El Último Ángel

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Capítulo XII

Desperté en la misma cama que había visto antes, la de Diamen. Para mi sorpresa no estaba conmigo. Me enderece y estire mis brazos. Tengo el collar puesto debe de habérmelo puesto el. Un momento tengo ropa interior nueva. Me tense automáticamente. No habrá sido capaz de desnudarme cuando estaba dormida ¿no es así? La verdad es que viniendo de le me lo espero.

—Despertaste...— sigo con mi vista la voz y lo sorprendo enfrente de la biblioteca mirando los libros.

—Me siento bien, pero...

— ¿Pero?— dejó lo que estaba haciendo para acercarse a la cama.

— ¿Me has cambiado la ropa?— de verdad siento el calor en mis mejillas.

Sonrió ampliamente y eso parecía decirme que así fue.

—Tranquila, no te he desnudado, tú me pediste que no lo hiciera. He pedido a una de las mujeres que te cambiara.

— ¿Desde cuando haces lo que yo te pido?— se sentó a mi lado.

—No tengo idea.

Es extraño. El por su parte parecía estar muy bien, parece que he logado curarlo exitosamente. Pero en su mirada podía ver que un estaba algo nervioso por algo. Miraba el suelo completamente quieto y de vez en cuando viajaba por la habitación.

— ¿Diamen que paso?— volvió a mirarme sin entender mi pregunta — ¿Qué fue lo que te lastimo de esa manera?

—Un daemonium, un Odi. Creo que lo dijo Makel antes de que me fuera— si lo se

—Pero no sé de qué estaban hablando...

—Un daemonium es un demonio, son creados por los pecados de los humanos aquí en la tierra. Se dividen en siete, están los Avi, formados de la gula; los Evidian, de la envidia; los Desidiam, de la pereza; los Libidos, de la lujuria; los Vanitas, de la vanidad; los Avaritia, de la avaricia; y los Odi, es el más peligroso, formados por la ira. Son muy agresivos e increíblemente fuertes y resistentes. Cada uno tiene una particularidad. Los Avi pueden tragar ciudades enteras, los Envidian pueden volverte contra tus propios compañeros, los Avarita roban energía, los Libidos suelen ser hombres y mujeres con un gran poder de seducción, los Desidiam son muy parecidos a los Avaritas y los Vanitas muy parecidos a los Odi. Pero hay algo particular con los Odi, todavía no encontramos la forma sencilla de destruirlos. — creo que he leído algo de esto en un libro, pero no se asemeja a lo que estaba contando él.

El libro hablaba que los demonios eran creados por Diamen y eran parte de su ejército. Pero viendo como llego aquí, y lo que me está contando parece que la historia que leí no era muy cierta. Solían llamarlo a él "Diábolos", y se decía que él se aprovechaba de las cosas malas que hacían. Muchas veces escuche decir en el castillo en conversaciones ajenas "Si haces las cosas mal lo estas ayudando a destruirnos". Que él te impulsaba a hacer esas cosas. Pero no parece ser así.

— ¿Eres lo que ellos llamas "Diabolus"?— termino sonriendo.

—No, eso no existe. Solo lo crearon para tener a quien echarle la culpa de las atrocidades que hacen. No quieren llevar el peso de saber que aquello que los ataca es producido por ellos mismos— tiene lógica a mi parecer.

— ¿Y qué paso con el Odi?— suspiro agachando la cabeza.

—No lo logre, sigue cerca, pero no podía seguir peleando con el brazo así, me hubiese aniquilado en segundos, asique escape— parece ser algo muy duro para que esto lo haga solo.

— ¿Por qué no llevas a los demás ángeles a que te ayuden?

—No voy a ponerlos en riesgo, no otra vez...— murmuro esto último, pero pude entender como Diamen cuidaba a los ángeles aun como un arcángel y eso me recordó a Rafael.

—Te ayudare— me miro sorprendido pero negó con la cabeza.

—No Eileen, es muy peligroso, no sabes a lo que te enfrentas— aun así no puede ir solo.

—Necesitas ayuda

—He derrotado Odis en otro momento, solo tengo que seguir intentando

— ¿Para volver una y otra vez herido hasta que lo consigas?—se levantó bruscamente dándome la espalda.

—Así es...

—Diamen, tengo poder puedo ayudarte, tendré que hacer esto en algún momento, prefiero estar preparada— se giró con el ceo fruncido.

Se quedó en silencio mirándome por mucho tiempo. Creo que está analizándolo detenidamente. Pero no decía nada.

—No vas a atacar, te mantendrás lejos y solo observaras. Por nada del mundo te acerques si algo sucede— solo asentí.

Camino hacia la mesa y tomo un plato. No me había dado cuenta que estaba servida. Se sentó a mi lado y me lo tendió. Había mucha verdura, carne y pan. Más de lo que podía comer.

—Come, no has comido nada desde que llegaste y aunque no puedas morir de hambre si te debilitaras. Si vas a acompañarme espero que estés en plena forma para huir si es necesario— asentí y empecé a comer en silencio.

Diamen desapareció en humo negro delante de mí. Esto esta delicioso. Tenía hambre pero no sentía la necesidad de comer. Pero ahora que siento la comida en la boca creo que podría comerme todo esto que me han servido.



MERO

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En el texto hay: angeles, angeles caidos, demonios

Editado: 26.09.2018

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