Elixir I ©

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 1

▬⁂⁂♥⁂⁂▬

 

El aroma a sangre, está volviéndome loca. Cada vez, estoy necesitando de ese líquido carmesí en mi organismo. ¿Qué más se puede esperar de una mestiza como yo? Desde el día en que no tengo el elixir dentro de mi cuerpo, el monstruo sangriento, despierta moviéndose para clamar sangre. No solo eso, sino que mi vida tanto como ser humano, están llegando a agotarse.

Si no encuentro la mitad de mi vida, estoy dispuesta a morir por cualquier ser que encuentre mal parqueado. Tengo demasiada sed.

No quiero convertirme en un asqueroso vampiro, pero viendo mi estado de necesidad, dudo que dure mucho la cordura conmigo. Necesito encontrar a ese chupasangre que robó mi esencia, o así lo llamo al elixir que tienen los vampiros, el cual, le otorga la vida eterna a un líder de sangre pura.

En mi caso, solo me ha traído mala suerte.

—Maldición —gemí del dolor que siento en mi garganta. Salto encima de una rama, estoy en medio del bosque que está detrás de mi casa. ¿Por qué una chica está en la mitad de un boscoso lugar en la madrugada? Fácil, salí a inspeccionar. El olor a sangre, llegó a mi nariz. Así de sencillo.

No es la primera vez que pasa algo parecido a esto. Con esta van…. ¿Cuántas veces? Bah, ya perdí el número. En mi cabeza siempre estará: debo encontrar a ese maldito vampiro que robó la mitad de mi vida, para matarlo con mis propias manos.

Olfateo por el aire, trayéndome consigo el aroma a tierra mojada y…. ¿Bosque? Bueno, es normal oler eso, pero….

Una sombra, se zarandeó por las ramas de los árboles. Agudicé mi vista nocturna, tratando de encontrar a alguien por ahí. Más bien, a un maldito vampiro. Comencé a saltar en rama en rama. Mis habilidades vampíricas, siempre ayudan a movilizarme con rapidez por los lugares de menos acceso.

Aterrizo en una rama, mientras observo con atención los alrededores. Solo aprecio el ruido de las aves graznar, y el viento mover las hojas de los arbustos. Estoy a punto de soltar un suspiro, pero algo aprieta mi cuello por detrás.

—Que mierda….

—¿Qué hace una mestiza en medio de este bosque? —pregunta el ser que está haciéndome una llave en el cuello. Su agarre se vuelve demasiado férreo, impidiendo que circulara el oxígeno a mis pulmones.

—No tengo nada que contestarte, vampiro asqueroso —objeto con estertor por su agarre abrupto.

Escucho como suelta una risilla. Estoy segura que es una chica. A pesar que es una fémina, su agarre parece al de un hombre.

—¿Me llamas vampiro asqueroso? ¿Acaso olvidas que tienes sangre de uno de nosotros? —ironiza—. No insultes a algo que tienes dentro, estúpida.

Intento golpearla sin resultado favorable. Demasiado fuerte para mí.

—¡Nunca seré como ustedes! ¡Prefiero la muerte!

—La descendiente de un vampiro, está prefiriendo su muerte antes de vincularse con nosotros. —Aparta mi cabello del cuello. Sé que va hacer. Ella cree que me morderá, pero está totalmente equivocada—. Una vampiresa, te morderá, maldita mestiza.

No, no lo hará.

Saco fuerza de donde no la tengo, y doy un fuerte codazo, aflojando su agarre. Salto dando una vuelta por los aires, para luego caer de pie en el suelo.

Toso un poco por el dolor alojado en mi garganta.

—No dejaré que me toque un sucio vampiro. ¡No de nuevo! —Miro hacia la rama y, lo único que veo es una sombra de pie—. ¿Quién eres? ¿Qué haces en este bosque? ¿Por qué hueles a sangre?

—¿Crees que te contestaré? ¿Por qué no mejor te das cuenta del día en que te encuentras? Ups, cierto. Eres tan estúpida —escupe desdeñosamente. Aprieto los dientes, haciéndolos rechinar.

—¡Púdrete!

—¿En serio, mestiza? Será mejor que te des cuenta antes. Puedo escuchar claramente unos gruñidos venir desde lejos. —Su voz tiene un toque de burla—. Quisiera ver como amanece tu cuerpo con lo que te pasará dentro de poco.

¿Pasarme? ¿De qué habla esa tipa?

Antes que pudiera abrir nuevamente mi boca, escucho un aullido muy cerca de donde estoy. Enseguida entiendo las palabras de esa mujer.

—Buena suerte con los hombres lobos —dice, mientras desaparece en la oscuridad.

Piso fuertemente el piso. Estoy a punto de tener una crisis de estrés post-traumático crónico. No bromeo, lo digo muy en serio. Tanto, como cuando Nora dijo que estaba enamorada de Dereck, el típico hombre lobo de los libros.



Señorita Yuuki

Editado: 18.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar