Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 2

Marilyn.*

Levanté la vista a la pantalla, observando cómo Jeffrey corta la carne de ese hombre como si fuese lo más divertido del mundo. Cuando yo asesino es más por ira que por diversión, es como si cuerpo sintiera el odio recorrer por todos lados y tan solo deseara acabar con los demás.
Fruncí el ceño y llevé mi mano a mi frente sintiendo un dolor que me obligó a ponerme de pie, necesito descansar un poco, estás semanas me he sentido tan débil y cansada.

Recorrí el pasillo para ir a una de las habitaciones que el jefe nos regaló, al saber que Jeffrey y yo decidimos unirnos se alegró mucho y nos dió una habitación grande, no desea que nos vayamos del lugar.
Me recargue en la pared y sentí como todo lo que hay dentro de mi abdomen se revolvió. Subí mi mano a mi boca para después retirarla y dejar que el líquido salga de mi cuerpo. El aroma me hizo vomitar aún más, limpie mi boca pero debido a los mareos no pude evitar que mis piernas no soportarán mi mismo peso.
Creí que caería al suelo pero sentí que me sostuvieron. Jeffrey se agachó conmigo en sus brazos y me observó fijamente en lo que siento que todo a mi alrededor da vueltas.

— ¿Estás bien? — Dijo despacio.

Solo hice una mueca, subió su mano a mi mejilla y paso una toalla húmeda cerca de mí labio quizás limpiando los restos de vómito.

— Estás embarazada. — Dijo con seguridad más que nada.

Intenté levantarme, no puede ser que lo esté tan rápido... Cierto, pero es culpa de Jeffrey quién quiere estar teniendo sexo todo lo tiempo.

— Es tu culpa. — Dije golpeando su hombro.

Tomó mi mano y la cerco a sus labios dejando un beso en ella.

— Quizás... Pero la cría ya está en tu cuerpo... Nuestra. — Dijo mirandome a los ojos.

Solo pude desviar la mirada, me molesta cuando hace eso, no me agrada la idea de que sepa que al igual que él me siento atraída. Es guapo, tiene un cuerpo fuerte, su miembro es grande y está loco al igual que yo, eso hace que me guste.
Me tomó en sus brazos y empezó a caminar hacia la habitación. Abrió la puerta y nos adentro a ambos.
Se paró junto a la cama y me recostó ahí, giró sobre sus talones y salió de la habitación. No comprendí pero solo me quedé mirando al techo en lo que intento que todos los malestares se alejen de mi sistema. Bajé mi mano derecha a mi vientre... ¿Así que estás ahí?, ¿Porqué te creaste?, Bueno si hablamos biológicamente es obvio que por la relación sexual... Pero quizás sentimentalmente porque sabes que Jeffrey y yo... En realidad hemos estado haciendo el amor.

La voz en mi cabeza soltó un carcajada, eso me hizo apretar la mandíbula.

— Ay Marilyn... Qué patético fue eso, ¿De verdad le crees?, Si sigues así las cosas se irán al demonio, así como con tu familia. — Dijo logrando que los fantasmas del pasado sean desenterrados.

No puede pasar lo mismo, él nunca ha prometido cosas, menos aquellas que no va a cumplir.
La puerta se abrió, no lo miré, solo sentí como se pusó a mi lado, colocó algo en el buró y luego se sentó en la cama.

— Te he traído agua y un té para que se te calmen las náuseas. También un par de pruebas de embarazo para estar seguros. — Dijo intentando que me sentará en la cama.

Lo hice y con algo de pena tomé el vaso de agua, quizás así se me calme este malestar y el sabor de vómito que hay aún en mi garganta.
Fijé mi vista en él quien tomó la taza y empezó a enfriar un poco el líquido... Te ves lindo siendo así, atento.
Me lo extendió, creí que me lo dejaría en las manos pero lo acercó a mi boca y me dió un par de sorbos.
Solo puedo estar en seriedad, no sé cómo reaccionar.

— Creí que sentirías asco al verme de esa manera. — Dije sin más ni observarlo.

Frunció el ceño y acercó un vez más la taza dándome más de ese té que tiene buen sabor.

— Vomitar es normal, sobretodo si traes a nuestra cría. — Dijo sin darle importancia.

— Hijo... Cuando lo llamas así suena como su fuese un animal, después de todo es una persona. — Dije mirandolo a los ojos.

Me dió una afirmación. Solo pude suspirar e intente colocarme de pie, al no poder hacerlo sentí que su brazo rodeó mi cintura.

— ¿A dónde quieres ir? — Preguntó.

— Quiero darme una ducha. — Dije cerrando los ojos un poco, aún siento como mi cabeza duele.

Caminamos los dos juntos hasta el baño de la habitación, es lindo, grande y está limpio.
Me sentó en le retrete y con cierta seriedad empezó a retirarme la ropa, en mi cabeza no se quita la idea del ámbito sexual, pero su expresión me ayuda a entender que no la hay, que solo quiere ayudarme. Terminó de quitarme la ropa y abrió la llave del agua caliente y empezó a colocarla tibia. Quitó su playera y me cargó una vez más, nos adentró a ambos y se colocó de rodillas en lo que aún me carga.

—¿Quieres que te limpie o deseás hacerlo sola? — Murmuró tomándo el jabón.

Le di un asentamiento, lo que hizo que lo pasará por mi cuerpo con delicadeza. Fijé mi vista en su pecho y hombros, no pude evitar levantar mi mano y tocar las cicatrices bastante grandes que tiene.

—A veces los demonios no nacen… En muchas ocasiones se hacen. — Susurró limpiando mi cuerpo.

Le mire y ahora mi mano fue a su mejilla, eso hizo que se inclinara a mí, juntamos nuestros labios a lo que los suyos empezaron a moverse rápidamente. 
Me aleje de él un poco y me le quede mirando.

—Me siento mal como para tener sexo. — Dije sonriendo un poco.

—No te estoy pidiendo sexo. ¿Ya te sientes mejor? — Dijo en lo que el agua caía sobre su rostro.

Sonreí sin poder evitarlo, dejando que vea que en realidad a logrado que me guste estar a su lado.

— ¿Puedes llevarme a la cama? — Pedí recargandome en su pecho y abrazandolo por el cuello.

Me dio una afirmación y me cargó en sus brazos sacándome de ahí. Cubrió mi cuerpo con una toalla y salimos del baño. Me recostó en la cama con delicadeza y cubrió con la manta. Creí que se iría y que me daría ahí pero se puso a mi lado en lo que sus brazos aún me mantiene junto a él.
Mis ojos poco a poco se iban cerrando en lo que su tranquila respiración me daba la satisfacción de quedarme dormida...



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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