Elixir I ©

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CAPÍTULO 31

(SE SUBIRÁN LOS TRES CAPÍTULOS FINALES. MAÑANA SERÁN LOS EXTRAS Y EL PRÓLOGO DE LA SEGUNDA PARTE)

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Carga puesto un vestido tallado a su cuerpo, mostrando sus atributos innatos femeninos. Eso observo con detenimiento. Una vampira de sangre pura, muy diferente a lo que suelo ver. La chupasangre de encima de mí, se retira, mascullando maldiciones que no vienen al caso. Queda a un rincón del cuarto con la mirada llena de desdén hacia mí.

—Mis amigos… ¿Dónde están? —cuestiono, apartando las sábanas de mi cuerpo. Quiero ir hacia ella, pero mis piernas se derrumban justo al momento de ponerme de pie—. ¡Maldición!

—Estás rechazando la sangre. Por eso, estás débil —contesta la vampira de sangre pura—. Soy la prometida de uno de los hijos del líder Delacroix.

—Me interesa un cuerno quién seas. Solo quiero saber de mis amigos. ¿Les hicieron algo?

—¿Tanto te interesa la vida de ellos?

—Solo contesta a lo que pregunté, vampira —suelto con la mirada fría a ella—. ¿Dónde están?

Ella queda de pie a un lado de mí.

—Si no fuera por ese idiota, estarías muerta. Tu odio y el mío, son iguales, mestiza —pronuncia con su tono lleno de desdén. Pone uno de sus pies por encima de mi hombro y me empuja, hasta derrumbarme al suelo—. Estás tan débil que solo pareces una ovejita que un lobo puede devorar. O eso lo que eres para nosotros.

Lobo.

Muy arisca, palomita.

Saco fuerza de donde no las tengo, y me pongo de pie.

Tengo que encontrarme con ese tipo, y ver su rostro para comprobar mis miedos. No puede ser Edrick. Él no se atrevería a mentirme de esa manera.

No es todo lo que parece, mestiza.

Las palabras de aquella bruja, se repiten dentro de mi cabeza. ¿Si lo que he vivido con el pulgoso, solo es una máscara para no mostrar la verdad? ¿Si todo este tiempo me ha mentido vilmente?

Mentir…

La ira se reúne dentro de mi pecho como un volcán a punto de explotar. Si así fuera el caso, lo mataré con mis propias manos. Si mintió haciéndose pasar por un hombre lobo, nunca se lo perdonaré.

—Déjame ver a ese maldito vampiro —enfatizo con ira, casi gruñendo en el proceso. Siento mis colmillos pinchar en mi boca. Ella despliega una sonrisa torcida en sus labios carmesí.

—Tus ojos se han puesto rojos. Muy buen rostro. Está bien. Ese chico quiso que descansaras, pero…. Te llevaré a él y a tus amigos —concreta, dando una señal a la otra vampira. Esta solo chasquea con la lengua, para luego salir de ahí—. Ya quiero ver qué cara pondrás al mirar a tu querido amor.

Me tenso, sin embargo, no digo nada.

No puedo descontrolarme. Estoy en terreno enemigo. Muy cerca del vampiro que tiene mi elixir. Por ende, mi cabeza debe pensar bien las cosas. Hacer una payasada, podría implicar muchos errores.

No digo nada, y empiezo a caminar a paso lento detrás de ella.

Mi cuerpo está afiebrado y débil. Los síntomas se están volviendo más profundos, hasta el punto de estar rechazando sangre que bebo. No sé cuánto pueda estar de pie sin caerme.

─♥★♥─

 

Los pasillos son muy largos sin servidumbre, parece un ambiente muy muerto para mi gusto. Aunque todo es elegante. Una mansión digna de un clan asqueroso de vampiros de sangre pura. Caminamos hasta dirigirnos a una escalinata que va directo a una especie de garaje subterráneo. Hay lámparas colgando en las paredes, junto al olor a humedad.

La vampira de sangre pura va por delante, mientras que la otra escoria, está detrás de mi espalda, bien atenta a mis movimientos.

Al llegar abajo, visualizo las celdas que están apiñadas. Mi corazón late al ver a Julien dentro de una de ellas. Está acostado en un cutre todo sucio.

—¡Julien! —exclamo, yendo hacia esa celda—. ¿Puedes escucharme? ¿Estás bien?

Su cuerpo se mueve un poco, levantándose suavemente. Voltea a mi dirección, encontrándome con sus hermosos ojos azules profundos. Su rostro está magullado. Al visualizarme, se pone de pie rápidamente para venir a mí.

—¡Lucie!

—Abran la puerta —digo sin mirarlas—. ¡Abran la maldita puerta!



Señorita Yuuki

Editado: 18.10.2019

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