El ultimo rey de Azellen

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Capítulo 8 (Los Fantasmas de mar)

    Frederick despertó con el sonido del agua chocando con las tablas y el crujir de las mismas en los leves movimientos de izquierda a derecha, aves cantado en la distancia, el penetrante olor a peces mezclado con sal daba nauseas al contacto con la nariz, además del inconfundible sonido de las olas en el océano, para Frederick no había duda alguna, estaban en el mar.

     Sintió los brazos elevados y algo alrededor de sus muñecas que le impedía todo movimiento, abrió lentamente los ojos intentando aclarar su borrosa visión, podía ver sus piernas, estaba sentado junto a un muro de madera húmeda y mohosa, mientras un dolor agudo se concentraba en su nuca, aún estaba cansado, aun se sentía caer inconsciente, pero todo aquello se convirtió en una holeada de miedo, observo frente a él unos barrotes de metal oscurecidos por el óxido y una pequeña luz que provenía de la derecha, sentía que había despertado en su prisión, en aquel calabozo.

    Mientras el pánico y la ansiedad aumentaban, se preguntaba si todo lo que había vivido realmente era un sueño, toda aquella libertad que había experimentado había sido solo una mala jugada de su mente, Frederick sintió sus músculos tensarse, estaba petrificado ante aquella idea, su respiración se aceleraba y pequeñas gotas de sudor se arremolinaban en su cienes y frente.

      Frederick cerro los ojos intentando tranquilizarse y mantener el control como Lucy se lo había enseñado, era real todo, ella era real, lo que había pasado lo era, estaba convenciéndose poco a poco de ello, estaba sobre madera, de eso no había duda, intento recordar lo que había pasado, recordaba la villa en la costa, a Lucy corriendo temerosa hacia ellos y finalmente a los hombres que los acorralaron, a Avi en el suelo y Lucy cayendo inconsciente, luego oscuridad; tenía que averiguar que estaba pasando, no sabía cuánto llevaba dormido ni donde estaban realmente pero no era su calabozo, tenía que convencerse de ello.

     Frederick miro a su derecha sintiendo que el aire le faltaba en los pulmones y por irónico que parecía una paz le lleno el alma al ver a Lucy, era ella y aunque estaba desmayada en el suelo a un metro de él el alivio de verla lo reconforto; estaba con las manos atadas tras la espalda con una soga, su cabello mojado y revuelto con mechones fuera de la cinta cubriendo su rostro, y alrededor del tobillo derecho un grillete.

     - ¡Frederick! -grito una voz desesperada a su izquierda.

     Frederick giro rápidamente encontrándose con Avi, a un metro de él atado de las manos hacia arriba de su cabeza con cadenas, estaba más alto que él por lo que tenía que pararse en la punta de sus pies para que el metal no desgarrara su piel por el peso, llevaba su misma ropa aunque había sido algo desgarrada de las rodillas y los brazos hasta los codos, estaba molesto más que asustado Frederick lo notaba por su mirada llena de odio mientras apretaba los dientes, quizá intentando contener el dolor.

    - ¿Avi estas bien? -pregunto Frederick aun ensimismado en lo que estaba viendo, estaba en una habitación pequeña, o más precisamente en una celda pequeña, los muros eran tablas solidas casi irrompibles, y lo único que había ahí era un viejo catre donde una de las cadenas se había roto dejándolo inservible.

     -crees que parezco bien-dijo Avi mientras se quejada del dolor y el cansancio por su posición-despiértala-dijo casi en un quejido.

    - ¡Lucy, Lucy! -la llamo Frederick mediando su voz, sabía que si gritaban sus captores acudirían rápidamente y no podría arriesgarse a eso, no con Lucy desmayada y ellos atados- ¡Lucy!, despierta ahora.

    Frederick comenzaba a preocuparse y su desesperación aumentaba a cada segundo que pasaba, pensaba que algo estaba mal, Lucy no despertaba por más que la llamara y la idea de que ella estuviera muerta le erizo los bellos de la nuca dejando heladas sus manos y la sensación de nauseas.

     -estoy bien-respondió ella débilmente tranquilizando a Frederick.

    Lucy se removió en su sitio logrando incorporarse hasta estar sentada, el dolor agudo de su cabeza le impedía pensar con claridad, sentía la humedad de la madera y la piel de sus muñecas ardía por la soga como si le hubieran colocado carbones al rojo vivo, sabía que no estaba herida pero aquel nudo era irrompible y no podía deshacerlo sin ayuda.

    Miro a Frederick que estaba sentado no muy lejos de ella con las manos hacia arriba atadas con grilletes y luego a Avi que por su rostro sabía que no resistiría mucho, Lucy recordó lo que había pasado cuando llego al pueblo haciendo que se enfureciera gritando blasfemas hasta que se quedaba sin aliento, dejando a Avi sorprendido y a Frederick asustado por aquella mirada llena de odio que él sabía era peligrosa.



karen Reycu

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Editado: 30.09.2018

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