Eliezer ®

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Capítulo 5

Habían pasado varios desde que Sam me dijo lo de las gemelas y todavía sentía que debía averiguar qué pasó entre ellas y Olivia. Ni siquiera podía concentrarme mientras hacía mi devocional en las mañanas.

Este domingo el día era como siempre en Greensboro, colorida y silenciosa, sólo se podían escuchar el sonido de los pájaros mientras volaban en el cielo.

Me había duchado y vestido hace horas así que sólo esperaba la hora acordaba para ir a buscar a la señora Smith y a Olivia.

Bajé a la cocina y casi de inmediato pude sentir un aroma exquisito en el ambiente. Papá estaba preparando el desayuno pero por desgracia no tenía tiempo para esperarlo, así que sólo tomé una manzana del centro de mensa y me despedí de papá.

(...)

Mientras caminaba a la casa de la señora Smith, podía notar que el auto de Olivia no estaba en la entrada, tal vez lo había llevado al mecánico.

Toqué el timbre de la señora Smith y nadie respondió, incluso toqué la puerta por última vez con mis nudillos pero nadie abrió la puerta. Así que desistí y fui a buscar mi auto en la cochera para irme a la iglesia.

(...)

Estaba en camino a la iglesia y mientras iba conduciendo podía ver un cristalino río que había cerca de allí, era realmente hermoso, en ese mismo momento recordé que no había orado al salir de la casa y aproveché unos segundos para hacerlo.

Llegué a la iglesia y el culto aún no había empezado, habían personas entrando y saliendo por la enorme puerta de caoba, mientras los chicos de la banda ordenaban los instrumentos para empezar a tocar.

Sam estaba sentado en el tercer banco lo que me pareció súper extraño porque el era quien encabezaba el grupo. Me vió y casi de inmediato hizo una seña con su mano para que me acercara a él.

Caminé despacio y tomé asiento a su lado.

–Hola. –Dije cautelosamente.

–Dios te bendiga Eliezer. ¿Irás a la fiesta de hoy? –Preguntó con una sonrisa.

–Creo que sí. –Respondí mirando a los lados, buscando a la señora Smith con la mirada.

–Genial. –Se limitó a decir Sam.

–¿Y por qué no estás allá? –Pregunté apuntando con mi pulgar hacia atrás mientras estaba frentre a él.

Sam miró al  frente y luego de unos cortos segundos, respondió.

–Hoy es domingo, este día las hijas de los pastores toman el lugar de David y yo. –Respindió Sam con una sonrisa forzada.

Mi mente sólo pensaba en que a pesar de qué este chico sonaba desanimado, aún tenía una sonrisa como si tuviera la obligación de sonreír todo el tiempo.

–¿Y dónde están ellas? –Pregunté curioso.

–No han llegado. ¡Ah! Ahí vienen. –Respondió él al verlas atravesando la puerta.

Entrecerré mis ojos para verlas mejor mientras saludaban como si fueran famosas en el lugar.

–Ella es Sarah, la tranquila y risueña Sarah, terminó su profesión en Administración de empresas hace un año, tiene un índice académico de 9.2 y es conocida como la chica más amigable y cariñosa que puedas conocer. –Dijo Sam mientras la apuntaba con su mirada.

–¿Qué hay de ella? –Pregunté mientras miraba a la otra hermana.

Sam soltó una carcajada.

–¿Ella? Ella es Lucy, es la hija menor de los pastores, está en su tercer año de universidad, tiene un índice académico de 7.3, y a pesar de qué es un poco torpe, es una buena persona.

–¿La hija menor? –Pregunté con el ceño fruncido por notar que ella era más alto.

–Sí, no te dejes engañar por su estatura. –Sonrió.

Sonreí para asentir y casi de inmediato posé la mirada al frente.

–Nuestro servicio de hoy va a empezar. Y cómo decimos todos los días, siéntase libre de adorar como usted quiera, ya sea parado, sentado; con los ojos abiertos o cerrados, lo importante es que todos adoremos a nuestro Dios. –Dijo Sarah con una sonrisa.

Era una chica bajita, pelo muy cortito rizado color oscuro, sus ojos brillaban de alegría y tenía una sonrisa que se notaba que podía ser ocasionaba por cualquier cosa. Sus pequeñas manos sontenían el micrófono mientras tenía su mirada y sonrisa fijamente hacia un chico de la primera fila, me atrevía a pensar que era su novio. No había sabido de una chica que tuviera novio aquí en la iglesia pero en la forma en la que se miraban, se podía pensar eso.

Casi de inmediato pude ver a la señora Smith y a Olivia sentadas al lado del chico que miraba Sarah, de un momento a otro Olivia miró sobre su hombro y nuestras miradas se conectaron como si estuvieran destinadas a verse.

Después de varios minutos de canciones, el pastor James daba el sermón; y hablaba sobre cómo los jóvenes  de hoy se desvían del camino de Dios por cosas simples como tener parejas, ver algunas serie de tv, hacer cosas que quieren ellos pero no Dios.

–¡Dios no puede darte una opinión si tú no se la pides! Esa es la forma de evitar hacer las cosas malas que acabo de mencionar. Sólo pregúntale a Dios si está bien cuando haces algo u él te dirá. –Dijo el pastor con vehemencia.

(...)

Después de unos minutos el culto finalizó y todos empezamos a pararnos de nuestros asientos para irnos a casa.

–Está bien, llegaré temprano. –Respondí a Sam después de qué me dijo que la fiesta iba hacer en una hora y que debía estar en su casa a esa hora acordaba.

No sabía dónde vivía pero me envió su ubicación por mensaje de texto cuando le cuestioné sobre eso.

Terminé de hablar con él y fui casi de inmediato a dónde estaba la señora Smith y le dije: –Señora Stella... –Dios te bendiga cariño.– 
...amén, amén. Pasé a buscarlas esta mañana y no estaban ahí. –Dije.

–Es que Olivia arregló el auto y se ofreció a llevarme, además ella me dijo que tú habías salido temprano. –Respondió la señora Smith con su temblorosa voz de una persona mayor.

Miré a Olivia casi de inmediato y como ella sabía que había mentido, pasó la mano detrás de su cabeza y dijo con una sonrisa forzada. –Abuela, tenemos que irnos.

Me despedí de la señora Smith y cuando estaban apunto de irse no pude contenerme y le pregunté a Olivia: –¿Irás a la fiesta de hoy?



Jesús

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En el texto hay: chicos cristianos, problemas, soluciones

Editado: 06.06.2019

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