Elixir I ©

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CAPÍTULO 11

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En toda la secundaria, se aprecia la algarabía del evento especial que se hace cierto mes del año. Observo a los estudiantes poner muchas guirnaldas por todo el alrededor, mientras que unas miradas penetrantes están por detrás de mi espalda. Eso no es nuevo. Estoy acostumbrada ser el centro de atención. Eso no es novedoso, sino el aroma de bosque y humedad que trae el aire a mis nasales.

Un hombre lobo. No es uno solo, sino varios.

Ladeo, encontrándome con varios chicos. Dos muy conocidos. Aprecio el grupo de chicas que están babeando por ellos. Lo admito, son atractivos. Es una cualidad de hombre lobo. Sin embargo de ahí no pasan. Uno de los pulgosos, empieza a mirar, mientras dibuja una sonrisa torcida en sus labios gruesos.

Edrick Clayton.

No. no vengas. Por favor…

El muy idiota viene, acompañado con esos chicos. Todos ellos, se parecen entre sí, dándome entender que comparten la misma sangre. Solo conozco al idiota y a Cameron. De ahí los dos restantes son desconocidos.

—Es una dicha verte, Lucie —habla con su acento sardónico. Lleva una camisa de manga larga de color café oscuro abierta, mostrando la camiseta blanca con un jean negro—. ¿Qué? ¿Te gusta lo ves?

Es atractivo pero muy narcisista.

—Nada. Solo estoy pensando que haces con tus parientes en el instituto. ¿Reunión familiar? ¿Van hacer una fogata y bailar en sus cuerpos de lobos? Porque déjame decirte que sería fabuloso verte de esa manera —digo, alzando una ceja. Él y los otros ríen, menos Cameron, quien está observando todo su alrededor como un chico tranquilo—. ¿Qué?

—Tienes mucha imaginación, querida Lucie. —Da dos pasos, haciéndome retroceder la misma distancia—. ¿Tienes miedo? ¿Piensas que te atacaré enfrente de todos?

—Si lo hicieras, te juro que te lanzo al suelo —amedranto, intentando que supiera que no me dejaré de él, ni de nadie—. ¿Aún no me vas a contestar a mi pregunta?

Nuevamente da dos pasos, pero esta vez no retrocedo. Está de pie con una mirada lobuna en su estúpida cara de pulgoso. Sin esperar más y ante las miradas de las féminas que están babeando por los intrusos, me carga entre sus brazos.

—Tenemos un asunto que resolver, palomita —dice, mientras soy llevada por él. ¡Por un hombre lobo!

—¡Bájame ahora mismo, Edrick!

—Denegado. Debes callarte y dejar que te lleve como una buena chica —articula a medida nos acercamos al aparcamiento de autos. Vamos a uno de color negro muy brillante. Siseo, mostrando mis dientes—. No. Tampoco hagas eso. Pareces una hermosa loba. ¿Lo sabías?

¡Me importa un cuerno!

—Tú, idiota, imbécil, zopenco, pulgoso de…. —Dejo de hablar cuando siento como soy lanzada dentro del auto, revotando como una pelota en el asiento acolchonado. Gimo, pero no me da tiempo de discutir, ya que entran los chicos detrás de mí.

Cameron está a mi lado izquierdo, mientras que Edrick en el derecho. Otro de ellos se ubica a su lado, este tiene los mismos ojos avellanas que el pulgoso. En el asiento del conductor, está otro. Los tres tienen el mismo color de ojos, menos Cameron, los de él, son de color celestes verdosos.

Ante mi certidumbre, el auto empieza a andar, siendo manejado por uno de los hombres lobos. En tan solo unos segundos, soy secuestrada por un pulgoso narcisista. No quiero imaginar que dirán mañana de mí.

—¿Cómo así no te sentaste a mi lado? Pensé que odias estar atrás, Edrick —dice el tipo que va manejando—. O…. ¿Quizás es por cierta compañía?

El nombrado suelta un bufido cargando de ironía.

—Sueñas, hermano. Esta chica es la pareja de Julien —alega el pulgoso, mirándome con pizcas de burla en sus ojos avellanas claros—. Ella le pertenece a él.

¿Qué? ¿Pertenecer a quién?

—No pertenezco a nadie. No me ubiques en tu cuadro posesivo —declaro con mal genio—. En todo caso, ¿por qué estoy siendo secuestrada? ¿Quiénes son ustedes? Solo conozco al idiota y a Cameron.

Ríen por mi declaración.

—Lo siento, princesa —dice el tipo del asiento conductor—. Me llamo Adam Clayton. Soy el hermano mayor de Cameron y Edrick. Es un placer conocerte. He escuchado de ti de varias bocas.

—Es un gusto, Adam. Sin embargo, ¿por qué me han secuestrado?



Señorita Yuuki

Editado: 18.10.2019

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