Elixir 2 ©

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CAPÍTULO 5

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Tengo arrimada mi cabeza en el respaldar de la cama, con la mirada hacia la mesa de noche. No puedo pensar con claridad por lo ocurrido. Ahora sé el motivo de mi transformación a un vampiro de rango alto. No solo eso, sino mi hermana mayor fue secuestrada por el artífice de mi desgracia.

Mi hermana mayor. Nora.

Cierro los ojos por unos momentos, trayendo conmigo los recuerdos pasados de infancia. En el tiempo donde de Nora, me adoptó y dio el calor de un hogar. El que nunca tuve.

—Ya no estás sola. Desde ahora en adelante, nos tendrás a nosotros —indicó el señor Trevor. Tenía a una pequeña niña mayor que yo a su lado. Al verme, sonrió regalándome una hermosa sonrisa.

—Mi nombre es Nora. Desde ahora seré tu hermana mayor. —Se apersonó muy amigablemente, mientras iba hacia mí para darme un abrazo. Uno muy cálido que me hizo llorar.

Nora nunca me odió. Me trató como si fuera su hermana menor. A pesar de haberle ocultado de mi procedencia, siempre estuvo a mi lado; y ahora, ya no lo está.

—¿Estás segura que quieres quedarte aquí? —pregunta Edrick desde el umbral de la puerta. No le contesto, solo dedico a quedarme quieta—. Ella estará bien.

—Fue mi culpa.

—No lo fue.

—Todo empezó conmigo. La desgracia que traje a su familia, fue por mi culpa —declaro con amargura. Echo un vistazo a la ventana que da al bosque. La casa sin mi hermana mayor, se siente solitaria—. Él apuntó a mi punto débil.

—La recuperaremos.

—Claro que lo haremos —digo sin mirarlo. Hago un puño con mi mano—. Quiero encontrarlo para golpearlo con mis propias manos.

—Sí.

Frunzo el ceño al escuchar cómo le ha cambiado la voz.

Ladeo el rostro y lo encuentro con una mirada muy contraída. Su expresión facial está muy rígida, señal de estar molesto.

¿Molesto? ¿Por qué?

—Edrick.

—¿Sí?

Vuelvo a cerrar mi boca. Estoy extenuada para explicarle lo que pasó. Además, él solo es mi amigo, no hay ninguna relación amorosa entre los dos.

No tengo tiempo para esto.

—Puedes irte a casa. Dile a tu familia que muchas gracias por aparecer —señalo, cerrando mis ojos—. Pensaré en algo para recuperar a mi hermana.

Escucho el silencio de parte de él. No abro mis ojos, no tengo ganas de enfrentarlo.

—Descansa, Lucie —habla suavemente—. No te dejaré sola en esto. Somos amigos. Por lo tanto, te ayudaré en todo lo que se pueda.

De nuevo prefiero callarme.

Solo escucho como sale de ahí, cerrando la puerta de mi habitación tras su paso.

Ya no necesito escuchar esas palabras. No luego de haberlas escuchado de un asqueroso vampiro. No puedo caer de nuevo ante alguien. Sobre todo, con un hombre lobo.

Ellos solo traen muchos problemas.

Muchos.

—Eres mía.

—No soy tuya, ni de nadie. Solo soy una niña huérfana.

—¡No! ¡Eres mía! Lo dijo mi padre. Tú eres…

Volteo a un lado, eliminando ese recuerdo que tengo de mi infancia. Aún tengo la sensación que pasé en toda la temporada de verano en ese orfanato. Venía visitarme un niño lobo para jugar conmigo.

Me metí en muchos problemas por él.

Por eso, siempre me cayeron mal los pulgosos. Más alejada, mejor. Aunque en estos momentos, tengo a uno a mi lado.

▬♠♣♠▬

Corro apresuradamente, él está detrás de mi espalda. No puedo permitir que me agarre. Sé perfectamente que si caigo en sus garras, seré asesinada. Voy directamente hacia la casa de mi nueva familia.

—¡Hermana! ¡Hermana! —vocifero con terror, mientras golpeo mi puerta—. ¡Ayúdame! ¡Hermana!

La puerta se abre de golpe, apareciendo Nora de pie. Está con su pijama blanca de dormir. Me observa confundida, pero luego todo su rostro se pone pálido cuando mira por detrás de mi espalda.

—¡Adentro, Lucie! —ordena, agarrando mi mano y metiéndome dentro de la casa. Enseguida pone seguro a la puerta, mientras corre conmigo al estudio de su padre. Nuestros pasos resuenan por el pasillo. Va directamente hacia un cajón del escritorio, donde extrae algo. Es un muñeco de paja, susurra unas palabras y luego se agazapa, sacando la alfombra.



Señorita Yuuki

Editado: 06.12.2019

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