Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 1

Narrador.*

Estados Unidos.

Carnicería de Los Ángeles.

El director apretó la mandíbula al ver las gráficas de las posiciones en las que se encontraba Estados Unidos con las de los demás países.

— Maldición. — Dijo enfadado dejando caer al suelo las cosas que había en su escritorio.

Se quedó en silencio, con la mano en la barbilla pensando en que era lo que se necesitaba para superar a Canadá, quería el mejor puesto, pero para que eso sucediera necesitaba a alguien como ese tipo... No, incluso podía crear a alguien mucho mejor.
Bajo su mano en lo que su rostro era adornado con una gran sonrisa llena de oscuridad.
Tomó su teléfono celular y llamó a cada uno de los guardias, para que hicieran que los mejores carniceros del lugar se reunieran con él lo antes posible.

Jeffrey Wright caminaba a paso lento en lo que detrás de él iba un grupo de personas, si es que así se le puede llamar aquellos seres que nunca han sentido un gramo de empatía por otros. 
A su lado iba: Marilyn Cranston. Quién poseía el segundo lugar ahí, un par de asesinos a sangre fría que se atrevieron a terminar ellos mismo con sus familias y terminaron en las calles, sobreviviendo y tomando como basura a los demás humanos.
Abrieron la puerta de la oficina y se adentraron observando al jefe quién se veía satisfecho con su idea recién analizada y creía que era perfecto.

Se colocó de pie observando a todos los hombres parados frente a él y obviamente a Marilyn quien sólo fruncía el ceño. Jeffrey la miró un momento y solo le ignoró, indirectamente competían para saber quién era mejor.

— Cómo ya saben Canadá tiene muy buen lugar gracias a ese bastardo de; Max. Necesitamos ser los mejores. — Dijo señalandolos.

Marylin soltó una carcajada y negó.

— Es aburrido ver como un simple número te hace perder la cabeza... Me dan asco los humanos que solo piensan en números. Sino tenemos el mejor lugar es porque todo esto es una mierda. — Dijo acercándose a él.

Dió pasos hacia atrás debido a que la mirada de esa mujer solo demostraba lo imponente que era y el poco miedo que le tenía a la muerte.
Jeffrey la tomó del brazo, eso la hizo enfadar y salió rápido de su agarre.

— No los llame para que me den razón, sino soluciones. Todos tendrán a un bebé, no me interesa con quién, pero tiene que llevar su sangre. — Ordenó tomándo asiento.

Todos empezaron a reírse, pero estaban de acuerdo, después de todo el lugar estaba lleno de prostitutas y no sería para nada difícil.

— La estupidez humana es impresionante. — Dijo Marilyn saliendo de ese lugar.

Jeffrey en silencio salió junto a ella, de igual manera no le interesa en lo absoluto lo que ese tipo estaba pidiendo, el mundo putrefacto en el que estaba viendo no merecía que hubiera un bebé suyo.
Los dos llegaron al bar por lo que se sentaron en un banco cerca de la barra.

— 10. — Dijo Marilyn de pronto.

Jeffrey no pudo evitar reírse.

— 12. — Reveló sonriendo con orgullo.

Lo chica apretó la mandíbula y bebió de un solo tragó el líquido amargo.

— Es una estupidez. — Dijo recargandose en la barra.

Jeffrey mirón el pequeño vaso un momento y luego lo llevó a sus labios tomando el vino.

— Por primera vez estoy de acuerdo con alguien, sobretodo si se trata de quién compite contra mí. — Dijo con cinismo.

Marilyn rió y negó, se enderezó y se pusó de pie colocándose a su lado.

— ¿Qué harás Jeffrey?, ¿Vas a fornicar con una prostituta? — Susurró despacio.

Se giró a mirarle y paso su brazo por su cintura. Se inclinó a ella y pegó sus labios con los suyos moviendolos con rapidez en lo que ella hace lo mismo.
Se separaron y observaron.

— Si voy a follar para traer a una cría a este lugar asqueroso será con alguien que está cerca de mi nivel. — Dijo con seriedad.

Marilyn sonrió por eso y bajo su mano a la suya, haciendo que caminé junto a ella. Lo llevó hasta una de las habitaciones, está tenía una cama, estaba cubierta de sangre, sin darle importancia se acercaron a la cama.
Una vez más sus labios se encontraron, Jeffrey la dejo caer sobre la cama y se subió encima de ella, bajo su pantalón y ropa interior abriendo sus piernas. Bajo su pantalón y dejó ver su miembro el cual está erecto, no lo admitía con facilidad pero llevaba años deseando penetrar a Marilyn, queriendo poseer el cuerpo de la mujer que había matado tanto como él.

Introdujo su pene y Marilyn sonrió y se aferró a su espalda arañando, eso lo hizo sentir aún más excitado de lo que está estaba.

— ¿Te gusta cómo te follo? — Preguntó sin poder evitarlo, quería escucharlo.

Ella sabía, conocía que raramente había atracción entre los dos.

— Eres bueno... Pero podrías mejorar. — Le susurró cerca de los labios.

Paso la punta de su lengua por su labio inferior en lo que Jeffrey no se sacaba de la cabeza la idea de que había tenido sexo antes... Él también, pero le molestaba que ella estuviera con alguien más.
Marilyn colocó sus manos en sus hombros y lo hizo quedar el abajo. Recargó sus manos en su pecho y empezó a moverse sobre él quien no quitaba esa imagen caliente de ella de su mente.
Puso sus manos en su cintura y se movió junto a ella, apretó la mandíbula y soltó un jadeó dejando que la chica sienta como su interior está caliente gracias al semen que ha dejado ahí.

— Otra vez. — Pidió moviéndose más.

Soltó un jadeó y subió sus manos a los pechos medianos de Marilyn quien se mordió le labio.

— Vamos Jeffrey, así, follame. — Pidió sonriendo con malicia.

Lo hizo, eso le ayudó entender que quizás todo iba más allá de solo masturbarse imaginando lo que estaba pasando ahí, ahora comprendía que eran el uno para el otro... Todos los demás buscaban chicas inocentes, pero él deseaba a una que podía arrancarte las tripas sin remordimiento.

Estuvieron haciéndolo por horas, disfrutando de la carne del otro y la maldad que dejaban salir al complacerse físicamente.
Marilyn suspiró y se sentó en la cama, se cubrió un poco y empezó a recoger su ropa para poder irse ya.



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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