El último abrazo

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Es Suficiente

Estaba casi que me moría. No podía creerlo. El tipo que me hizo la vida difícil estaba ahí frente a mí. Sus ojos azules me dijeron que había llorado todo el día. No quería perder mi tiempo con él desde que me hizo lo que me hizo lo considero como a una envoltura de un caramelo al que tiras al bote de basura.

No quería cruzar palabra con ese sujeto. Así que me giro pata salir lo más deprisa que puedo pero unos brazos me sujetan, los mismos brazos que hace dos años atrás me hacían mimos y me elevaban al cielo. Estábamos nuevamente frente a frente al mismo nivel. De sus labios carnosos salió una palabra:

_ Perdóname.

Son palabras sinceras. Lo puedo presentir, nunca las había escuchado, los perdones anteriores eran más fingidos, más actuados, pero este no, es de adentro. ¿Por qué justo ahorita? ¿Por qué cuándo estoy tratando de rehacer mi vida sentimental con Luis? Daniel se veía apagado, como si su vida ya no tuviera sentido alguno. Y sus siguientes palabras me dieron la razón

_ Ya no puedo más Javier. Estoy enloqueciendo, estoy perdiendo las fuerzas de mi vida.

_ Sigues siendo un egoísta. Piensas en ti. ¿Alguna vez pensaste en cómo me sentí yo después de lo que vi esa noche? Dime, ¿te pusiste en mi lugar?

_ Sin ti nada vale la pena, nada tiene sentido

_ Estoy tratando de rehacer mi vida con otro chico, una vida qué tu arruinaste.

_ Y quiero reparar

_ ¿Reparar? ¿Cómo se supone que repararías mi vida?

_ Siendo tu amigo.

_ ¿Sabes como la repararías? Regresando al pasado, pero como eso no se puede hacer, utilicemos un método más realista, aléjate, sal de una vez por todas de mi vida, déjame ser feliz, y sé feliz tú.

Doy la vuelta para irme pero él me vuelve a detener, esta vez con brusquedad sentí un leve dolor en mi brazo, cuándo lo veo su semblante había cambiado, no era él chico arrepentido qué lloraba, ahora era alguien con ganas es hacer daño.

_ No es suficiente con pedir perdón Daniel, entiende eso._ le dije.

_ ¿No es suficiente? ¿Quieres, qué ya no aparezca más en tú vida?

_ Sería lo mejor para ti y para mí.

_ Dejaré de existir entonces, si eso es suficiente para ti.

Me solté da su fuerte brazo, salir corriendo, aunque demostré ser valiente, estaba aterrado, lo amé como nunca, lo odié como es debido, y ahora, le tengo miedo, miedo a que me lastime y sobretodo miedo a que él sé lastime. Hace unos años escuche rumores de que intentó suicidarse y no sólo una vez sino varias veces, lo supe porque mi papá es socio de su papá el señor Ronald Sinclair. Ciento lastima por él. Decir te perdono suena fácil, pero entiéndame, estaba saliendo de un mundo oscuro, cuándo lo conocí me aferre a él muy fuerte, fue mi primer amor sincero y luego todo sé cayó, todo desapareció, lo amé de verdad, pero no significa que deba perdonarlo, no me eche a morir, pasé la página y ahora estoy con Luis muy ilusionado y no quiero que se repita lo mismo. Cuando estaba en una distancia prudente logré escuchar lo que me congeló y me convenció de su obsesión, una obsesión que lo haría hacer lo que fuera...

_ ¡¡¡Voy hacer algo que te marcará para siempre Javier!!! ¡¡¡Haré lo que sea para que nunca me olvides!!!

Corrí más, me entro más miedo y comencé a llorar sabía que podía ser capaz de cualquier cosa. Entre a la fiesta, con la mirada buscaba a Luis y no lo veía. Tropecé con Patricia, sé que las lágrimas y disimulé, aunque no sé si sé me notaba el miedo.

_ ¿No has visto a Luis?_ pregunté tomando aire.

_ Oh si esta por acá... ¿Te pasa algo?

Oh no. Sabía que sé me notaba la desesperación.

_ No para nada. Sólo quiero irme.

_ ¿Tan pronto? Llevas aquí dos horas cómo mucho. Además es tú primera cita.

Que palabras tan sabías. Pero, ¿qué hago? Daniel esta por aquí y si me ve con mi Luis y quiere hacerle algo. No, ya está decidido, prefiero irme a que pasé una cosas terrible de la cual hay que arrepentirse.

_ Llévame a donde Luis_ le dije convencido

Fuimos a la misma mesa, había más personas esta vez, sólo reconocí, claro a Luis y al morboso de César. Mi Luis estaba hermoso, un pantalón ajustado color negro con una camisa verde, su cabello negro, liso con ese corte que me mata, su rostro sé veía fresco y natural, lo amo cada que lo veo. Al llegar a él se le iluminó el rostro se acercó a mi me tomó del hombro y dijo refiriéndose a sus amigos que eran cómo veintes ahí, parecía una reunión.



Kenser Lopez

#9399 en Novela romántica

En el texto hay: amor, jovenes, sexo

Editado: 16.02.2019

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