Elizabeth

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Después de mi presentación en sociedad, tuve varios pretendientes pero ninguno llamó mi atención y mucho menos la de mi padre, hasta que conocí a Connor. Aquellos ojos negros y el pelo castaño a mi me capturaron.
A mi padre, sus riquezas pues era el Duque de Belfast. Una región grande por la cual encontrabas el río Logan.
Connor se dedicaba a la construcción de barcos.
Al ser sobrino del rey, y con semejante fortuna,mi padre me obligó a casarme con el.
En aquella época recibían el título de Duque aquellas personas que estaban emparentadas con la Realeza pero que no llegarían a ser Reyes,ya que no se encontraban en la línea de sucesión.

Así que mi querido padre organizó un encuentro con Connor, cuyo resultado era el esperado, empezó a cortejarme.

Quedaba un mes para la boda, y desde que empezó a ser mi pretendiente recibía su visita todas las tardes.
- Señorita Elizabeth, que tal se encuentra esta tarde?
Preguntó mientras tomaba mi mano y la besaba. Siempre tan correcto
- Muy bien,gracias
- Podemos dar un paseo si usted quiere.
Asentí.

Fuimos caminando hasta el bosque. Siempre acompañados de mi doncella, que estaba haciendo de carabina.

-Carla,nos puedes dejar solos un momento?
Ella que era más amiga que doncella lo hizo.

Al ver que estamos solos Connor se acercó a darme un beso en la mejilla mientras me susurraba lo guapa que era. Era un buen hombre, aprendí a aceptar mi destino estos dos años de noviazgo. Me rendí, sabía que Duncan no volvería a por mi. Pero ahora quedaba otro asunto que arreglar y no sabía cómo.

Intenté darle un beso en los labios, quería saber cómo besaba, el sabor que tenía. A Carla le pregunté muchas cosas,debia hacerme la inocente para que nadie descubriera el secreto, mi mayor secreto.

- Elizabeth, no
- Connor por favor, dejame darte un beso, le dije haciendo un puchero que no funcionó
-Elizabeth, tendremos toda la vida por delante, además sabes que no podré parar
- Bueno, le dije igual que una niña pequeña. Con la condición de que me llames Beth,como todos
-No es propio de la hija de un conde y de la futura Duquesa de Belfast utilizar diminutivos
-Siempre queriendo hacer lo correcto,que aburrido Connor.

Al terminar de decir eso,se fue acercando a mi igual que si fuera a atrapar a su presa. Me puso la mano en la cintura y me acercó a su cuerpo,miraba mis labios con deseo. Levanté un poco la barbilla y por fin le pude besar los labios.
Eran suaves y tenían un sabor muy dulce, tan dulce que te atrapaban.

-Señorita está usted loca? Gritó Carla.
Connor se apartó, agachando la cabeza
- Lo siento Señorita Elizabeth, debo marcharme, tengo unos asuntos pendientes.

Y Connor se fue. Mi doncella me llamó la atención,no por el beso, si no por que alguien podría habernos encontrado en esa situación y poner en duda mi inocencia. Que tonta,pense. Si supiera que de inocente sólo queda la apariencia



maria

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En el texto hay: highlands, elizabeth, duncan

Editado: 25.09.2018

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