El último abrazo

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La Fiesta

Rodamos en la moto como quince minutos. Luego Luis se detuvo a fuera de un enorme salón de festejo un vigilante se nos acerca al vernos bajar de la moto.

_ ¿A dónde se dirigen los caballeros?

_ A la fiesta de mi amigo. Soy Luis López

_ Pasen_ dijo el hombre después de ver el nombre en una carpeta que tenia. Entramos al lujoso lugar, se podía escuchar la música, la puerta principal estaba abierta, por todas partes se veían muchachos un poco ebrios. Antes de entrar Luis me dice:

_ Recuerda lo que te dije respecto a César.

Yo asentí. El tema de su amigo como que lo traía preocupado hasta parecía que indirectamente estaba recordando mi pasado. Sí, y es que antes de conocer a Luis mi vida no era color rosa. Fiestas locas, bebidas, sexo y tantas cosas. Fue una etapa que superé, realmente esa vida no me hacia feliz, además estaba en la etapa final de la adolescencia. Cuando estaba tomando el control de mi vida llegó a ella Daniel, mi primer amor, hice todo por él, sin embargo, Daniel me traicionó con mi primo, llegue a su casa y los conseguí en el acto, fue un golpe atroz, no perdí el control como lo hubiera hecho tiempo atrás, más bien di por concluida esa relación. Daniel estuvo detrás de mí por un tiempo pidiendo perdón, un perdón que nunca le di, creo que al fin se resignó y me entere que se había ido a la marina. En fin, dos años después llegó Luis y créanme, estoy aterrado, otra decepción amorosa no sé si soportaría.

Entramos en la multitud, Luis tomó mi mano para que no me extraviara; estaba helado. Nadamos en el mar de personas que bailaban al ritmo de música electrónica. Salimos en un claro, pude divisar a un grupo de chicos en un rincón sentados alrededor de una mesa cargada de bebidas. Los labios de Luis dibujaron una sonrisa y sale asía ellos le da un beso a una chica y un abrazo a un chico, se voltea y me ve diciendo:

_ Chicos, le presento a Javier

_ Hola_ salió de mi voz temblorosa. La chica se me acercó dándome un beso en mi mejilla.

_ Hola Javier yo soy Patricia_ era HERMOSA parecía una diosa egipcia, piel dorada, ojos grandes y verdes aceitunas, cabello negro lizo con un corte que caía en sus mejillas, no más alta que yo, quizás medía un metro sesenta y ocho o menos.

_ Así que eres el dichoso Javier. Se ha escuchado mucho tú nombre por aquí últimamente_ veo a Luis y este se ríe hermosamente. El chico que habló estrechando la mano era el tal César. Alto, musculoso pero no un Vin Diesel más bien era como Ryan Kelley, su cabello castaño, marcaban sus ojos grises, rostro perfecto, piel blanca, en fin un dios griego. Ya entiendo porque Luis me dio esa advertencia. Patricia era su afortunada novia. _ Disculpa si no te traje un regalo, es solo que Luis me invito tarde.

_ Despreocúpate, está fiesta es para que mis amigos disfrute de mí_ ríe con picardía y Luis la nota entonces dice:

_ ¿Me acompañas a buscar unos tragos?

_ Si mi amor_ le dije pero de inmediato reacciono con una vergüenza tremenda y es que Luis me había dicho sobre ese tipo de expresiones en público, como amor, cariño, bebé, mi cielo, etc., estaban restringidas por el momento, hay que recordar que apenas nos estamos conociendo en persona y no podíamos ir tan rápido. Lo veo, pongo mi cara de perrito regañado y digo_ Lo siento_ todos observan y es que con ellos en la mesa habían otros chicos quizás seis, y una chica casi lamiendo las últimas gotas de las botellas. César dice:

_ Estamos entre amigos_ suena una música que me encanta y le digo a Luis:

_ Quiero bailar esa música.

__ ¿Lo acompañas Paty?

_ Claro que sí.

Salimos a bailar, la pista estaba abarrotada de gente bailando. La música era de Tokio Hotel: Dancing in the Dark. Desde lejos pude ver que Luis le decía algo a César como molesto hasta lo empujó y se fue por los tragos. Lástima que no podía escuchar pero deduzco que Luis reclamaba las miradas desnudadoras que César me echaba. Patricia tomó mis manos y las llevo arriba luego las soltó y bajó acariciando mi cuerpo en un movimiento sensual. Era hermosa, vi que se esforzaba por sorprenderme con su baile, así que le seguí el juego y también comencé a moverme, sé bailar muy bien y tenía años sin bailar de esa manera. Seguía bailando y echo una mirada a dónde estaba César, estaba hablando con unos muchachos y hacían como una apuesta porque lanzaban dinero en la mesa, Luis se acercaba a ellos y rápidamente guardaron el dinero. Yo seguía bailando, me alegré mas al ver a mi chico perfecto, quería devorarlo pero iba a llegar el tiempo y lo disfrutaría. Seguíamos bailando. Yo no quitaba la vista de esa mesa, Luis sacaba algo del bolsillo del pantalón y comienza a buscarme con la mirada, muevo la mano para que me ve, él señala lo que tenia y hace un ademán indicando, según entendí, que saldría a afuera a fumarse un cigarrillo algo que hacía solo cuando estaba demasiado preocupado, me lo había dicho en una larga llamada de las que acostumbrábamos hacer. Salió, lo perdí de vista y me sentí inseguro, era una rara sensación. Patricia me había preguntado algo porque dice:



Kenser Lopez

#9581 en Novela romántica

En el texto hay: amor, jovenes, sexo

Editado: 16.02.2019

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