Elixir I ©

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CAPÍTULO 5

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El ambiente es tenso. Toda la casa, se ha llenado de muchos chupasangres de aspectos toscos. No solo eso. Si abreviamos el hecho que mi hermana, fue noqueada por un pulgoso, todo está de maravillas. ¡Claro! Es normal tener una cena armoniosa, para luego aparecer vampiros que quieren mi cabeza como plato principal.

Seis vampiros, un hombre lobo, una mestiza y un humano.

Bonita imagen, lista para ser pintada por el famoso pintor de la cuadra.

—Preguntaré algo —hablo, recibiendo la mirada de todos ellos—. ¿Qué haces en mi casa? Pensé que los vampiros, pedían permiso para pisar terreno ajeno. ¿No era así?

—Lees muchos libros, mestiza —sisea la tipa que casi me entierra su mano en mi estómago—. Vine para arreglar unas cuentas. Te mataré, y luego a esa mujer que está en la mesa, y por último, al hombre lobo.

Reí por sus palabras. ¿Acaso no tiene una imaginación tan linda?

—Déjame decirte que, no tocarás a mi hermana por nada del mundo —desafío, muriendo mi risa, quedando solo una mirada llena de frialdad—. Un maldito vampiro como tú, no la tocará ni soñando.

—¿Eso crees? Solo eres mixta. No tienes la fuerza necesaria para matar a uno de nuestra raza. ¿Todavía piensa ga….. —Deja de hablar. El gruñido animal, resuena por toda la habitación.

Es el pulgoso que está en su forma de un lobo enorme de pelaje pardo.

—Tú….

—¡Ataquen al hombre lobo! —ordena en un grito la tipa. Al instante, los vampiros, van directamente hacia el nombrado. Ella voltea a ver y sonríe de lado, mostrando sus colmillos sobresalientes—. ¿Quieres jugar conmigo, mestiza?

Desaparece repentinamente, volviendo aparecer enfrente de mis ojos. Bloqueo una de sus manos, y la pateo fuertemente en el estómago. Salta y se va contra mí, lanzándome a la pared. Algunos cuadros caen, rompiéndose los vidrios de estos.

pensé pelear contra un vampiro a puños —dije, limpiando la sangre de mi labio. Me levanto, observando como el pulgoso, tiene a un chupasangre entre sus dientes y lo lanza al aire. Son muchos para él.

—¿Qué? ¿Preocupada por tu novio? Nunca imaginé que te gustaran los hombres lobos —alega con ironía—. ¿Te atreviste a tener sexo con él? Dicen que son muy lujuriosos y buenos en la cama.

Resoplo por sus palabras descaradas.

—¿Piensas que tendré sexo con un pulgoso? ¡Son promiscuos! Y no, no es mi novio. —Sacudo mi mano, apareciendo mis garras vampíricas—. Para tu mala o buena suerte, no me vínculo con ellos. Son muy problemáticos.

Voy directamente hacia ella, para proporcionarle un ataque que la dejara sin posibilidad de moverse, pero al momento de querer lastimarla, obstaculiza el golpe con su antebrazo.

—Eres muy débil para mí, mestiza. Tu otra mitad, no deja desarrollarte con tranquilidad. —Sus orbes rojizos brillan tan redondos y escalofriantes, reflejándose su deseo sangriento en ellos—. Oh, ya veo. Tu olor es muy peculiar. Te falta algo en tu organismo, ¿verdad?

Lanzo un golpe, esquivándolo rápidamente.

—¡Odio la raza como la tuya!

—¿Nos odias? Que irónico. Sabes muy bien que dentro de tu cuerpo, tienes sangre de vampiro, corriendo por tus venas —comenta, sonriendo de lado—. No posees el elixir. Ni tu esencia de vida. Eso quiere decir que falta poco, para que pierdas la cordura por completo.

—No lo haré. Sigo teniendo sangre humana en mí.

—La sangre de un vampiro, siempre es fuerte a pesar de todo —indica con tono victorioso—. ¿Quieres saber cómo implica no tener tu esencia de vida? Todo se iniciará cuando cumplas la mayoría de edad. En tu caso, por llevar sangre humana, llegará a la edad humana.

»Tú cuerpo sufrirá un shock por no tener su estabilidad vital. Te sentirás enferma sin fuerzas, hasta el punto de adquirir una sed espantosa. Tanto que cualquiera que esté a tu lado, le enterrarás los dientes hasta matarlo. ¿Y luego qué? Perderás por último la conciencia de tus movimientos, convirtiéndote en un monstruo sangriento. Ni tu pareja vampírica, podrá ayudarte, mestiza.

No. No permitiré convertirme en un monstruo sin escrúpulos.

Dejo a un lado sus palabras, y ataco con mucha fuerza, mandándola a volar, chocando contra el muro de la sala.

—No pasará. Lo evitaré. Encontraré al vampiro que me robó el elixir. —Me lanzo encima de ella, y entierro una de mis manos en su hombro, haciéndola escupir sangre. Enseguida, olfateo el olor al líquido carmesí.



Señorita Yuuki

Editado: 18.10.2019

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