El vaso y otros breves relatos

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La verdad de la milanesa

Uno siempre desea llegar a su casa y que haya milanesas para comer. Es algo típico, clásico del uruguayo. Tanto que en muchos lugares nos identifican por ello, como en Cuba donde a la milanesa le llaman “carne a la uruguaya”. Pues bien, desde que hace dos años que me radico casi todo el tiempo en Uruguay se podría decir que como milanesas con la frecuencia deseada, si bien no todos los días, mínimo dos o tres veces a la semana fuera de casa. Pero nunca dejé de experimentar ese deseo de llegar a casa cansado luego del trabajo y que hubiera milanesas para cenar. Deseo nunca cumplido.

Sin embargo un buen día llegué a casa y resulta que me percato que efectivamente tengo milanesas para comer y que de hecho hace días que tengo milanesas cada vez que llego a casa. Y es ahí donde me doy cuenta, lamentablemente, que por más que estoy seguro que la milanesa me parece la más deliciosa de las comidas, ese día hubiera preferido comer cualquier otra cosa por más fea que fuera en lugar de la rica milanesa que vengo comiendo hace tiempo.

La verdad de la milanesa es entonces que es verdad aquello de que, el que come milanesa todos los días a la larga se termina cansando de ellas.



Carlos Silva Cardozo

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En el texto hay: cuentos cortos, conflictos, actualidad

Editado: 04.10.2019

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