Ella es Helena

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Oscuridad.

Diez de la noche y sigo sin conseguir un lugar para descansar, las calles desoladas se encuentran frías. Una noche lluviosa es en donde me encuentro ahora, haciendo que mis finas ropas no puedan cubrir los escalofríos que siento. Aunque, no creo que los temblores de mi cuerpo sean por causa del frío.

Las grandes corrientes de aire balancean mi cabello, aún y en cuando, este mojado por las gruesas gotas que caen del oscuro cielo.

Camino sin rumbo con mi valija de cuero en manos, como cada día. Sin hogar y con una deuda gigante sobre mis hombros. Lo único bueno de que este muriendo de frío, es que no me deja pensar. El viento que cala en mis huesos, me ayuda a mantener mi mente en blanco. Las voces no se escuchan, ellas no están conmigo en este momento y eso hace que estar bajo una gran corriente de agua, no sea tan malo.

Diviso a lo lejos un local de comida rápida. Mis ojos brillan porque eso significa la existencia de comida.

Tengo días sin comer.

Me acerco lentamente al local, cruzando la calle, sin prestarle la más mínima atención a los autos que puedan arrollarme. Al estar frente al cristal diviso a una pareja en una mesa y a un señor algo mayor en otra más alejada, comiendo una hamburguesa.

Bingo.

Siento dolor en mis encías pero eso es normal, tengo hambre. Necesito comida.

Me adentro tímidamente al local y me aproximo al señor solitario, me coloco justo al frente de él, está a punto de darle un mordisco a la hamburguesa cuando siente mi presencia, levanta la mirada y frunce un poco el ceño pero sé que me come con la mirada, como lo estoy haciendo yo. Pero son por razones diferentes.

—Hola ¿necesitas algo?—El muy viejo verde ni me ve a los ojos, solo puedo observar mi blusa pegada al pecho en el cual se pueden detallar mis senos sin un brasier de por medio. Mis pezones se encuentran erguidos por el frío y eso hace que él viejo me vea más hambrientamente.

Deslizo la silla hacia atrás para poder tomar asiento colocando la valija en el suelo, me acomodo en ella tratando de hipnotizar al hombre. Siento su respiración, su corazón latir fuertemente y… siento la sangre, la que tanto me piden las voces.

—Tengo hambre ¿Me podrías dar de comer?—le digo tímidamente pero dándole un toque sensual a mi voz.

— ¿No tienes dinero?

Niego con la cabeza y hago que mis ojos se cristalicen un poco.

Debes dar lastima. Me recuerda una voz.

—Por favor, tengo días sin comer—Y sé que lo consigo cuando veo en la mirada del viejo interés. Me extiende las sobras de su hamburguesa y la tomo para comérmela en cuatro bocados.

Odio las hamburguesas, las repudio y eso ha sido desde siempre. Desde antes de que llegaran las voces pero hago mi mayor actuación porque sé que pronto tendré el mejor alimento.

— ¿Tienes donde quedarte?—Esa pregunta me hace sonreír internamente. Ya lo conseguí.

—No—hago un puchero.

—Bueno, puedo llevarte a mi casa ¿No te gustaría?

Asiento con una minúscula sonrisa. El viejo se levanta de su silla y luego me ayuda para luego proceder a salir del local.

—No tengo auto pero mi casa se encuentra cerca.

—No hay problema—Mejor para mí.

Caminamos en silencio. Cada paso, cada latido de su corazón y cada respiración, me vuelven loca.

Sangre.

Tomo el brazo del tipo con fuerza y lo arrastro con rapidez hacia un callejón oscuro, mis encías arden pero esta vez doy el permiso para que mis dientes crezcan. Clavo mis colmillos en el cuello del asqueroso viejo y absorbo su sangre. Los gritos que se escuchan por su parte, me animan mucho más y no puedo dejar de absorber.

Lo siento agonizar poco a poco pero no puedo detenerme. La sed, el hambre… No puedo parar. Siento que el tipo deja de respirar y ya no hay sangre, estoy saciada pero cuando veo el cuerpo del tipo en el suelo sin vida, no puedo hacer nada más que ahogar un sollozo.

En esto me he convertido. Corro con fuerza, necesito dejar de pensar.

Tu deuda ha aumentado.

He vuelto a matar. Me dejo caer en el frío piso sollozando de la impotencia. La oscuridad me envuelve, la oscuridad me ataca poco a poco, la oscuridad… yo soy la oscuridad.



S A Q Duhamel

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En el texto hay: dioses, romance, misterio

Editado: 06.05.2018

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