El Trato

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El final perfecto

No hay una, ni dos, ni incluso tres, hay seis maravillas motos corriendo velozmente y totalmente pegadas a los extremos de los vagones. Llorando y sonriendo a la misma vez miro tras la ventanilla para ver a Marco junto a Hannan montados en una de ellas, a Jonh con mi fiel amigo Jan y rápidamente reconozco a Luna por su peculiar color de pelo verdoso ondeando en el viento. ¿Habrán más en en el otro extremo del tren? No me da tiempo a asimilar esa pregunta que ronda por mi aturdida mente cuando veo su moto negra a una larga distancia más adelante del vagón en el que yo me encuentro. Como es habitual en él va sin ningún casco que cubra su rapada cabeza y conduciendo a un velocidad que dejaría temblando a cualquier radar. A cada extremo suya van dos motos que no logro reconocer a quien pertenece aunque seguramente se trate de amigos suyos a los que ni siquiera conozca. Y como si estuviera viviendo en primera persona esas película de acción que tanto me apasionan miro atónita como Luna con precaución va echando breves vistazos a las ventanillas del vagón de un extremo suyo hasta que sus pequeños y risueño ojos se topan conmigo. La ilusión de su rostro llega a ser contagiosa y en pocos segundos me encuentro sonriendo a la nada ya que no pierde ningún solo segundo en salir despavorida con su moto. Se que mi madre me esta hablando, incluso llego a escuchar la vocevilla de la niña que esta a un lado mía como se está dirigiendo hacia mi, pero las ignoro, ignoro al mundo entero para mirar y no perderme ni un solo instante de lo que está sucediendo hay fuera. La moto donde va montada Luna se sitúa a un extremo de Ewan y se que le esta hablando de mi en el momento en el que su cabeza rapada se gira por un breve instante hacia atrás, como si estuviera deseoso de verme aunque sea imposible por la distancia que nos separa. Boquiabierta miro como Ewan hace un giro brusco con su moto, levantándose un gran polvorín y apareciendo él entre ese humo de tierra directo en mi dirección. Corre con su vista puesta en las ventanillas de los vagones y en cuanto sus grisáceos ojos se topan conmigo una preciosa sonrisa se le instala en su perfecto rostro. Con mis manos apoyadas sobre el cristal miro con estupor como no despeja su mirada de mi, ignorando el camino sin asfaltar que tiene delante suya. Tengo miedo de que sufra un accidente por mi culpa pero más miedo me da el no poder bajar de este tren y verlo desaparecer. Ha organizado todo este plan por mi. Ha reuniendo a sus amigos para encontrarme entre los vagones y rogarme a través de su mirada que no me marche y yo como una estúpida cobarde lo único que estoy haciendo es llorar mientras miro con amor y devoción su rostro suplicante. Mantiene el ritmo de su moto en la justa velocidad para ir a un extremo muy cercano del vagón donde yo me encuentro para mirarme tras el cristal como si fuese la cosa importante de su vida. Quiero bajarme y correr a sus brazos. Construir un mundo para él y para mi donde podamos vivir juntos y felices. Lo amo y estos actos de locura total de su parte que tal vez otras personas lo ven como algo desmesurado a mi me encantan y me hacen quererlo tanto que llega incluso a ser doloroso. ¿Tan difícil es de entender que nos amamos? ¿Tan complicado es dejarnos que seamos felices juntos? Estoy tentada de tirar de la palanca de frenado de seguridad, es más, quiero hacerlo, quiero detener este tren e irme junto a él. Debería de estar feliz pero en cambio siento rabia de que él tenga que estar exponiendo la seguridad de su vida por que no nos dejan vivir en paz y feliz. A la mierda todo. Voy a tirar de la palanca y me voy a bajar, Ewan se merece eso y mucho más. Mientras miro su intensa mirada puesta sobre mi doy un paso atrás para hacer lo que mi corazón me esta suplicando pero me quedo congelada en mi sitio cuando escucho la voz de mi madre.

— Ves con él — me cuesta racionar, me cuesta asimilar que acaba de pronunciar unas palabras que jamás pensé escuchar de sus labios — El tren se tiene que detener en el próximo pueblo que está a unos cuantos kilómetros... Hay te bajarás y te iras con él — su voz suena distinta, suena de una forma más cercana y especial.

Me siento estúpida por no saber que decirle pero tengo un bloqueo mental de felicidad y cansancio acumulado que no me dejan racionar. Totalmente pasmada miro por la ventanilla y su rostro con esa sonrisa que tan pocas veces me ha dejado ver me hace de golpe volver a la realidad.

— ¿ y tu que harás allí sola? — con su mano acaricia mi mejilla ante mi preocupación por ella y no puedo evitar cerrar los ojos ante ese acto que tanto de menos he echado.

Se que no se ha comportado bien, que me ha echo sufrir más de lo que una madre debería hacer a una hija pero en el momento que ha a dado luz verde a mi relación con Ewan mi guerra con ella se acabó.

— No te preocupes por mi cariño. Es más me vendrá bien este cambio para mi... He estado tan pendiente de ti que he olvidado que yo también tengo una vida y es hora de disfrutarla — no puedo evitar llorar, por que no quiero distanciarme de ella, quiero seguir corriendo a su cama en las noches de tormenta.

— No quiero que te vayas... —  con la voz rota y resquebraja que me impiden seguir hablando me lanzó a los brazos de mi madre  en un fuerte abrazo que me hace suspirar en su cuello.



Laura Rodríguez (Laurarodri25)

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En el texto hay: pasion, amistad amor, dolor y celos

Editado: 14.12.2019

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