Elixir I ©

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CAPÍTULO 27

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Abro los ojos de golpe. Lo primero que encuentro es un pecho muy duro. ¿Un hombre? Elevo el rostro, y me doy cuenta quién es ese personaje. Está durmiendo. Toda su ropa ha sido cambiada por otra limpia. ¿Dónde estamos? ¿Por qué Julien está descansando a mi lado? Intento levantarme, pero él me retiene entre sus brazos.

—¿Julien?

—Descansa. Necesitamos descansar.

—¿Dónde estamos?

—En un hotel —contesta con tono adormilado. Huelo su fragancia masculina y me relajo al instante. Dejo de tensarme y quedo tranquila entre sus brazos.

—¿Cómo están Edrick y Scarlet?

—Ellos están bien. Duermen en la habitación de al lado —dice sin abrir los ojos. ¿Están juntos? ¿Durmiendo en cuarto? ¿Los dos solos?—. Necesitamos dormir, Lucie. Te han herido, y….

Me siento en el colchón, apartando la sábana de mí. Me ha dejado algo incómoda sus palabras.

—Necesito ver a Edrick.

—¿Qué? —pregunta Julien aún adormilado—. Puedes verlo mañana.

—No. Quiero verlo en este momento. Necesito…. —Medio me pongo de pie, caigo al colchón—. Qué miércoles…. ¿Tan débil estoy? ¡Pero si he bebido sangre!

Unos brazos, me sostienen, haciendo que vuelva a la cama de nuevo. La urgencia de verlo al pulgoso, hacen que las ganas de estar cerca de Julien, se evaporen de golpe. Ni yo misma sé que está pasando.

¡Estoy muy confundida para entenderlo!

—Duerme. Mañana lo podrás ver, ¿bien?

No, no está bien. Él puede estar herido. Bebí mucho de su sangre. ¿Y si está desmayado? Sobre todo: ¿Por qué durmiendo en la misma habitación que Scarlet?

Un momento, ¿por qué me interesa eso?

La mirada que me dio, no la puedo sacar de mi cabeza. Nunca he visto esa expresión. Dolor, desesperación e impotencia, mezcladas juntas.

Suspiro y quedo quieta en sus brazos.

Espero unos minutos, hasta escuchar su respiración profunda, dándome a entender que está dormitando. No puedo esperar hasta mañana. Algo me dice que lo vea en este instante. No importa. Solo deseo verlo.

Luego me encargaré de una explicación interna con mi otra yo.

Luego de comprobar su estado de sopor, con mucha suavidad, me alejo de él. Esta vez, trato de levantarme con cuidado. Mis piernas están temblando horriblemente. Malditos vampiros.

Doy una última mirada a Julien.

—Lo siento. Ya vuelvo. Solo será un ratito —mascullo, antes de salir de la habitación. Poco a poco, como si fuera una mujer recién salida de un parto, camino sujetándome entre las paredes de color crema, mientras que unas lámparas iluminan todo el camino.

¿La habitación de al lado?

Observo la habitación, viendo el número en una placa que está arriba de la puerta. A un lado hay un pequeño farol antiguo.

—¿Qué haces despierta a esta hora? —pregunta alguien detrás de mí, haciendo que diera un susto de muerte.

—Oh Dios. ¡Me asustaste! —mascullo, ladeando el rostro para verla—. Quería ver como estaban. ¿Y Edrick?

—Durmiendo en el cuarto —contesta Scarlet, mirándome de pie a cabeza. Sonríe torcidamente—. ¿Quieres verlo?

Sé que está malentendiendo las cosas.

—Sí. Bebí mucho de su sangre. Necesito ver cómo está —asevero algo tímida por la mirada que está dándome—. No sé qué estás pensando, pero no es lo que crees.

Ella alza las manos.

—No he dicho nada. Dicen que los que ocultan algo, solitos se delatan. —Se encoge los hombros. Pone una mano en la perilla y la gira, abriendo la puerta—. Anda con tu hombre lobo. No te preocupes, iré a comer algo. Las madrugadas me dan hambre.

Quiero decirle lo equivocada que está, pero prefiero callar.

Entro a la habitación en silencio, mientras que ella cierra la puerta detrás de mí. El cuarto es un poco amplio, tiene todo lo que debe de tener. Un baño incluido, pequeño ropero con espejo, y una cama de dos plazas y media.

Camino despacio por mi debilidad, dirigiéndome donde está dormitando el pulgoso.



Señorita Yuuki

Editado: 18.10.2019

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