El ultimo rey de Azellen

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Capítulo 13 (El templo de la luna)

En algún lugar del palacio

     Un soldado del rey caminaba apresurado por los pasillos con apariencia desteñida y preocupada llevando consigo un pergamino que sostenía con fuerza, llego a las grandes puertas de madera tallada con dos dragones devorado sus colas, el guardia toco la puerta temeroso mientras una voz en el interior le permitía pasar, la puerta se abrió revelando un salón bastante grande, con columnas en cada esquina que sostenían candeleros que iluminaban el lugar, en el centro se extendía una alfombra roja con bordes dorados que iban de la puerta a unas pequeñas escaleras (tres en total) que al subir dejaban ver un trono de terciopelo rojo con altos espaldares y estructura de madera pintada de oro.

     En el trono se hallaba un joven, de cabello rubio largo hasta la espalda sujeto por una cinta cerca de la nuca que pasaba por su hombro, su piel blanca como la nieve, tes delgada pero varonil y ojos azules e intensos como el mar, labios delgados; vestía con una ligera armadura dorada y blanca con una capa blanca que caía por detrás y justo a su lado derecho de pie en silencio un caballero de brillante armadura plateada y capa roja, cabello negro y corto, tes blanca, ojos marrón oscuros.

     -Su alteza-dijo el guardia arrodillándose ante el rey-lamento ser el portador de malas noticias…pero-dijo entregándole el pergamino que tenía en las manos.

      El rey tomo el pergamino con tranquilidad leyendo su contenido, permaneció en silencio varios minutos observando el papel en sus manos, lo hizo a un lado y suspiro lanzándolo lejos con mirada llena de ira recuperando con rapidez la tranquilidad.

      - ¿Han sabido algo del cazador? -pregunto el rey con una mirada fría y profunda.

     -Aún no… hemos podido contactarlo su alteza-dijo el guardia bajando aún más la cabeza.

     -Como es que el primer cazador está perdido, búsquenlo-ordenó con firmeza-la unica persona capaz de acabar con ella y no esta, como es posible.

    El guardia asintió a la orden del rey se puso de pie y salió de la sala apresurado a cumplir la orden que se le había dado.

     -Crees que nos haya traicionado-dijo el joven rey a su escolta.

    -Podría ser una posibilidad-dijo el caballero con tranquilidad-, Aunque aquel es un monstruo entre monstruos, no creo que eso pase, nunca escaparía de la oportunidad de masacrar, todos son unos monstruos.

     -Eso espero-dijo el rey relajado en su silla con una pierna reclinada sobre la otra recargando su rostro en su mano mirando al frente-, Ya he perdido un caballero, no espero perder más y ella no se saldrá con la suya.

 

En algún lugar de las montañas.

     Lucy y compañía caminaban apresurados por un sendero que iba a lo alto de la montaña, con un muro de roca a su izquierda y un acantilado a su derecha, andaban decididos a llegar a su destino rezando por que no apareciera nada inconveniente en aquel lugar que expedía un sentimiento de muerte.

      Cranel levanto la vista, pero antes de que pudiera blandir su arma varios hombres vestidos de negro los rodearon, Frederick saco su espada lo más rápido que podía y miro a su alrededor, pero le perturbaba Lucy que se encontraba más sonriente de lo usual, sabia que aquellos hombres no eran como los bandidos que habían visto antes, una de las diferencias era que ellos tenían algunas armaduras ligeras e incompletas seguramente de antiguos guardias a las que se las habían robado, sus armas también  parecían más propias de un guerrero, además de su ropa cuidada sin andrajos como los anteriores y capas larga con capuchas que cubrían su rostro, Frederick guardo su espada observando como Cranel se ponía en guardia.

     - ¿No piensas hacer nada? -preguntó Lucy risueña mirando a Frederick enarcando una ceja.

      -Algo me dice que estaremos más seguros quietos-respondió Frederick correspondiendo a Lucy con una ligera sonrisa.

       -Deténganse-dijo una grave e imponente voz de detrás de los hombres que bajaban sus armas.

     De detrás de aquellos que los rodeaban surgió un hombre de aspecto autoritario, fornido, de piel pálida, cabello castaño oscuro medio largo, ojos pequeños negros, labios delgados bajo un bigote y una barba; vestido con ropa sencilla negra, una ligera armadura que cubría solo su pecho con una insignia de un león y una capa larga y atado a su cintura una espada con mango de oro.

     -Lucy-dijo el hombre abriendo sus brazos mientras ella corría a abrazarlo-, Gracias a los cielos que estas bien-dijo casi sollozando.



karen Reycu

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Editado: 30.09.2018

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