él me siento en paz conmigo misma, una sensación desconocida para mi hasta ahora. Me siento estúpida por haberlo alejado de mi vida durante el tiempo que duro nuestro distanciamiento y ahora estoy segura y convencida de que no volveré hacer algo similar, aunque mi madre se oponga a nuestra relación lucharé por ella con uñas y dientes.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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