Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 18

Madison.*

Observo a todos los asesinos que hay a mi alrededor, el hecho de visitar las carnicerías ayudará a saber dónde están, cuando menos lo piense los tendré frente a mí, con su sangre salpicando mi cuerpo.
Mire a Zed quién sólo observa al frente en silencio, todos los tipo estaban tranquilos, bebiendo y con la vista en la pantalla, dejando ver cómo uno de ellos asesina a una mujer, es joven, también linda, pero creo que gracias a ese tipo de tortura su ataúd no estará abierto.
Me puse de pie de golpe, permitiendo tener la atención de todos.

— Estoy buscando a Zack Miller y a Michael Miller. ¿Alguien sabe algo sobre ellos? — Dije mirando a todos lados.

Algunos se miraron entre sí y luego me ignoraron, parece que es verdad lo que ese tipo dijo, no son como Max y Jack, ellos no se involucraron tanto en los negocios que fueron importantes para la familia y que la hicieron ganar fama.

— Yo los conozco... Bueno solo a Zack, a Michael nunca lo he visto. — Dijo un chico al fondo de todas las mesas.

Mire a Zed de reojo, se pusó de pie y fue junto conmigo hasta estar frente a ese muchacho, quien mantiene la cabeza agachada, una capucha cubre su cabeza.

— ¿De dónde lo conoces? — Cuestioné alzando una ceja y tomando asiento, Zed lo hizo a mi lado.

Levantó la cabeza, quitó la capucha dejando ver su rostro, aquel que tiene una gran cicatriz en el lado derecho, dejando que su ojo sea inútil.

— Del pasado, él me hizo lo que ves ahora y me perforó un par de intestinos, pero estoy vivo, me dejó marcas permanentes, pero yo soy la causa de que el día de hoy sea infeliz. — Dijo soltando una carcajada.

Tomó el pequeño vaso y lo llevó a sus labios bebiendo el vino que había en él.

— ¿Que le hiciste?, ¿Qué es más importante que un ojo e intestinos que te ayudan a vivir? — Murmuré con mucho interés.

Se me quedó mirando, dejando que vea maldad en sus ojos... Eres como nosotros.

— Le quité a quien amaba, hubieras visto lo débil que se veía en ese momento, de rodillas, vulnerable... El bastado engreído desapareció y solo yo pude ver que en realidad no es nada. No te esfuerces, acabar con Zack es sencillo. — Dijo con tranquilidad recargandose en la silla.

No comprendí bien la idea de que ha dicho que acabar con uno de los criminales más grandes de esta época sea sencillo, quizás él es fuerte.

— ¿De quién eres hijo? — Murmuré.

— De una prostituta y de Jack Miller, aunque no llevo su apellido, ese bastardo no reconocía a nadie como su hijo, ni siquiera a Zack, y eso que ese tipo tenía mucho parecido con la familia Miller. — Dijo sacando un cigarrillo.

Lo coloco en sus labios, me miró un momento y me enseñó la pequeña cajetilla, esperando a que tomara uno, pero no lo hice.

— ¿Eres su hijo entonces? — Dije algo neutra.

— Sí, después de todo es un sí. — Dijo encogiéndose en los hombros.

Creo que tendré a más personas a quienes matar, debo darme prisa.

— ¿Tienes información de Michael? — Dije recargandome en la mesa de madera.

— Se dónde vive, él y sus padres, créeme que me he mantenido al contado, no los pierdo de vista porque aún espero volver a tenerlos frente a mí, desmostrando que soy el mejor. — Dijo con egocentrismo.

Ya veo, incluso entre ellos es importante matarse.

— Los quiero muertos. — Dije sonriéndo y recargandome en la mesa.

Sonrió de lado e hizo lo mismo que yo.

— Tenemos algo en común, ya sé, ¿Porqué no nos ayudamos? — Dijo tomando la botella de vino.

Le quitó la tapa, iba a beber de ella pero la quité de sus manos y la llevé a mi boca, tomando un gran trago de ella.

— Suena bien. — Dije separándola de mis labios y entregándola.

La acercó a su boca y de igual manera tomó un trago de ella.

— Quiero que me hables de Zack ya que es el único que conoces. — Dije con mucho interés, el hecho de acabar con el más parecido a Max me llena por dentro.

Hizo una mueca, al parecer intenta redactar todo correctamente.

— Zack se veía muy peligroso, cuando lo ví por primera vez entendí que era un tipo con el que no quisieras tenerte problemas, logró quitarme un ojo y a papá lo venció a golpes. El día que le quité al amor de su vida ya había asesinado a papá... Pero al verlo de esa manera, con lágrimas y desesperación entendí que esa imagen de chico malo solo era algo estúpido que creaba para verse interesante. Es basura. — Dijo riendo y bebiendo una vez más de la botella.

¿No es gran cosa entonces?, Si es así, ¿Porqué ha hecho tanto daño?, ¿Cómo pudo haber matado a tantas personas si no es más que falsedad?

— Quién se equivoca eres tú. — Murmuró Zed mirándolo.

El chico alzó una ceja y se puso de pie de golpe, se acercó y lo tomó la camisa.

— ¿Te crees muy listo como para hablarme así? — Preguntó enfadado.

Esto es muy divertido, Zed es alguien muy interesante.

— Creo que soy más listo que tú... Lo que viste no fue un tipo mintiendo y demostrando su verdadero yo... Tú viste la parte vulnerable, él perdió a quien amaba frente a ti, creo que cualquiera con un poco de alma hubiese mostrado sus sentimientos. — Explicó con tranquilidad mirándolo.

Quitó las manos del chico y lo obligó a sentarse de un empujón.

— Eres muy engreído, no es buena idea creerte. — Dijo desviando la mirada.

Eso me hace dudar, pero quiero darle una pequeña sorpresa a Michael.

— ¿Cuánto por decirme dónde vive la familia de Michael. — Pregunté sonriendo con maldad.

Se me quedó mirando, como si planeara algo.

— No cobraré nada, pero iré con ustedes, también me gustaría darle algo a Michael, algo que lo haga desear estar muerto, así como lo hice con Zack. — Dijo sombrío.

Nos miramos por unos segundos y nos pusimos de pie al mismo tiempo. Tengo lo que necesito y el hecho de que un Miller está de mi lado me sube aún más el ego, una vez que todo haya terminado acabaré con él y luego con Zed, hay mucho que hacer...



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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