El vuelo de Alondra

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Capítulo 1

¿Cómo se puede volver a empezar cuando has tocado el fondo del abismo? Quedan restos del pasado que ya se perdió... como brasas de leña encendida debilmente, combatiendo contra el inclemente frio del alma.

Que se hace con las memorias de los fantasmas dolorosos... 

Alondra se preguntaba eso mismo mientras intentaba reaccionar a todo lo que la rodeaba y que estaba pasando sin ella ser capaz de controlar.

Cuando la amenaza acabo, cuando su vida había quedado al fin lejos de todo el horror ocurrido y poco a poco Greg se iba recuperando, ella permanecía como ida. El rostro de Vincent, su pequeño de apenas cuatro años era lo único que la sacaba del estupor y justamente él era quien más le dolía pues no quería estar cerca suyo, sino que se aferraba a Yamil como si solo se sintiera a salvo con ella.

Lo entendía... para Vinnie, no era más que una desconocida pero... ¿No lo era acaso también Yamil?

Se preguntaba si Richard le habría dicho algo sobre ella, o era que él niño podía percibir lo sucia que estaba después de cinco años de cautiverio.

Los días se sucedían lentamente, Greg se recuperaba pero debia permanecer en las Islas Canarias porque no podía viajar ni ser trasladado, Will en cuanto fue capaz de moverse fue hasta Francia por su esposa e hijo y Demian parecía totalmente enfocado en la recuperación de Yamil, mientras ella buscaba la manera de conectarse a su hijo y tolerar la situación con Greg. 

La verdad era que lo amaba, pero al mismo tiempo no podía ni pensar en que la besara o la tocara, de hecho no podía permanecer demasiado tiempo bajo la mirada insistente de él, sentía que debía defenderse, sentía que debía huir y muchas veces mientras intentaba dormir en la cama de ese hospital pensaba que debía hacerlo, tomar a su hijo y alejarse de todos para siempre. Era como si no pudiera controlar el impulso de escapar pero aún así su cuerpo se empeñaba en mantenerla en ese mismo sitio, aferrandola a toda esa gente que eran su familia y que ella sentía solo como simples extraños.

Muchas veces al llegar el amanecer, aún estaba despierta pensando en que hacer ahora con la tan añorada libertad. Era como al fin obtener algo que has deseado con mucho fervor y quedar vacio porque despues de esa meta no habia otra más. 

Podría decir que su nueva meta debería ser recuperar su vida, a su hijo e incluso a su amor, pero Alondra solo se quedaba estática, paralizada y sin saber que hacer.

Lo peor de todo era intentar comunicarse, después de cinco años en silencio, este era parte fundamental de su vida y no sabía cómo comunicarse ni expresar sus pensamientos, todo quedaba encerrado en su interior, todo quedaba encerrado en su mente.

Los meses continuaban pasando, Greg se recuperaba y al menos Vinnie ya toleraba su presencia pero era tan silencioso como ella misma, perdidos ambos en su mundo a pesar de la diferencia en edades, como si el mismo dolor lascerara sus almas de manera distinta.

Muchas noches creía oirlo llorar entre sueños y otras escuchaba claramente como llamaba a Richard, era claro que el niño lo extrañaba y eso causaba en ella un sentimiento contradictorio de furia y angustia, como si se debetiera entre lo que era correcto para su hijo y lo que era doloroso para ella. 

Vincent sabía ya que sus padres verdaderos eran ella y Greg, sabía que no volvería a ver a Richard y sabía que ahora debía quedarse con esos dos extraños que se supone eran sus padres y todo lo había aceptado en silencio sin quejas o reclamos, la verdad era que incluso ella, sentía que eso no era normal en un niño de su edad. Muchas veces se preguntaba que clase de vida había llevado su hijo junto a Richard, muchas veces pensaba en preguntarle pero al mismo tiempo guardaba silencio y solo lo analizaba.

Al llegar a los seis meses, Alondra continuaba en el limbo, sin poder hacer una conexión emocional con nadie, ni aún con Vincent, Greg por otro lado no parecía tener esos problemas con él niño, y aún desde su cama de hospital, había podido hacerse parte de su vida y esto la hacia sentir aislada por completo porque notaba que las sonrisas más genuinas y espontáneas Vincent se las obsequiaba a Greg y a ella sólo miradas especulativas.

 

-Señorita Parrish... Señorita Parrish.

Alondra elevó la mirada hacia el médico que se encontraba de pie ante ella, mientras observaba como Greg jugaba en la habitación con Vincent.

-Disculpe doctor - dijo con tono suave- dígame que sucede.

-El agente Morris ya puede viajar, hoy le haremos unos últimos exámenes de rutina y si todo sale bien, mañana podrán volver a su país.

Alondra volvió la mirada hacia la habitación donde Greg y Vincent reian a carcajadas y luego al médico asintiendo apenas.

  • -Entiendo... debo firmar algo o...
  • -No hace falta, el agente Morris ya se encargó de todo, también tenemos lista la orden firmada donde se confirma que el niño es hijo de ambos para que el juez les otorgue la custodia y puedan proceder a hacerle su nueva documentación.
  • Alondra volvió a asentir y luego se puso en pie.
  • -Entonces voy a preparar todo para mañana, muchas gracias doctor.
  • Entró a la habitación en donde jugaban Greg y su hijo y los miro fijamente, de manera automática el niño se puso serio y la miro de reojo, en tanto el hombre mantenia la sonrisa cálida.

- El doctor dijo que ya podremos regresar a nuestro país... los tres.

Vincent aún siendo un niño pequeño parecía comprender lo que eso significaba pues se removió inquieto en la cama donde estaba sentado y pestañeo repetidas veces.

-¿Debo ir... con ustedes? -pregunto con una vocecilla tan suave y quebrada, que Alondra sentia que se romperia el corazón por sentir la angustia que su hijo estaba experimentando.

-Claro que si campeón- intervino Greg cuando Alondra se quedó callada sin ser capaz de decir mucho más- no es tan malo, recuerdas lo que te conté sobre mi madre y mis hermanas, además allá está Yamil ¿La recuerdas?



Laura Bryn

Editado: 24.01.2020

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